28 octubre, 2008 - 13:47 - EL PAÍS
Muy felices se las deseaba Kyle Doyle, un trabajador de un Call
Centre, cuando ese día decidió que no iría a trabajar debido a una gran
resaca. Llamó al trabajo y soltó la frase típica de "he pasado muy mala
noche y estoy enfermo; hoy no iré a trabajar". Hasta aquí todo
correcto, salvo que a Kyle no se le ocurrió otra cosa que actualizar su perfil en el Facebook anunciando sus intenciones. Desconocedor de como funciona el librito de las caras, su nuevo status de "moscoso-resacoso" fue enviado a todos sus contactos, entre los que se encontraba el departamento de RRHH de su compañía, que no tardó ni unos minutos en descubrir la mentira.
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El 


Las dos cosas que más asombran a los visitantes en Shangai
es la altura de sus edificios y la cantidad de gente que va en pijama por las
calles: en el mercado, subidos en la moto o haciendo la compra, cada vez son
más los shangaineses que utilizan en la vía pública una prenda que jamás debió
salir de los dormitorios. Dos son los motivos que han desatado esta epidemia a
partir de los años 80, según explica el fotógrafo
Cien millones de rupias (unos 80.000 euros, una fortuna en
el país asiático) en billetes de 1.000 y 5.000 cayeron del cielo el pasado
domingo en uno de los barrios más pobres de Serang, una ciudad situada a 65 kilómetros de la
capital, Yakarta. La lluvia era una acción de marketing del escritor local Tung
Desem Waringin para promocionar su nuevo libro en el que anima a la iniciativa
empresarial (aunque la enseñanza para el indonesio medio sea “espera a que el
avión suelte pasta”).
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