15 julio, 2008 - 16:04 - ELPAIS.com
El doctor Wen Shengchu es un hombre famoso en su China natal. Desde 2004 lleva clavándose agujas en la cabeza por amor al arte. Hace poco logró batir su marca Guinness
al insertarse en el cráneo (con ayuda de los hombros) 2008 agujas, para
conmemorar así el año olímpico.
Pero el doctor quiere más, por lo que ha decidido volver a dar la campanada en honor a los Juegos clavándose 200 banderitas en la camocha, las enseñas de todos los países participantes. Para coronar el tocado también se ha introducido una mini-antorcha olímpica entre ceja y ceja. Todo sea por lucir bonito para la ceremonia inaugural.
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Un grupo de estudiantes de periodismo daneses han sido
expulsados de la popular red social Facebook después de que
Quién es:
Impostor: "Suplantador, persona que se hace pasar por quien
no es". Aquí van cinco campeones en esta práctica. Mañana, cinco más.
La cantante mallorquina de origen guineano
Un área dedicada al skateboard es el primer pilar del
proyecto faraónico de un empresario norteamericano: un enorme
Pensó que lo peor que podía pasarle era haberse metido aquel
bote de desodorante por el ano en un momento de pasión. Se equivocaba. Creyó
que explicar los síntomas a los médicos de urgencias del hospital de Manila al
que acudió a extraerse el objeto sería la situación más humillante de su vida. Y
volvió a equivocarse. Lo que nunca imaginó el sufrido paciente es que, salvo el
cirujano al mando, todos y cada uno de los miembros del quirófano iban a grabar
–entre risotadas- la operación con sus teléfonos móviles y al menos uno la 





El tipo que aparece en la foto responde al nombre de Carlton
Jermanine Davis, es natural de Minneapolis y es fetichista de los pies. Este último
detalle, sumado a la falta de conformidad de su víctima con esa perversión, le
va a costar a Jermaine 



Un maniquí no es una muñeca hinchable. Esta verdad no es tan
evidente como pareciera para todo el mundo. Por ejemplo para un ciudadano
inglés que compró un maniquí por Internet y cuyo miembro viril quedó atrapado
en un agujero del muñeco mientras intentaba darse placer egoístamente. El
infeliz cliente llamó indignado a 


Tengo que decirlo: odio la Navidad. Ya sé que es una
postura casi pasada de moda, propia de amargados, anti-todos y de Mr. Scrooge,
pero el solo pensamiento de los espumillones, las comidas de empresas, el
soniquete de los niños de la
Lotería y las sevillanas-villancicos me resulta enervante. De
modo que este post no trata de ser objetivo: vaya una recopilación de
desgracias navideñas recientes. Y las que vendrán.




El virus de la
A mitad de camino entre la psiquiatría y la
"Según el artículo 34 de Internet, si existe, hay un porno para ello”, así empieza un delirante artículo de 

En su minoritario pero bien conocido estudio “Ritos
escatológicos de todas las naciones” (1891),
Nos enteramos en 




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