Un homenaje al “Weekly World News” y a toda la prensa de sucesos delirantemente extraños. Pero con una diferencia: todo lo que se cuenta aquí es rigurosamente cierto. Y si no lo es, por lo menos lo parece.

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Dr. Douglas S. Halfempty, Profesor emérito de la Universidad de Siracusa especializado en fenómenos paranormales. Reside desde hace años en Villanova i la Geltrú. Su mayor logro: descubrir la cara de Cristo en el socarrat de una fideuá. Desde entonces, es mejor persona.

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El pie derecho o la vida

17 septiembre, 2007 - 19:32 - ELPAIS.com

Lima1_2 Son las 4 de la mañana en Lima y 8,5 millones de habitantes se ponen en marcha para un nuevo día. Las paradas de autobús empiezan a llenarse y con la llegada del primer “micro” arranca la jornada laboral. Gracias a este servicio de transporte informal tan absolutamente caótico como eficaz (siempre y cuando la vida no sea considerado como un bien preciado) los limeños se desplazan desde los cuatro puntos cardinales de esta  inmensa capital hacia sus lugares de trabajo por 1 sol (0,25 euros). ¿Pero cómo lo logran teniendo en cuenta que ni tan siquiera existen paradas señalizadas en ninguna de las calles de la ciudad? El transporte público se sostiene sobre cinco protagonistas: el chofer, el cobrador, el soplón, el controlador de tiempo y el cazador. Ellos son los que logran que todo el tinglado funcione.

Para empezar ¿Qué son los micros? Los micros son pequeños buses de veintitantas plazas que se llenan al doble de su capacidad y que dejan una estela de humo negro a su paso entre sonidos chirriantes y frenos desgastados. El micro lo conduce el chofer.

1) El chofer: suele ser un caballero gordo pues se pasa fácilmente unas 20 horas sentado al mando del micro. Se da el caso de que el chofer sea también el dueño del micro. En ese caso debe pagarle una tasa a la empresa dueña de la ruta para poder usarla. Por su peculiar modo de conducir se dice de la mayoría de los choferes de Lima que son psicópatas. En efecto, muestran una total ausencia de empatía con sus viajeros, quienes muertos del susto se agarran como pueden de los oxidados tubos.

Colgado en la puerta del micro, ennegrecido por la contaminación y gritando la ruta está el cobrador.

2) El cobrador: su objetivo es meter la mayor cantidad de gente posible en el micro y hacerla bajar tan rápido que no haga ni falta que el micro se pare. Por eso cuando gritan “¡Pie derecho! ¡Pie derecho!” hay que hacerles caso y saltar apoyando el pie indicado, de lo contrario uno se partiría la cara enredando ambas piernas al tocar el suelo. Es común que un cobrador le robe una ruta diaria al dueño del micro y se quede con las ganancias para él sólo. El cobrador también marca el tiempo y recibe el dato del soplón para informarle de todo esto al chofer. Igual que el chofer, el cobrador trabaja unas 20 horas diarias.

En las paradas, además de la gente aglutinada, detectamos a un individuo boli en ristre y libretita, anotando datos sin para. Es el soplón.

3) El soplón:

apunta cuándo pasan los micros de la competencia. Luego informa de los tiempos al siguiente micro de la empresa para la que trabaja. Sobre la base de esta información el micro en cuestión decide acelerar o reducir la velocidad, dándose casos de carreras de micros en plena ciudad o por el contrario micros a 10 km por hora para esperar a que se llene la próxima parada. El soplón puede ganar entre 10 y 20 céntimos de sol (0,025 y 0,05 céntimos de euro). Si le pagan, claro.

Lima2baja_2

Junto al soplón, podemos observar a otro señor anotando y mirando la hora, pero con aspecto un poco más serio: es el controlador de tiempo.

4) El controlador de tiempo: suele ser empleado de la empresa dueña de la ruta y controla el ritmo de los micros para que cumplan con los tiempos establecidos. La empresa "bota" o saca un micro del punto inicial de la ruta cada 5 o 10 minutos, y cuando el micro no cumple con el tiempo lo "aguantan" (retienen) una hora o más en caso de retraso o de adelanto que haya tenido en el punto donde se controla el tiempo.

Por último, entre la gente encontramos a un pobre diablo que aunque no lo parezca, también se beneficia de la cadena de trabajo que genera el servicio de transporte informal. Es el cazador.

5) El cazador: es un trabajador espontáneo, generalmente miserable o en malas condiciones, drogadicto, como dirían las señoras, que se sitúa en las paradas más concurridos y desde la calle conduce o mejor dicho, empuja a los pasajeros hacia los micros. Los cazadores desaparecen tal como aparecen, espontáneamente, pues en realidad nadie necesita su labor. Reciben unos 10 céntimos de sol (0,025 céntimos de euro) muy de vez en cuando.

Toda esta estructura da los siguientes resultados. Un micro puede generar unos 500 soles (125 euros) al día en una ruta mediana o pequeña. 300 soles (75 euros) se van en gasolina, 60 (15 euros) se los queda el chofer, 30 (7,5 euros) el cobrador y el resto el dueño del micro. Unos miles de limeños viven del transporte público informal, un sistema que mal que bien funciona y que tiene visos de perpetuarse sine die... los transportistas bloquean cualquier intento de organizar un sistema de transporte centralizado.

Comentarios

Me sorprende que siendo limeña no esté tan enterada de todo este tinglado... sobre todo lo del pie derecho. Felicitaciones por el artículo que es además de informativo muy divertido.

Muy bueno
Me ha gustado sobre todo El Controlador del Tiempo por su nombre asi como metafisico, y el Cazador drogadizo, tan melancolico.

"Hay otros mundos pero estan en este, hay otros hombres pero estan en ti"

Lo más sorprendente es que este tipo de transporte no es ni más caro ni más lento que el más organizado de las ciudades del primer mundo. Eso sí, es mucho más caótico, contaminante y peligroso, tanto por la prisa de los conductores (en Europa tienen garantizado el sustento) como por la entrada y salida alocada de viajeros.

caótico y peligroso pero con mucho más encanto

Se debería acotar que estos señores son unos sobrevivientes. En esta caótica ciudad, por lo menos son preferibles a los "caballeros" que pasan sentados en sus BMW, Mercedes, Audi, etc. creyéndose dueños de la pista y conduciendo aún peor que los mencionados choferes.

En la República Dominicana el cobrador de ese tipo de transporte funge de ingeniero de vuelo, pues orienta al chofer por unas calles innominadas. Y en Caracas el chofer es el cobrador porque si se arriesga no come.

Mi personaje favorito es el cobrador porque no solo cumple esa función. También es Gritador o silbador (a los autos que van despacio delante del micro). Recogedor de bultos (lease personas) al vuelo. Y tirador de monedas con mucho estilo (sobre todo las tira el medio de la pista).
PD las modedas que tira el cobrador es el pago del Controlador.

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