Sugar Man: el poeta que Sudáfrica resucitó

Por: | 06 de julio de 2013

Por Gemma Parellada

Johannesburgo, Sudáfrica

La hostilidad que sopla en algunas esquinas de Sudáfrica tiene el prodigioso don de engendrar leyendas inverosímiles. Y de encumbrar a ciertos mortales al pedestal de la admiración tras embadurnarlos con un halo de nobleza ilimitada. Entre los desequilibrios cotidianos de una sociedad segregada –hasta hace pocos años por raza, ahora por clase- emergen milagros como los de Nelson Rolihlahla Mandela, brotan figuras como Mahatma Gandhi, que pasó veintiún años en Sudáfrica puliendo la desobediencia civil como fórmula contra la discriminación y que acuñó en su adoptiva tierra africana el concepto de satyagraha -resistencia no violenta-; y germinan de repente historias como las de Sixto Rodríguez. La realidad se endeuda de nuevo con la ficción y Sudáfrica la violenta, la dividida, la sofocada, resucita a un poeta olvidado, a un mito que no pudo ser y alimenta de nuevo al mundo con una ensoñación. 

A estas alturas ya muchos habréis oído hablar del delicioso documental que narra la fábula real de Sixto Rodríguez: “Searching for Sugar Man” –ganador del Oscar a mejor documental y actualmente en pantalla en los cines Renoir y Verdi de Madrid y Barcelona-. Unos acordes, un milagro, un relato. Una quimérica balada entre Ciudad del Cabo y Detroit.

“Yo me pregunto - sobre les lágrimas en los ojos de los niños,
Y me pregunto - sobre el soldado moribundo 
Yo me pregunto - ¿acabará jamás el odio?
Y me pregunto… y me preocupo, amigo
¿Tú no?”

"I wonder"

 

Es una incógnita cómo las reflexiones musicadas de un desconocido cantautor norteamericano de origen mejicano cruzaron el Atlántico. Sixto Rodríguez, un obrero de familia humilde de Detroit intentó a principios de los 70 abrirse paso en la industria musical de su país, sin éxito. Pero mientras su álbum “Cold Fact” expiraba en el olvido de sus compatriotas, unas copias de su disco viajaron hasta la Sudáfrica sellada por el apartheid y empezaron a circular por Ciudad del Cabo.

Estamos a principios de los 70. Se acerca el fin de la guerra del Vietnam y el Watergate se prepara para hundir a Nixon. Las potencias occidentales juegan a la guerra fría en África negra, el excéntrico dictador Mobutu rebautiza el Congo llamándolo Zaire y Sudáfrica aísla del mundo a sus ciudadanos con su régimen absurdo y racista. Rodríguez, entre las sombras industriales de Detroit, compone provocaciones con su guitarra mientras Mandela escribe en su pequeña celda en la cárcel de Robben Island, a 11 kilómetros de la costa de Ciudad del Cabo. Las copias de “Cold Fact”, el primer disco de Rodríguez, debieron sobrevolar la isla-cárcel y a su reo más célebre. Y los blancos reprimidos –aislados de los negros maltratados- las recibieron como una bocanada de libertad.

"La venta de armas aumenta, las amas de casa se aburren, 
el divorcio es la única opción, fumar provoca cáncer, 
Este sistema caerá pronto, por una joven iracunda melodía. 
Y esto es, la cruda realidad"

"Establishment Blues"

 

Gobernados por el ultra conservadurismo las palabras de Rodríguez calaron en las almas de los primeros blancos que se atrevieron a ser rebeldes. Oyeron a Sixto cantar sobre drogas y sexo, una auténtica provocación en época de censura férrea, pero sobretodo le escucharon cantar sobre la posibilidad de cambiar la realidad. Sixto les inspiró, les acompañó a revelarse y escoltó a aquellos que se propusieron ser un poco más libres. Y para algunos pasó a formar parte de “la banda sonora de nuestra vida”, como expresa una de las voces del documental. “En aquella época en cualquier hogar de familia sudafricana blanca de clase media siempre encontrabas un disco de los Beatles, uno de Simon & Garfunkel y otro de Rodríguez”. 

Rodríguez se convirtió en un icono rebelde en la Sudáfrica blanca capetoniana. Sus oyentes del Cabo de Buena Esperanza y los de la gran urbe, Johannesburgo, ignoraban quién era ese tipo de piel hosca, melena agitanada y gafas de sol que yacía sentado en la portaba del disco. Igual que Rodríguez ignoraba el abasto e impacto de sus canciones. Pero le admiraban.

"Crucify your Mind"

 

Un día, de forma tan misteriosa como la aparición de su música, se propagaron los rumores sobre su muerte: un suicidio en pleno escenario. Pero la búsqueda por su ídolo juvenil y una cadena de casualidades tejen la inverosímil historia de cómo Sudáfrica descubre a su héroe de juventud rebelde, y de cómo, a sus 60 años, el humilde, sólido y tímido Sixto Rodríguez se reencuentra con los fans que nunca había conocido, con el reconocimiento que nunca había catado. Con destreza narrativa el director Malik Bendjelloul recompone esta maravillosa apología de la ilusión

Vi el documental por primera vez en un cine independiente de Johannesburgo hace unos meses. Se acercaba la Navidad, Mandela, con sus 94 años y su carga histórica, estaba ingresado en el hospital y Searching for Sugar Man no había recibido aún el Óscar. Más de seis años viviendo en Johannesburgo y jamás había oído hablar del tal Rodríguez. Tampoco mis amigos negros. Unas semanas más tarde, en una conversación nocturna alumbrada por un par de velas, en el arenoso norte de Malí plagado de soldados, una periodista francesa me cuenta que “I wonder”, de Sixto Rodríguez, es una de las canciones que  marcó su juventud en las afueras de París. ¿Puede Sixto seguir sorprendiendo? 


Sixto Rodríguez, el demoledor, caminaba patoso y resbaladizo entre la nieve de Detroit sin saber que sus letras generaban esperanza. Y de repente, delante de miles de seguidores sudafricanos que se saben de memoria sus líricas, arropado entre incrédulos aplausos, expulsa un emotivo: “gracias por mantenerme vivo”.   
 
Del suicidio ficticio a la realidad. Y al escenario del Poble Espanyol. El 8 de Julio, Rodríguez estará tocando en Barcelona tras cancelar al último momento su actuación en el Primavera Sound.


Sudáfrica cría mitos. Y el mundo los abraza.

"Cause"

  

 Sixto Rodríguez actúa el 8 de julio en Barcelona.

Hay 3 Comentarios

Sixti Rodriguez siempre ha sido bueno escucharlo!

Gemma, que gracias a este artículo entras gratis al concierto! llévate el Smartphone, saca foticas, retuitealas y subelas a instagram, como buena coolhunter.

sigue dando que hablar, y atención a los matices, olvidos y edulcorantes artificailes

http://miguelangelrolland.wordpress.com/2013/06/30/rodriguez/

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Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

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