09 julio, 2008 - 17:40 - ELPAIS.com
El cuerpo de Li Shufen, una muchacha cuya muerte ha provocado una protesta violenta
en la provincia china de Guizhou, será sepultado por fin. Atrás
quedan 160 oficinas gubernamentales y 42 vehículos incendiados y más de
150 agentes policiales heridos por una turba de 30.000 personas. Según
la versión policial, Li Shufen "hizo dos flexiones, dijo "me voy" y se
tiró desde un puente al río". La versión de la familia dice que fue violada y brutalmente asesinada por funcionarios
gubernamentales.
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Hedviga
Golik se hizo una taza de té y se sentó a ver la televisión en el salón de su
casa, en Zagreb, la capital de Croacia. Desdichadamente murió en el sofá. Eso
sucedió en 1966, hace 42 años, y fue encontrada el pasado 12 de mayo,
impertérrita en su cápsula espacio-temporal, con las cuencas vacías mientras en
su televisor desfilaban Bonanza, El Equipo A, el entierro de Tito, 1, 2, 3, 42
festivales de Eurovisión, dibus checos, 14 Juegos Olímpicos, V, Bola de Dragón, la implosión
de Yugoeslavia y Gran Hermano Croacia. 

Suena a pesadilla de ricachón, a relato rebuscado de peli de

Una pareja de ardorosos jóvenes que murieron al caer del
tejado mientras practicaban la caidita de Roma han ganado el
Mucho se ha hablado del carácter flemático de los ingleses,
pero ¿qué es eso de carácter flemático? ¿conoces a alguien que puedas calificar
de “flemático”, más allá de las temporadas de obligatorio catarro? Tal vez la
historia de 
Todo empezó por una mujer. Dos hombres -uno de ellos sin
brazos, el otro con todos los miembros en su sitio- que venían disputándose los
favores de una dama se encontraron el pasado lunes en una carretera en una pequeña
localidad de Atlanta (EEUU). Ambos hombres se enzarzaron en una desigual pelea
y ni la mujer que ocasionó la disputa ni un testigo lograron separarlos.
William Redfren, el hombre sin brazos, fue el primero en golpear a su rival en
el amor, Charles Teer, quien devolvió el golpe. Tras unos segundos, Redfren
lanzó un potente cabezazo a la testa de su contrincante, según
Este bosque frondoso no
llamaría la atención si no fuera porque está rodeado de rejas coronadas por
alambres de púas y cámaras de vigilancia. Si pudiésemos visitarlo es probable que
el fuerte olor nos sacudiera como una bofetada en plena cara. Nuestra mirada se
toparía con bolsas de plástico negras diseminadas por esta extraña tierra de
nadie recubriendo algo, un volumen, una forma. Un último vistazo más preciso y
descubriríamos lo que hace de este lugar un sitio único en el mundo: a la
sombra de los árboles o en medio de un claro a pleno sol se pudren con total
tranquilidad decenas de cadáveres esparcidos a lo largo y ancho del terreno. 
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