IAM, los faraones del hip hop francés

Por: | 08 de mayo de 2014

IAM-On-a-toujours-evite-de-faire-du-jeunisme

La primera vez que oí hablar de Marsella de una forma que me despertara interés y curiosidad fue gracias a su principal equipo de fútbol. En pocos años pasó de estar en Segunda División a gobernar tiránicamente en la liga francesa, con la puntilla de aquella primera final de la Copa de Europa que perdieron ante el Estrella Roja de Belgrado y que dos años después conquistarían ante el Milan. No solo despertaba fascinación su ascensión meteórica en el marco del futbol internacional –seguida, años después, de escándalos de corrupción– sino también la idea de que París no tuviera un club capaz de competir en condiciones contra una ciudad de la que apenas sabía nada a temprana edad. Poco después me reencontraría con Marsella en el primer visionado de “French Connection” y las piezas del puzzle acabarían encajando del todo con el descubrimiento de IAM, la banda más importante de la ya rica y longeva historia del hip hop francés. Seguramente Marsella puede presumir de atributos más relevantes e importantes que su escena musical y su grupo de cabecera, pero se hace difícil pensar en algo o alguien que haya proyectado más y mejor la imagen y esencia de la ciudad portuaria que IAM y su apabullante discografía. Mañana, sábado 10 de mayo, actúan en la sala BARTS de Barcelona.

IAM es Marsella, de la misma forma que Marsella es IAM: un melting pot de complejo encaje a primera vista en el que la colisión cultural, religiosa y racial de sus integrantes, esto es, de las diferentes comunidades que conviven en sus calles, provoca más entendimiento que fricciones. Aunque la ciudad no ha quedado libre de conflictos, todavía hoy sorprende y atrae la capacidad de sus ciudadanos para cohabitar sin tensiones: africanos, europeos, asiáticos, judíos, musulmanes y católicos se aguantan como saben y como pueden en un contexto azotado por la delincuencia, el paro y las dificultades económicas. IAM no puede ilustrar y proyectar mejor este caos controlado y fluido. El mapa personal de sus miembros es más elocuente que cientos de estudios y ensayos sociológicos: Akhenaton, MC, productor, empresario y líder del combo, es marsellés de padres napolitanos, está convertido al Islam y su mujer es marroquí; Shurik’n, MC y productor, tiene orígenes familiares en Madagascar y es taoísta. Freeman, MC y antiguo bailarín de breakdance, e Imhotep, productor, son argelinos. Khéops, DJ y productor, es hijo de francés y española. Y Kephren, antiguo bailarín reconvertido posteriormente en tour manager e ingeniero de sonido de la banda, nació en París y tiene orígenes senegaleses. Ríanse de aquellos grupos autoproclamados mestizos o multiculturales.   

 

Evidentemente si los integrantes de IAM fueran todos marselleses con pasaporte francés sus discos tendrían el mismo valor y relevancia que han tenido a lo largo de estos 25 años de trayectoria. Pero es muy probable que si no se tratara de un proyecto musical tan heterogéneo y diversificado éste nunca hubiera conseguido semejantes logros. Y es que una de las claves que han hecho de este proyecto el referente más sólido, fiable y atractivo del hip hop francés es su capacidad para integrar todas esas diferencias en un discurso musical y lírico único, una constante de su discografía que ha formado parte de su idiosincrasia con naturalidad, sin forzar la máquina ni abusando del calzador para darle aires exóticos a su menú: el protagonismo de la música árabe, de los sonidos de Próximo Oriente o del folklore japonés en sus loops no surgen por capricho, sino que tienen una base lógica y razonada dentro de su engranaje. IAM han vivido permanente obsesionados con la idea de cruzar Occidente y Oriente en su música, la convivencia armoniosa entre el hip hop norteamericano y las raíces musicales de los múltiples orígenes étnicos y religiosos de sus responsables. También en sus rimas, sobrecargadas siempre de parábolas y metáforas relacionadas con Egipto y las artes marciales, una particular manera de hacer política sin caer en algunos de los lugares comunes del género. En contraposición al rap incendiario que se ponía en práctica en París a mediados de los 90 –NTM, Assassin, La Cliqua…–, de connotaciones hardcore más clásicas, IAM hicieron visible el plan B que proponía Marsella, cuyo sonido, muy identificable con la ciudad, aprovechaba esas influencias del Magreb y de la vieja Europa para darle más musicalidad y un acento más melancólico al conjunto, como expondrían coetáneos de escena como Fonky Family o PSY4 de la Rime.  

 

Si tuviera que iniciar a alguien en el sonido IAM le invitaría a hacerlo con “L’École du micro d’argent”, de 1997. Y si ya está iniciado… lo mismo; nunca está de más repetir. El tercer álbum de la banda es el mejor de su carrera, pero es que también es uno de los mejores discos publicados en Francia. En los 90 y en la historia. De hip hop y de cualquier otro género. Le avala millón y medio de copias vendidas, pero sobre todo el perfeccionamiento estético, lírico y conceptual de un grupo superior en su momento álgido. Después vendrían álbumes magníficos, pero ya nunca pudieron repetir o emular las cotas de inspiración y excelencia que convierten a este disco en la mejor carta de presentación posible para un proyecto musical. Aquí el grupo dio el salto de calidad necesario en la producción, que pasaba del boom bap agresivo y oscuro de “Ombre est lumiere” a un refinamiento sonoro de impronta decisiva en el devenir de la formación y también de la escena musical francesa. “L’École du micro d’argent” no solo es clave para IAM como grupo sino también para las trayectorias en solitario que sus miembros empezaban a forjar y orquestar bajo la influencia de lo que poco antes ya había puesto en práctica Wu-Tang Clan, colectivo con el que podríamos encontrar numerosos paralelismos. Solo a partir de este álbum pueden entenderse “Où je vis” y “L’palais de justice”, debuts en solitario de Shurik’n y Freeman, publicados en 1998 y 1999 respectivamente. En el caso de “Où je vis”, una obra de arte en clave de hip hop triste y nocturno, se trata del mejor disco surgido del entorno IAM, y me permito la licencia de incluir los discos del grupo en esta aseveración aun a riesgo de ser dilapidado públicamente por algunos fans puristas. Si tuviera que elegir un solo disco de hip hop francés para llevarme a una isla desierta no hay debate posible: el debut de Shurik’n sería el afortunado.

 

Los IAM que llegan a Barcelona mañana para presentar sus dos últimos discos, “Arts martiens” e “IAM", ambos publicados en 2013, distan considerablemente de los IAM que dieron alas y lustre a la golden era del hip hop francés. Todos ellos superan ya los 40, son padres de familia y en la mayoría de los casos la música ha dejado de ser la ocupación central o primordial de su vida. Pero la meticulosidad y el rigor con el que el grupo ha dirigido siempre su carrera, incluso en sus momentos de rendimiento más discutible –“Saison 5”–, es un argumento más que concluyente para peregrinar a la sala BARTS y rendir pleitesía. Sobre todo si, como dicen las malas lenguas, este álbum homónimo podría ser el canto de cisne de una trayectoria absolutamente indispensable para entender y asimilar un trozo de historia del hip hop francés y, por ende, del hip hop europeo.

Hay 3 Comentarios

Un gran grupo musical, gracias por dedicarles un articulo, la verdad es que los sigo desde hace tiempo y son fantásticos.

Puede que no sean muy conocidos en algunos círculos pero hay que darles una oportunidad sin duda.

Espero poder verles en directo algún día ya que soy un fan de sus frases y sus canciones.

Por fin un artículo a este enorme grupo francés.
A finales de los 90, no todo era Nas, Gangstarr o Wu-Tang. También tuvimos la suerte de criarnos con este grupazo, de aprender francés y de descubrir una lírica rica y compleja que desgranaba como nadie el espíritu marsellés, un espíritu crítico,mestizo y orgulloso.
Igual que el anterior comentarista creo que un grupo como IAM tal vez pueda merecerse un trabajo de documentación mayor. Un grupo que ha llevado el hip-hop a un nivel superior, contenedor de la esencia mediterránea y símbolo de una época dorada para el hip-hop.

Saludos

Es bueno ver - por fin - un artículo sobre IAM aquí (y un concierto de ellos). No es tan bueno ver un articulo algo incompleto, sesgado y con errores.

El más evidente: Freeman ya no es miembro de IAM desde 2008.

¿Las malas lenguas dicen que el último disco podría ser el canto del cisne? Son ellos mismos los que han anunciado que este es el último disco... incluso que este disco está compuesto de lo que les sobró de "Arts Martiens" y que lo sacan para cumplir el contrato y porque "Arts Martiens" vendió 100000 copias (si no hubieran vendido esa cantidad, no habría salido), que el auténtico último disco de IAM es "Arts Martiens". También declaran que no están buscando sello nuevo.

"¿Folklore japonés?" Según una página de referencia de "samples", de 184 canciones usadas por ellos, yo solo he encontrado una japonesa. ¿Referencias en letras y actitud a todas las culturas mencionadas? Por supuesto. Pero en el ADN de IAM, las música funk / rap / soul de los EEUU es un elemento básico (no único). Akhenaton ha viajado y vivido en Nueva York.

"Ombre est lumière" puede ser oscuro, pero tiene la versión original de su mayor éxito: "Je Danse La Mia". Una remezcla de la canción del álbum fue el segundo single más vendido en Francia en 1994. Ni una mención en el artículo (el video está, si - quizás hablar que el mayor éxito de este grupo socialmente comprometido es una oda a las noches de discoteca en Marsella y que el vídeo lo filmó Michel Gondry no encaja en el discurso).

En fin. Felicidades por el reconocimiento a IAM y, pese a un artículo mejorable (pero sincero en la devoción). ¡Más rap francés!

PS Si nadie se ha atrevido ya, que alguien edite la traducción del libro de Akhenaton "La Face B" en España. ¡Yo me ofrezco a cooperar! (Eso sí, un libro sobre un grupo de rap francés de más de 400 páginas...)

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Muro de sonido

Sobre el blog

Conciertos, festivales y discos. Auges y caídas. Y, con suerte, sexo, drogas y alguna televisión a través de la ventana de un hotel. Casi todo sobre el pop, el rock y sus aledaños, diseccionado por los especialistas de música de EL PAÍS.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal