27 octubre, 2008 - 14:19 - EL PAÍS
Los habitantes indonesios de Julah in Tejakula saben muy bien como
deshacerse de diabólicas descendencias. Hace unos días organizaron un
extraño ritual para ahogar en el mar a una vaca embarazada de cinco
meses que había sido violeada por un habitante del pueblo. La ataron a
una lancha y la llevaron 3 Km. mar adentro para que se ahogara,
mientras el autor de la cópula tiraba al agua sus ropajes manchados de
perversión en una extraña forma de arrepentimiento.
Además tuvo que costear de su bolsillo toda la producción del evento (incluido el precio de la vaca), un ritual llamado "gamya gamana" que se lleva celebrando en el pueblo desde generaciones.
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“Pues si no hay bracitos no
hay galletitas”. Ése vino a ser el razonamiento del funcionario peruano que
denegó por tres veces el matrimonio a la pareja de sordomundos Frank González y
Keyla Caballero. ¿El motivo? Que ninguno de los dos fueron capaces de decir el
“sí” preceptivo. El Código Civil peruana señala que 
El 
Michael
Guglielmucci desobedeció más mandamientos de los que caben en dos tablas. Este
pastor australiano anunció hace dos años que le habían diagnosticado un cáncer
terminal. Miles de personas le creyeron y se convirtió es un símbolo de la
lucha contra la enfermedad. Grabó un disco para recaudar fondos que llegó al
número dos de las listas de éxitos antípodas. Se afeitó la cabeza y vomitaba
habitualmente por las noches para dar credibilidad a la historia. Pero
El tipo se
parece al
¿A qué baño
iría a descargar el barón Ashler? Si estuviera matriculado en la escuela pública de Kampang, un pueblo al norte
de Tailandia, podría usar el
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