The Blue Nile: música para una noche en blanco

Por: | 27 de noviembre de 2012

Hopper.nighthawks

Durante mucho tiempo llegué a pensar que estaba más enamorado de la mística que ha rodeado siempre a The Blue Nile que de su propia música. La idea de un grupo que en veinte años graba cuatro discos, que desaparece cuando le conviene, que apenas hace giras, concede entrevistas, graba videoclips o aparece en público llegó a tener casi más peso y relevancia que sus canciones, quizás porque en los 80, la época dorada de su trayectoria, se suponía que cualquier formación de pop buscaba precisamente todo lo contrario: notoriedad, éxito rápido y visibilidad. Muchos nos sentíamos más identificados y representados con el carácter esquivo, ultratímido y perfeccionista de Paul Buchanan, Robert Bell y Paul Joseph Moore que con la tendencia a la extroversión y el don de gentes de buena parte de sus coetáneos. Y desde siempre se ha tenido la sensación de que si hubieran actuado con normalidad, rigiéndose por las leyes más o menos ortodoxas de la industria, su legado nunca hubiera tenido tanto impacto entre sus seguidores. Entre otras cosas porque esta capacidad de mirarlo todo con distancia y de invertir el tiempo necesario en la grabación de cada álbum ha sido un factor clave en la preservación de una carrera en la que el afán de éxito y celebridad siempre ha jugado un papel residual y en la que lo único importante ha sido la música.   

Hay reencuentros con los que nunca has contado y que de repente entran en tu vida para suscitar un inesperado pero impactante revival. Del grupo escocés The Blue Nile nunca hubiésemos imaginado un regreso como el que ha protagonizado esta semana: la reedición de “A Walk Across The Rooftops” y “Hats”, los dos primeros álbumes de la banda, dos monumentos pop de constitución atemporal que marcaron el sentir de varias generaciones. Cuando echas un vistazo a los dos CDs dobles publicados estos días te das cuenta de que nada ha cambiado en su particular manera de concebir sus creaciones: en los libretos de ambas reediciones no encontrarás respuestas a las preguntas que siempre te has formulado sobre su carrera, ni notas aclaratorias, ni inmersiones explicativas en su pasado. Siguen herméticos, ausentes, sin el menor interés en profundizar en un modus operandi que de tan simple y pragmático en su planteamiento –las canciones son lo único relevante; todo lo demás no interesa– ha acabado generando misterio y fascinación. Incluso en los fastos de celebración que implica toda reedición The Blue Nile se muestran serios, tímidos y humildes: además de no hablar de ellos mismos, en el obligatorio peaje del material extra que conlleva un lanzamiento de estas características se han ceñido única y exclusivamente a lo que han creído necesario que estuviera en el segundo CD de cada título.

 

En ese sentido, el contenido adicional de ambas reediciones es ejemplar: “A Walk Across The Rooftops” incorpora “St. Catherine’s Day” y “Regret”, dos de las mejores canciones que han firmado nunca, contundentes lamentos a piano que no hubieran funcionado en el entorno expresivo de su debut, y tres remezclas de “Heatwave”, “Stay” y “Tinseltown In The Rain” con suficiente poder simbólico. “Hats”, por su parte, recupera “Christmas” y “The Wires Are Down”, otras dos piezas que andaban desperdigadas en caras B, e incluye dos tomas alternativas de “Let’s Go Out Tonight” y “Saturday Night” y una versión en directo de “Headlights On The Parade”. Es cierto que el legado de la banda en esa época no da para mucho más, sencillamente porque solo entraban en el estudio cuando se disponían a grabar sus álbumes y porque no sentían la necesidad de estirar más su chicle creativo, pero no deja de ser remarcable, una vez más, su ecuanimidad y rigor artístico: los remixes, demos y composiciones prescindibles que acostumbran a hacer acto de presencia en estas ediciones deluxe han quedado fuera de su selección final y aquí solo encontraremos muestras representativas y fiables de su corto legado.

 

 

También sirve este reencuentro inesperado para constatar que The Blue Nile es uno de los grupos de los 80 que mejor envejece. No tanto por la carcasa de su sonido –esas baterías electrónicas y esos sintetizadores tienen mucho aroma ochentero, para qué negarlo– como por su poder de evocación y su capacidad de impacto emocional. El suyo es un romanticismo muy simple y primario, a fin de cuentas sus canciones dan vueltas sobre lo mismo una y otra vez –el desamor y cómo el entorno urbano incide en el recuerdo de relaciones truncadas–, pero precisamente por eso, porque todo es de una claridad y franqueza meridiana, su discurso no ha perdido un ápice de su fuerza y contundencia sensorial. Por eso y, también, porque la voz de Paul Buchanan, una de las mejores de la historia del pop anglosajón, es eterna, el registro más reconocible de un discurso musical que seguramente no ha resultado tan decisivo y relevante como el de otros coetáneos, pero del que encontramos rastro vigente en artistas como David Gray, Tom McRae o Keane –quienes versionaron “The Downtown Lights”, por cierto–, entre muchos otros.

 

“A Walk Across The Rooftops” y “Hats”, cada uno a su manera y con sus particularidades, dibujan a la perfección la iconografía de la melancolía urbana: el destello de las luces cambiantes de los semáforos, el tráfico hipnótico, los caminantes solitarios, teléfonos que no dejan de sonar en hogares silenciosos, oficinas iluminadas en plena madrugada, trenes vacíos, cristales empañados por el frío y la lluvia  y, sobre todo, amantes desesperados por encontrarse o reencontrarse en la inmensidad de la noche. Muchos años antes de que Burial y su “Untrue” diseñaran lo que algunos conocemos como la banda sonora de un viaje de vuelta a casa en plena madrugada, The Blue Nile ya le pusieron sonido a ese estado de hipersensibilidad estética y emocional que nos envuelve cuando el día o nuestra vida no acaba de funcionar y cualquier imagen de nuestro entorno nos afecta. Suena a tópico trillado, pero es imposible no pensar en estos dos discos mayúsculos como en un estado de ánimo, la mejor o peor compañía posible, quién sabe, para un arrebato incontrolable de nostalgia o melancolía. Canciones, en definitiva, por las que merece la pena sufrir una ruptura sentimental.

 

 

 

Hay 4 Comentarios

aqui estan las reediciones de the blue nile para descargar:
http://exystence.net/

de nada.

|★★★★Descubre Como ★PERDER 15KG CADA MES★ sin dejar de comer lo que mas te gusta. A funcionado a miles en USA: http://su.pr/1xuU15

y además es realmente bueno, la verdad!!!

Paul Buchanan sigue en activo y acaba (hace varios meses) de sacar un disco "midair", absolutely beautiful!

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Muro de sonido

Sobre el blog

Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal