Más se perdió en Cuba...

Por: | 18 de octubre de 2011

La Habana era una Fiesta
“...y volvieron cantando”
. Cuando era pequeño, en casa de mi abuelo Rafael se recurría mucho a estas palabras para quitarle hierro a las contrariedades, como si el mero hecho de invocar la pérdida de las colonias de ultramar ejerciese de bálsamo para minimizar los problemas cotidianos. Así que discúlpenme si peco de nostágico (qué le vamos a hacer, los gallegos somos así) pero he de confesar que mientras escuchaba La Habana era una Fiesta (Vampisoul, 2011) me ha embargado una inexplicable sensación de morriña por una época que, a pesar de no pertenecerme por edad, siento que me toca un poco de cerca. Por lo menos en el plano sentimental, que es al que apelan directamente las grabaciones originales de pizarra y bobina magnetofónica recogidas en este recopilatorio: una conmemoración del exuberante intercambio cultural entre Cuba y España en lo que a música popular se refiere, medio siglo antes de Buena Vista Social Club y los homenajes de Fernando Trueba.

Así que antes de embarcarnos en este viaje en el tiempo -con doble escala- que nos transporta a la época dorada de la radiodifusión cubana de los años cuarenta y cincuenta, permítanme un último acceso de añoranza para honrar la memoria de su máximo artífice, Mario Pacheco. Figura indispensable para entender la evolución músical de nuestro país, el fundador de la discográfica Nuevos Medios trabajó estrechamente con el escritor y músico René Espí para recuperar el rico acervo de grabaciones inéditas que dan cuerpo (y alma) a este album doble que finalmente publica el sello de Íñigo Pastor.  

En las precisas notas interiores del disco, Carlos Fuentes nos pone en antecedentes sobre el peso de los emigrantes en la evolución musical de la isla: “Cuando La Habana era una fiesta, muchos españoles se apuntaron al baile”. Y es que en aquellos tiempos del cuplé, los empresarios peninsulares importaron también la zarzuela, el pasodoble, el chotis y el sainete a tierras caribeñas y las visitas de míticas tonadilleras como Juanita Reina e Imperio Argentina gozaban de enorme popularidad entre el público autóctono, gracias a las ondas de la CMQ y Radio Progreso.

La joven Celia Cruz
Mientras Antonio Molina, Lola Flores y los baúles de la Piquer cogían afición por tierras cubanas, artistas locales como Celia Cruz (en la foto), Rosita Fornés o Nelson Pinedo adaptaban los clásicos patrios a la sensibilidad isleña. Fue así como sones y guaguancó convivieron con coplas y bulerías, poniendo banda sonora a ese país mítico que, según Fuentes, existe entre Cuba y España.

 

Sirva como testimonio de tan singular proceso de transculturización estilística el remanente de clásicos folclóricos sometidos al tratamiento mestizo del bolero y el chachachá (La Violetera de Paulina Álvarez o Amapola por Tito Gómez y la Orquesta Riverside) junto con los exóticos arreglos de maestros indiscutibles como Ernesto Lecuona y Antonio María Romeu. Mención aparte para el interludio publicitario y humorístico que da paso a la deliciosa El boogievá, donde Obdulia Breijo anticipa con desparpajo los efectos de la globalización, con letra y música absolutamente impagables. 

 

Por contrapartida, resulta doblemente estimulante comprobar el rédito de los artistas españoles gracias al intercambio de divisas y que son pura filigrana. A los ya citados más arriba, han de sumarse los nombres de Los Chavales de España, Niño de Utrera, Juan Legido y Los Xey, que son canela en rama. De la de antes, de la de siempre.

  

Hace poco me refería en este mismo blog al poderoso influjo evocador de la fantasmagoría en materia de música moderna. Pues bien, puedo asegurarles que dicho efecto no solo no es comparable con el de este doble álbum, si no que ni tan siquiera se le acerca. El esmero artesanal con el que han sido restaurados los archivos sonoros (de forma manual y remasterizando pista por pista) respeta hasta el último crujido, preservando a los originales de cualquier interferencia ajena al simple paso del tiempo. Algo muy de agradecer porque, incluso aunque en algunos casos la calidad del sonido se resienta, consigue mantener insobornable su emoción primigenia, que es lo verdaderamente importante. Aquí hay verdad y esencia; o lo que es lo mismo, eso tan difícil de encontrar en las grabaciones de hoy en día: una alquimia perfecta, pura y universal.  

 

Hay 19 Comentarios

Buenos días!
Este art. me ha emocionado mucho (ver la construcción del malecón, etc.) y el cariño de los Chavales de España! Se lo he enseñado a los más mayores y han estado cantando a coro, ha sido muy gracioso ..
Muchas, muchas gracias

Efectivamente, Raimundo: no la lleva. :)


Un saludo.

Juraría que exuberante no tiene hache intercalada, pero no me hagan mucho caso.

Habana: siento la confusión al respecto de la autoría del libreto interior; corregido queda. Muchas gracias por la información.


Un saludo.

sr bizarro, el autor de los textos del disco no es el gran escritor mejicano sino un periodista español estaria bien corregir ese dato por lo demás buena información, saludos

Ismael, el texto se centra en el material recogido en un recopilatorio que abarca desde los años cuarenta a finales de los cincuenta. Se ciñe a un periodo concreto de la música cubana, prestando especial atención a la influencia de la música popular española en la isla. Como bien apunta Ernesto, se trata de un álbum de innegable valor nostálgico que nos devuelve a unos tiempos irrepetibles. Con eso no quiero decir (ni mucho menos) que no existan artistas actuales igualmente representativos o destacables. Simplemente, estamos hablando de otros tiempos.


En cuanto a XX, mi intención con este post no era la de profundizar en aspectos políticos, si no la de ayudar (en la medida de mis posibilidades) a dar a conocer esta música a través del blog. Y a eso me limito: a recomendar a quien le interese el tema que se acerque al disco. Porque vale mucho la pena. Y porque creo que la música habla por sí sola. Lo de "más se perdió en Cuba..." hace referencia a esos tiempos y no debe interpretarse como un síntoma neocolonialista, creo yo.


A todos los demás, muchas gracias también por sus comentarios. Nos leemos.


Un saludo.

Hola, aprovecho esta noticia para pedir informacion. Hace tiempo vi un documental en la tele de un grupo de flamenco que se iba a Cuba y alli fusionaban flamenco con salsa, con son, con lo que fuera. Alguien se acuerda del nombre? Gracias

!!!! Magnifico ¡¡¡¡¡.
Y por supuesto Amanda de acuerdo 100% contigo.
Cultura es Cultura y Politica .....Bueno que les voy a contar

Soy Cubana y mientras leía el artículo,me decía a mi misma:"Que bien,algo diferente que leer de Cuba,que no sea Comunismo y Castro"..pero mira por donde,luego me entretengo leyendo los comentarios y ahí están!..¿Es que no se puede hablar de Cuba dejando aparte los temas políticos?..Este es un buen artículo,al menos nos aleja de tantos temas que una y otra vez nos han tirado por el suelo,tanto a los ciudadanos como al mismísimo país.(temas que todos sabemos).Señores,disfrutemos de SOLO la historia cultural que aquí nos cuentan,la música que nos dejan y por supuesto con un poco de imaginación,cerremos los ojos y arrastrémonos a ese período musical,dejando por unos instantes las "controversias" y la crisis vigente.

Qué gran comentario el de -ISMAEL-
Sólo quiero decir, que mejor o pero artículo, no sé como se atreve la gente (periodistas) en los medios a segir usando esa expresión de "más se perdió en Cuba" tan rancia, tan chunga, haciendo referencia con recochineo a lo que fué un genocidio colonialista. Mucha nostalgia y mucha música Bizarro, pero muy poco respeto,eres otro con el sello Prisa.
Por otro lado, Cuba siempre ha sido una fiesta década tras década, forma parte de la idiosincarsia del cubano vivir entre el drama y la comedia y siempre siempre con música.

Y nos la robaron . . . aquella Habana siempre de fiesta . . . aquella dulce vita con su deliciosa decadencia.

Para los seriotes, recuerden q. Cuba sólo tenía 50 años de república, y ya se había logrado una clase media, q. luego demostró su pujanza en EE.UU.

Muy bueno el articulo. Como siempre, los perrones de la dictadura aparecen a meter la cuchareta.

Muy buen trabajo. Siempre hubo un especial gusto por la musica espanola en la Isla. Hay que mencionar que antes de enero del 1959 un tercio de la poblacion cubana era espanola de nacimiento o hijos de tales. POr lo que era normal que no solo cantantes, tambien actores, compositores, etc. El teatro vernaculo cubano que era un reflejo de la Cuba de entonces tenia junto al negrito y la mulata, al gallego como condimento fundamental de sus puestas. En Cuba aun se recuerda a Lorca que dicho sea de paso estuvo en mi pueblo Santiago de las Vegas. Yo tambien tengo nostalgia de esa Cuba aunque tampoco la vivi.Y si Cuba despues de los sesenta tambien tuvo su propia fiesta, la de la represion, la mentira, la envidia, la verbena de todas las miserias

Parece que el que hizo el articulo se le acabo Cuba en el 59, porque la evolucion cultural siguio arrolladora hasta hoy, las raices de nuestra musica se profundizaron aun mas a pesar de que la quisieron aislar, pero es la mejor, no la musica enlatada de Chirino y la Estefan, que mejores que ellos en Cuba hay miles, buen relato a la nostalgia. Caballeros como se parece este periodico al nuevo herald en lo que a Cuba respecta se ve que estan en la misma cesta

Muy bueno y refrescante artículo; solo quiero recalcar que Nelson Pinedo no es cubano. Nació en Barranquilla, Colombia, donde inició su carrera antes de pasar por Venezuela y Cuba. Saludos.

Impagable, tanto el arte musical como el artículo con los sabrosos comentarios. Gracias

Despues de 59, llego el coma andante y mando a parar, como diria Carlos Puebla..

Fantasticos temas mestizos, ya sabía del album, pero lo descarté porq creí leer q era algo rancio y desfasao, y además prologa Carlos Fuentes....¡apuntao queda!

Y despues de los 60, Cuba ya no era una fiesta, qué casualidá, mira, tú, chico

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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