28 septiembre, 2007 - 11:36 - ELPAIS.com
Si la unión entre una abuela y un chaval no siempre logra obtener la aprobación de la gente, por escandaloso, imaginen si además este escarnio fuera público.
No hace tanto en este país, cuando tenían lugar matrimonios de edades muy desiguales (una vieja se casaba por quinta vez o un viudo que no esperaba mucho para arrejuntarse con una jovenzuela) la gente del pueblo se reunía para formar un alboroto frente a la casa de los susodichos tórtolos. Con sartenes, cencerros, palos y cuernas montaban gran alboroto; y cuanto más desagradable mejor. Eran las cencerradas. Hoy todo esto nos recuerda más a las caceroladas del “No a la guerra” que a otra cosa.
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Todo empezó por una mujer. Dos hombres -uno de ellos sin
brazos, el otro con todos los miembros en su sitio- que venían disputándose los
favores de una dama se encontraron el pasado lunes en una carretera en una pequeña
localidad de Atlanta (EEUU). Ambos hombres se enzarzaron en una desigual pelea
y ni la mujer que ocasionó la disputa ni un testigo lograron separarlos.
William Redfren, el hombre sin brazos, fue el primero en golpear a su rival en
el amor, Charles Teer, quien devolvió el golpe. Tras unos segundos, Redfren
lanzó un potente cabezazo a la testa de su contrincante, según 
Son las 4 de la mañana en Lima y 8,5 millones de habitantes se ponen en marcha para un nuevo día. Las paradas de autobús empiezan a llenarse y con la llegada del primer “micro” arranca la jornada laboral. Gracias a este servicio de transporte informal tan absolutamente caótico como eficaz (siempre y cuando la vida no sea considerado como un bien preciado) los limeños se desplazan desde los cuatro puntos cardinales de esta
En 14 de abril de 1983, coincidiendo con el 50º aniversario
de “King Kong”, la 
Hoy se cumplen seis años desde los atentados del 11-S. No
sólo ha sido el mayor ataque terrorista de la historia, sino también el más
mediático y el único hasta la fecha retransmitido en directo. Por todo ello y
por el alud de nefastas consecuencias que ha provocado, cada vez son más los que
piensan que el 11-S fue un “trabajo interno” (inside job) del Gobierno americano. Concretamente, el 45% de los
norteamericanos piensan que el Gobierno Bush estaba en el ajo (was in the garlic), un porcentaje que no
deja de subir desde 2002, según las 





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