05 junio, 2007 - 19:54
Los mejores momentos de la historia del cine (6)
A dos segundos de la tragedia.
Si hoy se rodase una película como El gran robo, de Don Siegel, su elemento más provocativo sería su duración: 71 minutitos de nada que en ningún momento hacen a la película insuficiente. Ideal para cerrar la boca a los que sospechan del cine de poca duración (que, en secreto, son legión). Y es que, estudiando los estándares de duración de las películas que hacía Hollywood en los años cuarenta y cincuenta, más que pensar en todo lo que entonces faltaba, uno se sonroja dándose cuenta de todo lo que sobra ahora. No estoy en contra de las largas duraciones por sistema (Le metía media hora más a Zodiac y me quedaba tan contento), pero considero que el precio que una película ha de pagar para jugar con el tiempo del espectador debería ser más alto de lo que estamos acostumbrados hoy en día. ¿Por qué las películas de superhéroes, herederas del formato con el tamaño más perfecto de la historia, el comic book, duran por defecto dos horas?
Tengo una teoría: En el western y el cine negro en estado puro el mcguffin puede identificarse con uno de los personajes, mientras que en el cine de espias y aventuras tiende a ser una caja. “El gran robo” es un estado híbrido, tenemos caja, pero también tenemos al dueño de la caja, a la chica y a dos hombres más, y todos ellos tienen su ocasión de abrir una puerta en un momento dado empuñando una pistola.
La película empieza y acaba con muchas pistolas y muchas puertas, pero lo que más recuerda uno es el tramo medio, una larga persecución en coche a tres bandas que Siegel rueda (respetando escrupulosamente el mismo eje de cámara) llena de trotes y chuflas en la que Robert Mitchum parece divertirse más que nunca. Y Siegel, uno de esos directores a los que la cinefilia común tuvo que pedir permiso a papá para admirar, hace otra exhibición de violencia marrana y atropellada como sólo él sabe: El pollo padre que se monta en la gasolinera, en este sentido, podría ser nuestro Mejor Momento de la Historia del Cine.
Pero no lo és, porque el tesoro que esconde esta película es otro: Minuto 5:35. Jane Greer le mete a Patric Knowles el que para mí es el mejor sopapo de la historia del cine. Una de esas hostias que replantean nuestra posición como espectador: Esa torta no se la ha llevado el personaje. Se la ha llevado el actor.
Alucinante. Ni se ve la mano.
Vean la secuencia y fíjense en cómo Knowles tarda cinco segundos en volver en sí y recordar que está delante de una cámara. Cinco segundos en el que habrá tenido tiempo de replantearse su carrera más de una vez. Por cierto, si se hacen con la copia de Manga Films no cometan el error de ver la secuencia con su doblaje al castellano, ya que la pobre mezcla de sonido arruina el momento por completo. Véanla en versión original, cierren las ventantas y pongan el volumen a tope. Y, por supuesto, rebobinen una y otra vez, que, como toda buena hostia, gana en la revisión.










jejeje...
este blog me retrotrae a aquéllas tardes de clases llenas de humo de cigarro en las que se proyectaban (en una oscuridad cómplice) películas (no siempre buenas) mientras patxi (urkijo) "payaseaba" un poco...
ese ambiente... en mi memoria siempre era de noche...
luego, un hall solitario cuya única compañía eran los limpiadores (nocturnos) y las máquinas expendedoras.
gracias por los recuerdos! y enhorabuena por el blog.
Publicado por: insomnio | 09/06/2007 15:56:21
Quizá el motivo de la inconsciente explotación de películas de 2-3 horas sea que el espectador no se sienta tan indignado por el precio de las palomitas... ;)
Saludos desde el fondo de mi corazón.
Publicado por: Facundo | 09/06/2007 2:44:26
Totalmente de acuerdo con lo de la duración de las películas, cada película tiene su duración y ya está. En cuanto al tortazo es impecable, prodigioso. Un saludo.
Publicado por: Nanduco | 07/06/2007 16:30:23
Chapeau a lo de la duración de las películas. Críticar o alabar el metraje de una película por sistema es ridículo.
De Siegel no he visto mucho, pero siempre me ha parecido un director cojonudo, fue el único que tuvo los cojonazos de poner en su sitio a John Wayne.
Publicado por: Dani Lebowski | 06/06/2007 14:16:35
Una chica viaja a Albacete para matar fornicando salvajemente a la cuadrilla de malvados que mató a su familia: LOS PORNOCRÍMENES
Publicado por: minus | 06/06/2007 14:02:08
Sr. Nacho, podría poner el elink de la película?
muchas gracias.
En los blogs del futuro podremos ver el vídeo a la vez que se comenta el film, o sea, el audiocomentario bloggero.
Ánimo, que ya hay bloggeros de El País elinkando.
Publicado por: ahram | 06/06/2007 9:00:54
Bueno, pues voy a recomendar otra cosa:
Miren, cuando en una película te esperas que se va a armar la marimonera, también es una forma de mantener al espectador pegado e interesado en la historia. Como en 'Perros de paja' donde todo, poco a poco, se pone más chungo y acaba con 20 minutos finales geniales y, desde el principio de la película, estás esperando que se abra esa caja de Pandora y se maten todos. Creo que es otra forma de mantener al espectador atento.
Publicado por: Salanova | 06/06/2007 8:15:26
Una chica viaja al pasado más inmediato para evitar su desvirgación, LOS CRONOHÍMENES
Publicado por: goulds | 06/06/2007 3:08:53
Salanova, "Requiem por un sueño" NO. MAL. CACA.
Publicado por: Henrique | 06/06/2007 0:04:15
Muy interesante lo que mencionas sobre los Mcguffin, y con respecto a la bofetada voy a observar con detenimiento. Saludos!
Publicado por: Budokan | 05/06/2007 22:42:53