12 julio, 2007 - 03:01
Puto Cine Español (y 3)
Estoy en Elche, como jurado en el Festival Internacional de Cine Independiente. Hoy, entre cafés e Ibuprofenos, me he trincado unos treinta cortometrajes, la gran mayoría españoles. Lo que ustedes se tomarán como una buena noticia, espero, es la alta calidad con la que me he topado, en fotografía, guión, dirección, interpretación... Me he encontrado con, al menos, diez muestras de brillantez. Hay un corto que tengo que volver a ver mañana (estaba en catalán, y hoy no había subtítulos a mano) pero os puedo decir que si los diálogos no desmerecen estamos ante una maravilla.
Lo que algunos se tomarán como la mala noticia es que, de 30 cortos, 27 eran del mismo género, en un alarde de homogeneidad generacional que ni se veía en los 90, con las tarantinadas por bandera: Historias urbanas de encuentros o desencuentros, oscilando del drama contenido a la comedia ligera, unas veces con alguna problemática social como telón de fondo, otras veces con la fragilidad de las relaciones de pareja. Una trasposición de materiales literarios, pero con la sabiduría visual aplicada de los directores que odian el gotelé. "Microcirugía", como lo llamó acertadamente el genial Vicente Verdú, otro miembro del jurado.
Ya oigo los tambores de guerra al fondo. Las voces que braman la necesidad de cambio en el cine español, a los que todo esto no le ha hecho ninguna gracia. Señores, se lo digo así: Visto lo visto hoy, el cine español no va a cambiar, al menos de aquí a dos generaciones. Los directores, en el estado de libertad que se les presupone como cortometrajistas, se anuncian como continuistas respecto a la oferta actual. Y es su derecho, qué demonios. Como el de ustedes de seguir discutiendo a piñón fijo hasta el fín de los tiempos de la misma manera en que lo han hecho las últimas décadas. Yo, por mi parte, anuncio mi retirada del debate para siempre. Este post es mi última declaración en torno a la cuestión del cine español, sea en público o privado.
Y es que, ya sea en la radio, en una de esas charlas o en el bar de abajo a la izquierda, siempre que me enzarzo en este tema acabo con una cierta sensación de fracaso (que, con toda seguridad, tendré en cuanto publique este texto). Más allá del victimismo, de los tres tópicos a favor y de los cinco en contra, cualquier intento por salirse del tiesto se acaba estrellando en el suelo. En este debate, asumámoslo, lo que no es tradición es confusión.
Otra cosa que he percibido, con cierta curiosidad, viendo la sesión de cortometrajes: no hay ni una sola opción similar a la mía. Me puedo poner arrogante y ver el (discutible) lado bueno. Pero prefiero ponerme a contraluz. Voy a hacer una confesión: Desde siempre, hayan funcionado mejor o peor mis cortos, he vivido mi carrera en este país como un pulso constante. Hasta el fabuloso pase en el festival de Gijón de 7:35 de la mañana, la película no había generado más que gruñidos y encogimientos de hombros (las televisiones estaban horrorizadas), y aunque después el corto tuvo el éxito que tuvo, en ningún modo me abrió ninguna puerta de par en par de cara a mis siguientes ideas. Cronocrímenes no está siendo un parto sencillo, y cuando examino mis nuevas propuestas, de las que soy esclavo y mártir, no puedo dejar de escalofriarme: Mucho tienen que cambiar las cosas para que el pulso ceda. En el cine español también pasa: Lo que no es tradición es confusión. Y mi cine podrá ser un desastre, o tener calidad. No lo sé. Lo que sí sé es que la única manera que tengo de ser sincero es pariendo comedias violentas sin mayor asidero o ciencia ficción minúscula. Es lo que hay.
Por cierto (y que esto no trascienda de anécdota):
Me ha llegado, de manera accidental, la opinión de un reputado crítico de cine que piensa que mi primera película es "mierda". No deja de ser vertiginoso, teniendo en cuenta que el lunes que viene me marcho a Vitoria A TERMINARLA. Pensándolo bien, teniendo en cuenta que la película es de viajes en el tiempo, el que haya críticas antes de que exista no deja de ser consecuente.
El problema es que me noto extenuado, de un tiempo a esta parte. Mi carrera, o lo que sea, no ha comenzado y ya noto agujetas cada vez que algo no funciona como debiera. Si de aquí en adelante todo sale bien, brindaremos, si no, me obligaré a tener alguna idea para salirme por la tangente. O me piraré. Yo qué sé.
Pero, asúmanlo desde ya, para que nadie se haga daño, si Cronocrímenes es un pelotazo (aviso que no parece española, pero tampoco, en absoluto, norteamericana) las cosas no van a cambiar, como alguno propone con entusiasmo. En España las propuestas que se salen de la norma triunfan o fracasan. Pero jamás crean escuela. Alex de la Iglesia, Enrique Urbizu, Alejandro Amenábar... Son directores cuyo éxito genera adhesiones y odios, pero, y es una lástima, no anima a replantear nuestras fuentes creativas, a considerar sus opciones como posibles nuevos filones de oro. Se quedan ahí, flotando aislados. Qué queda del panorama español a mediados de los noventa, con aquellas excitantes películas que parecían no venir de ninguna parte. El público lo olvidó todo a las tres semanas de cartelera anodina. Los directores permanecieron, pero el escenario se esfumó.
El cine español, al igual que la literatura española, tiene tendencias muy acusadas desde el comienzo de los tiempos. Es algo que podríamos considerar genético. Nuestra Gran Novela es una burla negra de otros géneros, y cuando nuestras películas hacen lo mismo con suficiente entrega resultan ser un éxito (Torrente, El Dia de la Bestia, Airbag). Como autores y espectadores casi nunca nos tomamos en serio nuestras tramas policiacas, de aventuras o ciencia ficción, en los casos en los que ellas se toman a sí mismo en serio. Nuestros autores, desde los que están a la vuelta de la esquina hasta los ya inmortales, han estado desde hace siglos más cerca de la pequeña miseria que de la gran aventura. Del tropezón que de la catástrofe. De la problemática inmediata que de la cósmica. Hasta yo, que voy de original, soy incapaz de escribir historias en la que el héroe no sea cutre de cojones, y el villano... Mierda ¿He escrito alguna vez un villano?
A veces pedimos un cine español que, de raiz, se replantee su sistema referencial. Que se fije en nuestras estanterías llenas de películas bélicas y westerns, de comics de superhéroes, películas de coches que se estrellan y trenes que descarrilan. Pero ¿No estamos pidiendo algo antinatural? ¿Tiene sentido negar lo que se arrincona en nuestras espirales de ADN? ¿Realmente queremos más superhéroes de los que ya tenemos a mano?
Si es posible, aprendamos a convivir con nuestro cine, con sus carencias y sus méritos. Sepamos separar la calidad del engaño, no nos dejemos llevar por odios o filias irracionales e intentemos pasarlo bien, aunque sea con el yonki, la puta y el cura.
Y si no, destrúyanlo todo.

Yo, por mi parte, anuncio mi retirada del debate para siempre. Este post es mi última declaración en torno a la cuestión del cine español, sea en público o privado.
El cine está para algo más que para ser un mecanismo de ocio. De acuerdo en que el cine español está muy encasillado en el drama social y yo también estoy un poquito cansado de eso.
Tampoco estoy de acuerdo en decir que todo el cine español sea drama social. Por ejemplo, Javier Fesser, uno de los que firma arriba ha hecho dos comedias (El milagro de P.Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón).
Desde luego estoy de acuerdo en que el cine español es muy poco comercial, pero ello no quiere decir que no sea bueno. Sé que es solo tu opinión, pero a mí no me parece que toda nuestra producción cinematográfica sea condenable. Y que conste que soy del inmenso colectivo que suele pasar del cine español. A mí, salvo determinados casos, no me suele gustar.
Lo que en ningún caso me parece correcto es esa tendencia a quejarse por todo que tiene la gente que trabaja en nuestra industria del cine. De acuerdo que el cine norteamericano tiene casi arrinconado al nuestro, pero de ahí a descalificarlo hay un trecho. Lo que tenían que hacer es hacer mejor cine y no rayarse siempre con lo mismo. Es muy fácil maldecir la obra del prójimo y no preocuparse por hacer algo bien uno mismo.
el problema del cine español como bien has indicado es que no es comercial, y porque no lo es? porque no le hace falta. normalmente todas las peliculas estan financiadas con el dinero publico, asi que todo el mundo cobra por adelantado, tanto si le gusta ala gente como sino. y yo i el 90% de los españoles estan cansados del tipico drama español que da pena.
La excepcion que confirma la regla son
torrente y mortadelo y filemon
Dios pues vaya ejemplos de peliculas las de Fesser.... Torrente(uno y dos) son peliculas malisimas y casposas pero me parto de risa cuando las veo. En cambio las dos que has nombrado ni me hicieron gracia ni me parecieron precisamente elaboradas(la de p.tinto aun tiene un pequeño pase).
Yo paso de bajarme ninguna peli española y menos aun comprarla. A veces me despisto y veo alguna en el cine, pero ninguna me ha gustado lo suficiente para pagar ni 6 euros por un dvd.
En mi opninión, lo que mata al cine español son las propias películas españolas. Casi todas son pasteles de cagarse, que lo unico por lo que llama a la gente es que en casi todas las películas tienen que salir tías en pelotas, que si que suelen estar buenas, pero vamos que es un poco patético que hagan eso, luego me dicen que es mejor el cine español que el americano. Ya nos gustaría
Publicado por: aleluya | 15/07/2007 18:27:52
Sí,ya había avisado que no tenía ni idea de datos. No sé si el 96 tuvo un millón de espectadores más o menos que el 98, y no creo que importe mucho. Como en absoluto importa que el 2001 tenga 26 millones, cuando es el año de estreno de Los otros. Para mi esos datos no significan nada. Yo quería decir que en el 96 el público empezó a cambiar. Empezó a ser más joven e ir a ver cine español MOLABA.
Si lo que le das es bueno, irán. La gente no es idiota. Y no vale equiparar esto con la televisión, porque no estamos hablando de nuestras madres cuando hablamos de taquilla.
Publicado por: mer | 15/07/2007 18:27:17
He puesto a Wilder en contraposición a Godard y a Kusturica no atendiendo a mis gustos personales (que coinciden en este caso)sino a algo mayoritariamente aceptado. No sólo las películas de Wilder cuentan con una aceptación popular que no pueden soñar los otros dos: tomen cualquier lista de las mejores películas de la historia por cualquier crítico y les aseguro que encontrarán más veces a Wilder que a los otros dos juntos. Eso debería bastar para ponerlo como un simple ejemplo, pero se pueden buscar datos más objetivos en la estructura de la película, en la ausencia total de "grasa" en las de Wilder, en la brillantez de los diálogos, en la dirección de actores, en el ritmo... "A bout de souffle" puede ser muy interesante en muchos aspectos pero no es la experiencia cinematográfica de "Perdición".
De todos modos, si no les gusta Wilder, pongan a Ford o Hitchcock.
Y en concreto a Cristóbal:
Yo también creo que un director tiene que hacer aquello en lo que cree, pero el público debe poder decirle: "muy bien, pero no nos gusta: váyase usted a su casa porque necesitamos el dinero que le damos para otro que nos guste más". ¿No le parece que es justo?
Que hay muchos que viven haciendo lo que les da la gana, ya lo sé. Lo que no estoy tan seguro es si viven de lo que hacen, o del presupuesto de la administración.
Por último, la parrilla de televisón y el cine no se distancian nada. En ambos casos son una "merienda de negros" posible porque el mercado permanece cautivo en unas pocas manos. Las mismas en ambos casos.
Un saludo.
Publicado por: johny the best-boy | 15/07/2007 18:02:34
Hola! Es nuestro primer corto, aún tenemos tiempo de cambiar y de aprender, pero agradecemos los comentarios y las críticas. Solo son cinco minutos:
http://www.curtasnarede.es/bitacoras/?b=63
Gracias
Publicado por: Sobramaterial | 15/07/2007 14:41:54
Hola Johny the best-boy,
me parece fabtástico lo que usted opina sobre el cine. Soy de los que cree que un realizador debe hacer aquéllo en lo que cree y n lo que le pide la taquilla. Menciona a Godard o Kusturica y argumenta que son peores que Billy Wilder como directores... me gustaría saber en base a qué teoría justifica esas palabras. Precisamente dos tipos de cinematografías tan distintas como la de esos tres directores. Si menciona eso debe ser porque ha visionado sino todas, sí gran parte de la filmografia de tales directores; porque espero que no haga como tantos y tantos críticos que se explayan a gusto sobre películas o directores sin una base sólida donde apoyar sus teorias (vaya sin haber visto nada sobre lo que opinan). Es cierto que en mis palabras se encierra cierta utopía de escuela de cine, como también lo es que hay gran cantidad de realizadores que trabajan bajo dicha utopía y tienen una libertad de creación que no tienen la mayoría y no se lo imaginará pero viven de su profesión.
No creo que la parrilla televisiva se distancie tanto hoy día de la cinematográfica puesto que el cine actual vive gracias al dinero que las tv's les da para tener los derechos sobre su emisión en dicho canal.
El cine es un negocio, no lo pongo en duda, pero también es un arte.
Gracias por su respuesta y le invito a seguir conversando sobre estos o cualquier otro tipo de temas con más tranquilidad puesto que ahora tengo cierta prisa y no me he podido contener en responderle.
Salud!
Publicado por: Cristóbal | 15/07/2007 14:04:26
"A Billy Wilder sólo le interesaba la taquilla y su cine es de más "calidad" que el de Godard o Kusturika"
¿Y exactamente porqué, si se puede saber?
Publicado por: Henrique | 15/07/2007 12:18:32
"no creo que se deba medir la crisis (...) por la recaudación en taquilla sino por lo que nos ofrece dicho tipo de cine."
¿Y quién dictamina quién ofrece qué? ¿Un "gran hermano" benevolente que sabe lo que nos conviene? No, gracias: ya sufrimos eso con Pilar Miró y todavía no nos hemos recuperado. Prefiero la democracia de la taquilla.
"La recaudación está bien para l@s empresari@s-productores" ¿Y el director qué es? ¿Un ente libre e irresponsable?
"y no tanto para la calidad de ningún tipo de cinematografía"
No estoy tan convencido. A Billy Wilder sólo le interesaba la taquilla y su cine es de más "calidad" que el de Godard o Kusturika.
El objetivo principal de cualquier producción debería ser recuperar el dinero que ha costado. Eso primero. Si además se puede ganar más dinero o hacer arte, mejor. Pero lo primero es lo primero.
El ejemplo de la programación televisiva no vale porque las parrillas de televisión están más diseñadas para favorecer a productoras amigas que para otra cosa.
Perdone señor Cristóbal que parezca que me he ensañado con su post, pero es que es un ejemplo perfecto de lo que se enseña en todas las escuelas oficiales de este pais y que no es (a mi juicio) verdad.
Publicado por: johny the best-boy | 15/07/2007 11:44:47
Buenas,
no creo que se deba medir la crisis o no crisis de ningún tipo de cine (español, americano,italiano,francés, alemán, yugoslavo,etc) por la recaudación en taquilla sino por lo que nos ofrece dicho tipo de cine. La recaudación está bien para l@s empresari@s-productores que viven de eso y no tanto para la calidad de ningún tipo de cinematografía. Está claro que influye en las opciones a poder seguir realizando películas pero es peligroso que sea el objetivo principal de cualquier tipo de producción, y sino que se lo digan a la programación televisiva.
Salut!
Publicado por: Cristóbal | 15/07/2007 3:46:40
Unos pequeños datos para la Srta Mer:
El número de espectadores en 1996 fue de menos de 11 millones.
El número de espectadores en 2001, de 26 millones.
Y como curiosidad:
Los espectadores de cine español en 1982 fueron ¡36 millones!
Los espectadores en 1988: 8 millones.
Quien quiera entender, que entienda.
Publicado por: johny the best-boy | 14/07/2007 21:03:08
Empiezo a sentir desasosiego.
El cine español está en crisis permanente. El 96 no fue especialmente bueno en recaudación. Fueron mejores el 97, el 98 o el 99. Pero da igual, porque la cuota de cine español oscila siempre en los mismos porcentajes (alrededor del 10%). En los ochenta hubo años buenos y en los setenta mejores. Pero de todo esto ya se ha hablado, si quiere más información la puede obtener de muchas maneras (yo acabo de mirar Historia de la política de fomento del cine español de Ediciones de la Filmoteca).
He tratado de explicar mi opinión sobre el problema de fondo, que creo, es mucho más grave que los problemas de exhibición y distribución, e incluso que las apuestas de las productoras o la calidad de las películas. Todos los años hay películas buenas, no muchas, pero las hay.
¿Hay adultos en este blog? ¿No? Cuando decía haraquiri, efectivamente, quería decir daiquiri.
Publicado por: kruge | 14/07/2007 20:53:06
kruge, discrepo con su teoría porque hay un hecho claro: 1996 fue un año estupendo para el cine español, y me refiero a recaudación. Oh casualidad que ese año y el anterior se estrenaron "nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto", "extasis", "El día de la bestia" y "Tesis". Dos peliculones de Juanma Bajo Ulloa también se estrenaron a principios de los 90 y en el 97 "La buena estrella". Le aseguro que por aquella época el español medio estaba orgullosísimo de su cine. Y sí, lo digo sin tener datos concretos, solo porque me acuerdo.
Publicado por: mer | 14/07/2007 19:21:05
http://es.wikipedia.org/wiki/Seppuku
"El sepukku o hara-kiri es el termino japonés empleado para..."
Pos eso, que es lo mismo...
Publicado por: artizta | 14/07/2007 14:32:34
victor pérez: www.rae.es
Publicado por: kruge | 14/07/2007 12:27:43
Kruge, el término correcto es Seppuku, no haraquiri; coño, suena a Daiquiri y todo.
Además, ¿para qué suicidarse? Esta sociedad será esto y aquello, pero ¿a que no resultaría divertido quedarse hasta al final para ver como acaba entre tanta chorrada y vagueza?
Publicado por: victor perez | 13/07/2007 19:35:30
No me gustan los blogs, aunque de vez en cuando se encuentran cosas interesantes, pierdo demasiado el tiempo, no me sé comedir.
Los posts, o como se llamen, me parecen en la práctica la degradación total del artículo de opinión, y eso que muchos artículos de opinión dan la impresión de estar escritos con demasiadas prisas y los argumentos más flojos y arbitrarios, ahí tienen a Javier Marías para certificarlo, un escritor cuyas novelas nadie en su sano juicio podría criticar.
Sin embargo, últimamente me he hecho fijo de este. No puedo evitarlo. Hasta le veo su punto a la intrascendencia del infierno de ternera. Y por eso, y por el puto cine español, y por su manera de descalabrarse con el tema, Vigalondo, le felicito afectuosamente.
Yo, que soy español, no temo por mi familia y estoy seguro de que mis amigos no leerán esto, voy a ir un poco más allá que usted en su última opinión. EL PROBLEMA DEL CINE ESPAÑOL, PUEDE, ¿LO DIGO O NO LO DIGO? CREO QUE SÍ, EL PROBLEMA DEL CINE ESPAÑOL SOMOS LOS ESPAÑOLES. ¡AY! Y para dictar sentencia lo que he hecho ha sido analizarme un poco a mí mismo.
Partiendo de la base de que soy un espectador español concienciado, que de las cien películas que se hacen al año en España, ve veinte o así, y muchas de ellas en el cine. Que sé que, como en todas las cinematografías, se hacen películas buenas, regulares, malas y peores. Me pregunto a mi mismo cuando estoy en el cine, delante de la cartelera ¿Por qué me entra esta cosa rara, que puede ser pereza o inapetencia o yo que sé con una película española, da igual el autor? ¿Y por qué no me entra con una de Gus Vant Sant, los Coen, o el genio extranjero de turno? ¿Por qué vi con otros ojos a Almodóvar después de ganar el oscar, (aunque todavía le pongo muchos peros)? ¿Por qué, su corto, 7:35… me pareció más redondo y perfecto tras la nominación? ¿Por qué a Jaime Rosales le he hecho caso después de que lo cogieran en Cannes?
Efectivamente, porque yo soy español.
Y creo, que tenemos un problema con lo nuestro, y solo se salva la tortilla de patatas. Yo no sé si la cosa arrastra de la derrota del 98 o de las continúas debacles de la selección nacional, pero la cosa pinta muy mal. La reticencia que cualquier espectador español tiene con su cine no es normal. Y me da la sensación, al margen de la calidad de las películas, de que el asunto tiene que ver con nuestro carácter. Los franceses son chovinistas y también hacen películas horribles. Nosotros no, para bien y para mal.
SOLUCIÓN: HARAQUIRI NACIONAL. Si todos nos matásemos ahora, previa procreación, y dejásemos que nuestros vástagos creciesen limpios y puros, solo con la receta de la tortilla de patatas. El problema del cine español estaría resuelto.
Me falta desarrollar un poco más esta teoría, pero ha llegado la hora de buscar porno.
Publicado por: Kruge | 13/07/2007 13:28:55
Grandísima escena la de el club de la lucha.
Volviendo al tema, ¿entonces qué está preparando el señor Vigalondo como siguiente texto?
Que sea apolítico por favor, que estoy de la política hasta los innombrables (los cojones, vamos).
Publicado por: artizta | 13/07/2007 12:23:37
La expresión "destrúyanlo todo" de Vigaloungue solo podía recordarme al club de la lucha, y a la famosa escena donde aparece la canción.
Y no, no creo que haya conseguido nada con usted; no al menos con el anterior comentario.
Un saludo.
Publicado por: victor perez | 13/07/2007 12:15:04
Don Víctor, usted me ha abierto por fin los ojos: no tengo ni puta idea de ser sarcástico...
Y lo del champagne y el zapato... si que es hortera, con lo que mola beber cava en una espardeña...
P.D: "Where is my mind", genial aportación.
Publicado por: artizta | 13/07/2007 11:46:09
Ese último comentario hace que me imagine un pobre diablo en un callejón mirando con cara de dios sabe qué una fiesta a lo lejos, en fin... Un comentario al aire.
Preferiria ir al Paradise, aunque solo haya ido una vez y sea una sangría de lo mucho que cuesta.
Artizta, lo del zapato con champán es una cutrez inmensa, por mucho que cueste y "quede bien".
Y al igual que un director puede irse de fiestas, también tiene su día a día. Así que...
Publicado por: victor perez | 13/07/2007 3:42:08
A mí me gustaría que hablara de la maldición del director de cine: es decir, morir irremediablemente como espectador cinematográfico...
Porque vamos, es un misterio para mí, y no me salga con lo de que no tiene tiempo, que todos sabemos que los directores van de fiesta en fiesta bebiendo champagne de reyes en zapatos de bellas modelos...
Que no semos tontos...
Publicado por: artizta | 13/07/2007 1:33:30
Buenas de nuevo,
interesante último escrito y conclusión final de dicha trilogía señor Vigalondo.
Le propongo que siga justificando sus opiniones sobre el valor o poco valor que se le atorga al cine español realizando más cine, ya sea de corta o larga duración. Ya que muchas veces los discursos de los directores (tanto hombres como mujeres) difieren del cine que realizan, es decir que dicen luchar por empujar al cine para sacarlo adelante y elevar su calidad y el cine que ofrecen no da mucho de sí (guión, diálogos, fotografía, ritmo, montaje,etc). Y que quede claro que hablo de forma general sin referirme ni a usted ni a nadie.
Lo que he visto de usted me parece correcto, ¿digno de ganar un Oscar? quien sabe, puede que sí o puede que no, no seré yo quien juzgue eso ya que si se lo han dado ya es suyo. De los Cronocrímenes sólo puedo decir que si el mes que lo estrenen voy bien de dinero y no hay ningún otro estreno que le haga competencia y se iguale en interés pues iré a verlo como si fuese lo primero suyo que veo y le felicitaré si me ha gustado o le echaré la bronca si no (es broma jeje).
En fin que como escribí en el blog de Tristán y David Ulloa: ponía a más de un crítico a realizar aunque sólo fuese un corto para que así cuando se dispuseran a realizar las críticas basasen sus argumentos en cuestiones cinematográficas.
Y respecto al tema del cine español mi opinión sigue siendo básicamente lo que puse en su anterior escrito y que vuelvo a reescribir por si hay alguien que no se ha aburrido ya de leer y quiere seguir haciéndolo (aunque más le recomendaría yo ir a la playa o la piscina ya que hace algo de calor, o sino se ponga una peli o aún mejor se vaya al cine y si es a ver una peli española pues aún mejor para que así mejoren las estadísticas de la taquilla):
"Buenas,
gran y necesario, por otra parte, escrito señor Vigalondo.
Me ha sorprendido que alguien con su reputación y un futuro actor y director mediático como lo está siendo y lo será se exprese con la sinceridad con lo que lo ha hecho.
El cine español a mi parecer aún no ha tenido la explosión que en su tiempo tuvo el cine americano, francés, italiano, alemán,etc.
El cine español es un cine que aún está por llegar a unos niveles de calidad semejantes a los mencionados antes. Está claro que ejemplos como Buñuel son un claro referente, a pesar que lo mejor de su cinematografía fue realizado en Méjico, con alguna que otra excepción. También estuvo el ejemplo de J. A. Bardem con una filmografía respetable. Aunque si partimos desde los orígenes tenemos a Segundo de Chomón y hoy en día realizadores como Victor Erice, José Luis Guerín, Ricardo Iscar, Xavi Puebla, Daniel Sánchez Arévalo (y tantos otros y otras que me dejo por lo que pido disculpas) y que se alejan de los esquemas y cánones más comerciales para realizar un cine que exprese y emocione. Los esquemas comerciales que menciono no son más que aquellos esquemas que nos llegan desde el otro lado del charco y que no hacen más que llenar salas y salas, ayudados por inmensas campañas publicitarias, que no dejan de ser productos con una vida caduca es decir: estrenarse en gran cantidad de salas, hacer negocio con el merchandising y el posterior DVD y banda sonora a la venta y alquiler en el videoclub.
Las escuelas de cine están desbordadas, a pesar de lo exageradamente caras que son, de nuevos y jóvenes cineastas que serán el futuro de la industria cinematográfica del estado español, entre tantos otros; muchos de los cuáles ven más factible realizar productos caducos que no realizar proyectos con la visión personal de aquéllo que realizan por ser los artistas que son; por lo que de tod@s depende (los realizadores que estuvieron, que están y que estarán)que sea un cine que llegue al espectador, ya que éste no demanda sino que elige de entre todas las propuestas la que más le llegue o le sepan vender.
Otra cosa a parte es que quien se encarga de ello prefiere vender productos caducos para rentabilizarlos más rápidos y así agrandar sus arcas sin tener en cuenta la calidad de aquéllo que vende, por lo que el espectador también tiene parte de culpa o quizá parte la tenga también la sociedad que educa a dicho espectador.
Que como argumenta usted, señor Vigalondo, que hay una trama política de por medio, pues seguramente que sí, igual que económica y cultural de un pais que va haciendo poco a poco, esquivando las trabas que él mismo se pone. Aunque seguramente usted sepa más que yo ya que usted se ha recorrido más kilómetros que un servidor, que tan sólo escribe sobre lo que observa, lee y sobretodo del cine que hace y sobretodo ve.
Y de mientras el maestro Woody Allen rodando por las calles de Barcelona, más que subvencionado por el ayuntamiento porque sino seguramente le faltará dinero para financiar su película y con todos los políticos queriendo salir en la foto mientraslos cineastas que pagamos tantos impuestos vamos sobreviviendo robando tomas por las calles de Barcelona.
Salud!"
Publicado por: Cristóbal | 13/07/2007 0:56:38
De Mark Millar!!! Toma RETO.
Publicado por: Alvy Singer | 12/07/2007 22:50:40
Aprovecho para preguntar ¿De qué demonios quieren que hable mañana? De cine español NO! Reconozco que Johny y Fresnadillo´s son me han puesto al borde, pero NO!
Johny, deme más pistas, que ud. me suena muchísimo. Venga, jo.
Publicado por: Nacho Vigalondo | 12/07/2007 20:55:41
Vaya hombre..yo que pensaba preguntarle mañana acerca de tan espinoso debate...chitón!
Será todo un placer, y por favor, no nos desanime demasiado..somos estudiantes con ilusiones, pocas, pero ilusiones...
Publicado por: Abercrombie | 12/07/2007 19:53:53
Vaya hijodefresnadillo claro que el cine español no conecta con su entorno natural. Porque para conectarse al entorno natural está la COPE .. ¡lo saben hasta los niños de teta!
Publicado por: mentesestupidas | 12/07/2007 19:49:01