40 Aniversario

DOOM: las máscaras del héroe

Por: | 04 de noviembre de 2011

MF-Doom

Zev Love X. KMD. MF Doom. DOOM. Victor Vaughn. King Geedorah. Madvillain. DangerDoom. Doomstarks. MA Doom. Poner orden en el currículo de Daniel Dumile no es tarea fácil, pero seguir de cerca su trayectoria musical, conocer las particularidades expresivas de sus diversos alter egos, diferenciar bien sus personalidades y tener claro el diagrama sonoro de su evolución artística puede constituir una empresa aún más difícil y exigente. Pero el esfuerzo, valga el tópico, tiene recompensa. He aquí uno de los personajes clave en la fisonomía, desarrollo y maduración del rap independiente de los últimos veinte años, una referencia minusvalorada o, peor aún, desconocida fuera de los circuitos más especializados que a lo largo de todo este tiempo ha sabido combinar y simultanear con excelencia dos conceptos habitualmente antagónicos en el género: mensaje y entretenimiento.

Su pasado como Zev Love X al frente de KMD va más allá del dato enciclopédico y adquiere plena relevancia para comprender mejor la senda trazada posteriormente en solitario. Sobre todo porque los dos discos que la banda dejó para la posteridad, en especial su debut, “Mr. Hood”, de 1991, en plena ebullición del boom bap y en los inicios del periodo más fructífero de la historia del hip hop, son soberbios manuales de instrucciones sobre cómo hablar de los problemas socio-políticos del gueto con sentido del humor, vis cómica y actitud desenfadada. Una desmitificación ingeniosa y chispeante de ese rap más trascendente de ceño fruncido que resonaba en la época y que ejercía de influencia clara y meridiana en sus canciones, un estallido de originalidad, frescura y atrevimiento que mereció más atención y repercusión. El proyecto se frenó por causas ajenas a su voluntad –la muerte de su hermano y compañero de grupo, DJ Subroc, y los desencuentros con la discográfica Elektra–, y como cualquier villano de tebeo maltratado por las fatalidades de la existencia nuestro protagonista desapareció del mapa durante tres años en busca de una redención y, por supuesto, una venganza.

 

Aunque a muchos MF Doom, su alter ego post-KMD y vía de resurrección personal y musical después de una depresión profunda, solo les pueda parecer la recreación hip hop del Dr. Doom, uno de los malvados más icónicos del universo de la viñeta, en realidad es un personaje, y un artista, no lo olvidemos, de imponentes dimensiones filosóficas. Por caricaturesco y cómico que nos parezca él y su puesta en escena, siempre con la máscara en la cara, siempre con alusiones directas o indirectas al imaginario de los superhéroes y los villanos, siempre con collages sonoros extraídos de películas, series de televisión, programas radiofónicos o grabaciones lo-fi, en los movimientos y los ademanes de MF Doom hay trasfondo, intención y sentido común.  

 

La máscara es un artificio escénico, de eso se trata, pero también una señal de protesta y una declaración de intenciones: en una época en la que el hip hop empezó a vivir peligrosamente esclavizado por la imagen y los conceptos musicales pasaron a ocupar un incómodo segundo plano, me refiero al estallido bling bling y el derroche de finales de los 90, su apuesta pasó por desvincular una cosa de la otra y potenciar al máximo un discurso en que la apariencia y la imagen se ocultaban al público para dejar al descubierto, única y exclusivamente, sus canciones. Claro que con el paso del tiempo esa parafernalia ha acabado convertida en seña de identidad indisociable de sus discos y sus actuaciones, y en cierto modo la imagen proyectada también ha acabado asumiendo el protagonismo que rechazaba, pero el mensaje ha calado: a Dumile no le interesa la fama, la celebridad, el reconocimiento y el estrellato, solo le importa que sus grabaciones sean relevantes. Si nos lo cruzamos por la calle nunca sabremos quién es y qué ha hecho, y esa decisión zen, de connotaciones casi Salingerianas, supone todo un ejercicio de ruptura iconoclasta en un mercado tan pendiente de los flashes y la fama instantánea.   MFDOOM_1mb

Todo esto lo explicó el pasado miércoles en una charla distendida en la Red Bull Music Academy, que estos días ha tomado Madrid, y pocas horas antes de ofrecer un esperado concierto en la capital. En esa conferencia también explicó y justificó sus desdoblamientos de personalidad: El hip hop es un mundo en el que se tiende a encasillar. Yo siempre he querido contar historias, y para mí todo fluye mejor cuando dispongo de varios personajes”. Así, después de Doom llegaron King Geedorah –su versión más estrambótica e inclasificable, expuesta sin cortapisas en el magnífico “Take me to your leader”–; Victor Vaughn –fundamental su debut, “Vaudeville Villain”, noir-rap tenebroso y psicótico–; Madvillain, ni más ni menos que su proyecto compartido con Madlib, con quien firmó “Madvillainy”, uno de los mejores discos de rap de la década pasada; y DangerDoom, su particular redención pop de la mano de Danger Mouse y, hasta la fecha, su referencia más exitosa y popular. La idea era tener distintos personajes que fueran cruzándose y tejiendo el argumento. Me inspiré en novelas y en películas en las que hay varios personajes que van haciendo avanzar la historia. Así puedo saltar de un punto de vista a otro”, reflexionaba el miércoles.

DOOM - Lifestyle 02_1mb

 

 

Su visita ha coincidido, además, con un momento de cierto relanzamiento de su carrera. La semana pasada se ponía a la venta la reedición deluxe de “Operation: Doomsday”, su debut como MF Doom, el disco con el que presentó al mundo sus nuevas credenciales como MC y productor: sonido analógico, de sabor y perfume añejo, pura baja fidelidad, con beats deudores de la vieja escuela de los 80, loops extraídos de discos raros de jazz, soul y electrónica abstracta y letras crípticas repletas de brillantes e inspiradas piruetas léxicas. Esta revisión, además de su pertinente remasterización y una portada rediseñada, incluye un jugoso libreto y una amplia selección de caras B, instrumentales y versiones alternativas. Aunque más adelante llegaría su gran obra maestra, hablo de “Mm… Food”, el disco en que la estilización de su producción está en perfecta sincronía con la lucidez de sus rimas, un cuadro preciso e imaginativo que por ahora no ha podido igualar, su ópera prima es un pequeño hito de la esfera underground de cuantioso valor histórico.

 

Por si esta reedición no fuera suficiente coartada coyuntural, esta semana, además, se ha hecho pública la canción “Retarded fren”, una colaboración con Thom Yorke y Johnny Greenwood, de Radiohead, que ha grabado para el sello Lex, y para dentro de diez días se espera la publicación de “Victory laps”, el primer maxi single extraído de su eternamente postergado proyecto Doomstarks, un esperadísimo tête à tête con Ghostface Killah, de Wu-Tang Clan, que se está haciendo de rogar. Sin fecha pero esperando en la nevera también está MA Doom, su alianza con el veterano Masta Ace, y la más que publicitada continuación de “Madvillainy”. Ni tan siquiera hemos entrado en él, pero 2012 ya no nos da tregua.

 

 

 

 

Hay 8 Comentarios

Wow... Thanks.. I'm at the first time on your blog!

Si esto es gladiator.


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mf doom es dios deverian de aprender de el muchos raperos mucho mas conocidos. clases de rap y de umildad.

No conocíamos a este grupo. Al ver la foto no sabíamos si era un fotograma de la película gladiator :)

En tiempos tenía cosas que me gustaban. Ahora mismo es una mochilada que tira p'atrás. Pero bueno, siempre está mejor que pongan a MF Doom que al típico Eminem. En cualquier caso, me parece mucho más mítico el propio Madlib o el Oh No, que MF Doom.

Ha sido muy gratificante sacar del cajón a MF Doom y pasar la tarde escuchando calidad y recordando.
Gracias por este articulo, queremos más underground, MÁS DE TODO!!!!

dooooooooooooooooooooooooooom!!!!!!

Alucino con que no tenga ni un puto coment... en fin como comentas al principio un tio muy minoritario pero toda una referencia del el rap mas left-field. Gran carrerón que lleva a sus espaldas, desconocia sus principios en el grupo con su hermano y habrá que estar a la espera de las novedades. Gran artículo

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