11 junio, 2007 - 04:45
Cameron - Godard
Hace unos meses me dieron la oportunidad, dentro del festival URBAN-TV, en La Casa Encendida, de colaborar en un debate en torno a la película La casa de mi abuela, junto a su director Adán Aliaga. Es un documental que sigue un año de vida en el que la propia abuela del director ha de abandonar su casa, de inminente derribo, para irse a vivir al piso que le proporciona la consabida constructora, con todo lo que ello conlleva: Toda su vida se desintegra a una edad en la que la rutina es un tesoro.
Y aunque el planteamiento inicial de la película pueda pueda parecer que estamos ante un retrato o una denuncia social, el resultado final, con elementos de ficción y documental mezclados de tal manera que la frontera es indetectable, acaba siendo una interesante (y muy amena) pirueta sobre su propio lenguaje.
El debate posterior derivó de la curiosidad por saber qué había de cierto y qué de guión en el montaje final hasta los lamentos habituales pero necesarios: La casa de mi abuela ha recibido la práctica totalidad de sus numerosas distinciones en el extranjero y su difusión aquí es raquítica.
Y entonces llegó la pregunta de un señor al fondo.
-¿Y ustedes creen que es posible que una película así funcione, cuando el público joven mayoritario ve cine de acción americano?
Si hubiese tenido un lápiz entre mis manos, lo hubiese roto, como el doctor Herbert West. Si fuese la clase de hombre que me gustaría ser hubiese mandado traer un espejo ovalado al comienzo de la conferencia (lo haría siempre, en toda conferencia) y le hubiese dado un puñetazo en ese momento, rompiéndolo en pedazos. Pero como soy el hombre que soy, me limité a DEBATIR.
-Bueno, yo creo que el error es entender que porque un chaval vea cine de acción no pueda ver también la película de Adán.
No soy el hombre que quiero ser. Vaya mierda de contestación. Si tuviese pelotas, le hubiese explicado a aquel bienintencionado señor que los problemas de distribución de “La casa de mi abuela” derivan de las trasnochadas barreras que levantan posturas como la suya. Que colocar en una esquina de la clase a los que ven La jungla de cristal y en la otra punta a los que ven Amarcord y, a partir de ahí empezar a juzgar no nos convierte en espectadores de la tragedia, sino en agentes de la misma. Hay algo peor que categorizar las películas en función de tópicos, y es hacerlo con el público.
Dejemos que sean los productores, distribuidores, exhibidores y televisiones los que describan al público con herramientas de medición simplistas, y hasta infantiles. Ellos ya lo hacen, y se les paga por hacerlo. Pero nosotros no, por Dios. Tenemos la oportunidad de utilizar el mismo lenguaje para hablar de Piratas del Caribe y de Caché, y decidir, sin prejuicios ni sobreentendidos, cuál nos parece una mierda y cuál no. Y a partir de ahí, olvidar que hay un público para cada película, y dejar de entender que esos públicos son irreconciliables.
Pero ¿Saben cuál es la buena noticia? La buena noticia no es que dos señores con la tarde libre discutan en La casa encendida. La buena noticia es que esa discusión ya está pasada de fecha.
Gracias a tener un blog, gracias a mi vida en Internet, he podido tener un contacto más o menos estrecho con gente una década más joven que yo. Imagino a cualquiera de ellos ante la disyuntiva de escoger entre Godard y Cameron y ya puedo imaginar su cara de incredulidad.
¿Hay un salto generacional? Rotundamente sí. Fíjense:
Viajé un fin de semana a Madrid exclusivamente a ver Cabeza Borradora, durante un reestreno en los Cines Alphaville con motivo del estreno de Lost Highway. No era un viaje de placer, ni el capricho de un connoisseur. Era un viaje urgente y apurado, porque ni había podido ver esa película antes ni nada me garantizaba que la pudiese ver más tarde. A la vuelta, que la película me gustase o no, o que pudiese valorarla en su justa medida era un asunto secundario porque, por el amor de Dios, había podido ver Cabeza Borradora. Mierda, ahora recuerdo que, por el capricho de mi novia de entonces, que se empeñó en ir al maldito Dunkin’ Donuts de Princesa antes de la proyección, me quedé sin ver los créditos de inicio. ¿Saben cuál fue el chiste el resto de aquel año de carrera? “Vigalondo no sabe cómo empieza Cabeza Borradora”.
Hoy en dia, un universitario puede ver Cabeza Borradora cuando quiera. Si no quiere o no puede permitirse hacerse con el DVD puede bajársela en Emule. Pero no sólo eso. Con la misma velocidad con la que alcanza la película, puede leer quince críticas, cinco de ellas brillantes. Puede leer de dónde vino esa película, y adonde fue, y comprenderá a la distancia que está de Bergman, de Dreyer, de Cocteau. Pero también de tanto cine de terror y tanta serie B despojada como Carnival of Souls. Y lo hará tan pronto y tan rápido que no tendrá tiempo ni espacio (mental) para gilipolleces como las del señor del fondo.
Cada vez lo veo más claro, las posturas románticas que añoran nuestras carencias y avisan de los peligros de la “saturación de información” de hoy en dia sólo se sostienen por sí mismas. Tuve ocasión de decírselo en persona a Noelio y a Alvy Singer: “Ustedes leen y hablan de Stephen King con la libertad de no tener que defenderlo”. En sus blogs King se codea con Sallinger, con Roth y con DeLillo con la naturalidad del que ya no tiene que justificarse. Y eso es mejor que lo que nos tocó a nuestra mierda de generación. Porque nuestra generación, y lo digo mientras el spot de Coca Cola con música de Simple Minds suena de fondo, es una mierda. Ya verán el siguiente post, ya.








Ups, deduzco de lo leído en este post que "Los cronocrimenes" tienen la distribucción en salas asegurada (y no sólo en e-mule). De lo cual me alegro, claro.
Publicado por: Roberto | 13/06/2007 20:25:59
Hombreee... es queeee... las últimas de Ridley Scott....
Publicado por: Henrique | 13/06/2007 17:49:50
Sinceramente, es de agradecer que por fin se entienda nuestra naturaleza compleja como espectadores. Estoy harto de criticos que te toman por gilipollas por no adorar a Kieslowsky y no cagarte en Ridley Scott. Porqué no me pueden simplemente gustar (sin màs) los dos? Ya era hora de que alguien lo entendiera.
Publicado por: vaderetrocordero | 13/06/2007 17:41:03
T.P.M.
Publicado por: T.P.M. | 13/06/2007 17:16:43
Me ha parecido ver a un noob por aquí...
Me ha parecido ver a un noob por aquí...
Publicado por: victor perez | 13/06/2007 16:28:41
¿se considera spam que se anuncie aquí un curso magistral de cine del sr Vigalondo?
¿o tal vez que cierto...se dedique a poner links t links..y ...más links en este foro....a sus .....videos?
No mireis la paja en ojo ajeno,mirad las piedras en el vuestro..y que el amo del prau,diga lo que si y lo qur no
Publicado por: BASTA DE SPAM | 13/06/2007 15:35:02
¿se considera spam que se anuncie aquí un curso magistral de cine del sr Vigalondo?
¿o tal vez que cierto...se dedique a poner links t links..y ...más links en este foro....a sus .....videos?
No mireis la paja en ojo ajeno,mirad las piedras en el vuestro..y que el amo del prau,diga lo que si y lo qur no
Publicado por: BASTA DE SPAM | 13/06/2007 15:34:58
En twitter:
"No sé por qué será pero cuando vi Deja Vü tuve la sensación de haberla visto antes"
Publicado por: Salanova | 13/06/2007 15:29:30
Yo le hago una laparoscopia en menos que tarda en pronunciar Ireiserjed.
Cuando estaba en la facultad, con unos compañeros pensamos una broma a lo Inocente inocente para hacérsela al mismísimo Bergman: presentarnos en su solitaria isla de Färo ataviados como La Muerte y grabar todo el proceso de angustia y desesperación del pobre anciano, sus últimos instantes de vida senil. Por supuesto, el objetivo final era el de inmortalizar el momento justo de fallecimiento.
Creo que alguien se nos adelantó.
Publicado por: Phil Hartman | 13/06/2007 13:38:15
Hartman, yo a usted le pego un tajo en menos de lo que tarda en decir "Fresas Salvajes"
Publicado por: Nacho Vigalondo. | 13/06/2007 1:45:27