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« Metiendo el pie en una tierra de criminales | Inicio | En Internet siempre es Prime Time »

04 agosto, 2009 - 17:54

¿Mata el cine la creatividad del estudiante de cine?

Gracias a Henrique Lague veo esta entrega de la popular serie de conferencias TED. Sir Ken Robinson hace una reflexión que sorprende por evidente: ¿Qué grado de irresponsabilidad conlleva que las materias en educación están igual jerarquizadas para todo el mundo, en todas los países del mundo? ¿En cuántos casos este sistema está minando la creatividad y el potencial del alumno?

 



 


Alguien que quiera formarse como director de cine sabe más o menos cómo está el patio: Si él mismo o su familia tiene poder adquisitivo, podrá acudir a una escuela de cine. Si no es así tiene la opción de conseguir estudiar un módulo o una carrera universitaria que se acerque lo más posible a la cuestión. Y si ni esto es posible, o no resulta apetecible, siempre está la opción de tirarse al patio con la cámara, ya sea el juguete maravilloso para el que llevas ahorrando un año, o ese trasto para tontos que te tiraron a la cara en tu primera comunión.


Supongo que la buena noticia (o la que termina de confundirnos) es que, de todos estos caminos, no hay uno que sea más frecuente que otro en el pasado de los distintos directores en activo. ¿Cómo es posible esto?


Para bien o para mal, una de las circunstancias más extraordinarias del lenguaje audiovisual es que en dos horas puede aprenderse toda la gramática necesaria para poder ponerla en práctica o desafiarla. En efecto, como diría el manual, usted puede ser director de cine en menos tiempo de lo que dura The Dark Knight. La pregunta es ¿Qué hacemos durante las siguientes dos horas?


Más de una vez he tenido, por mail o en persona, conversaciones con jóvenes que necesitan orientación para decidirse por uno de estos dos caminos: ¿Universidad o escuela de cine? El problema que plantean las universidades es la aparente poca disponibilidad de recursos para hacer prácticas. Las escuelas parecen cubrir esta necesidad pero ¿Qué garantiza de verdad ir a una de ellas, con la inversión de tiempo y dinero que conllevan? ¿Realmente uno sale de allí teledirigido hacia El Cine?


En realidad, estas cuestiones entrevén algo preocupante en la actitud del interesado: En realidad, no está buscando un entorno donde poder formarse en una técnica, o construírse una identidad como artista o artesano: Está buscando el sitio donde su talento tenga la oportunidad ponerse en práctica y verse confirmado lo antes posible. La obsesión por las clases prácticas, la preocupación por el crédito que se te concede el último día... Revelan que el futuro alumno, en el fondo, cree que aprender, lo que es aprender... No tiene mucho que aprender, pero sí mucho que demostrar.


Hace poco tuve un encuentro con alumos de dirección en su último año en una importante escuela de cine. Tenían ante sí el rodaje del corto de final de carrera. Yo formaba parte de una serie de encuentros con directores de cine a los que poder interrogar acerca de los problemas del rodaje, la planificación visual, la puesta en escena, el trato con actores... De diez alumnos de ese grupo sólo se presentaron cuatro. Y las preguntas que éstos me hicieron fueron del estilo de ¿Cómo conseguir coches? ¿Cómo conseguir niños? ¿Cómo conseguir angloparlantes?. Respondí en la medida de lo posible, pero me alertó que nadie parecierse darse cuenta de que las preguntas que me estaban haciendo correspondían al área de producción, y no de dirección. Borja Cobeaga era el invitado al día siguiente y me contó que su experiencia fue similar.


Si nos vamos a otros sectores, la sensación que tengo es similar: Si uno sobrevuela foros de cortometrajistas, verá que las cuestiones de las que más se habla son cuestiones de producción, modelos y precios de cámaras, accesorios, plug-ins, concursos y ayudas a la financiación. Apenas se habla del lenguaje en sí. Y cuando esto sucede, en forma de críticas a cortometajes o películas de estreno, las cuestiones que se plantean tienen a ser muy superficiales, y la terminología muy simplificada (que si efectos especiales, que si cámara en mano o ciento volando).


Todo el mundo sabe cuáles son los estándares de un guión literario. Casi nadie sabe cuál es la mejor manera de hacer un guión técnico (que se tiende a confundir con el storyboard).  


Todo esto lo produce la sensación que todos tenemos (o algunos tuvimos en su momento) de venir al mundo con el pan bajo el brazo. De ya saber. En un amplísimo porcentaje, es en mitad de un rodaje cuando un joven director se topa con la dolorosa revelación de que no tiene ni pajolera idea de como salir de ahí por sí mismo.


EL problema reside, por un lado, en esos engañosos ciento veinte minutos de formación que os explicaba antes. Pero también en otra circunstancia extraordinaria del cine: Es el arte más visible, más popular. El audiovisual forma parte de nuestra formación emocional con una fuerza que casi siempre se impone respecto a otras artes. Desde que tenemos uso de dazón. Si descubrimos en nosotros la vocación de continuar este legado, todos, absolutamente todos, sufrimos o nos beneficiamos de la misma tendencia: Queremos ser capaces de generar en otros lo que las películas de nuestra infancia o adolescencia hicieron en nosotros. Entonces desarrollamos una escala de valores según la cual los recursos que se aproximen a los de aquellas experiencias son “más cine”, y los que se alejan, o son opuestos “menos cine”.


Por eso nuestra generación tiende a pensar que el formato panorámico de pantalla es “más cine” que los formatos más anchos. Porque, de niños, el fomato panorámico significaba “más que la tele”. Por aquel entonces se reducía a las salas. En televisión casi siempre se mutilaba, y cuando no era así, cuando nos permitían ver “las rayas negras arriba y abajo” era en esas ocasiones en las que los programas de cine nos mostraban inesperados, espectaculares, estremecedores avances de películas recién estrenadas en Estados Unidos, y que tardarían en llegar aquí. “Ayer dijeron en la tele que hay otra de Indiana Jones”.


Por eso nos tiende a sonar mejor el doblaje al castellano que el sonido directo en castellano. Por los cientos de películas que vimos dobladas de niños.


Por eso damos por supuesto cómo y por qué se utiliza música en las películas. Por la moda que se impuso durante nuestra infancia.


O cómo se filma una conversación. O un tiroteo.


Porque intuímos “qué es más cine” y “qué es menos cine”.


Todo lo anterior se viste habitualmente con el nombre de “Influencia”. En realidad, este término se usa casi siempre de un modo bastante inapropiado. Pensemos en Spielberg. Un director que, sumando recursos provenientes del cine clásico norteamericano visualmente más atrevido (Lean, Ford, Aldritch) destila un estilo de planificación que, sin plantear una ruptura formal decisiva, sí renueva el ritmo dentro del plano, y ciertas políticas de montaje, dando por resultando una reinvención del espectáculo. El director “influído” por Spielberg debería sentirse arrastrado por una ambición similar: Llevar a cabo un replanteamiento formal y temático del cine comercial igual de decisivo y memorable. En otras palabras, el director de cine influído por Spielberg está condenado a dirigir de un modo diferente a Spielberg.


Sin embargo, estamos acostumbrados a que lo que llamamos influencia se manifieste en forma de, precisamente, imitación. Y llamamos heredero de Spielberg a aquel que utiliza los mismos movimientos de cámara que Spielberg, las mismas ópticas, mismo estilo de banda sonora o misma política de dirección de actores. Al que cita a Spielberg.


Influencia y cita no son lo mismo. Lo primero es ámplio, marca una vida entera, transforma una personalidad, puede ser insondable, puede ser inconsciente. Lo segundo es una decisión tomada.


Llamamos influencia a la cita. Y es un vicio que padece el joven cineasta y cierto tipo de crítico: Ambos caen en la trampa de pensar que repetir de forma explícita y reconocible los recursos de Hitchcock, Ford, Scorsese Gordard, Tarantino o Reygadas, te hace participar de ellos.


La gramática se aprende en 120 minutos. Pero encontrar un estilo, una retórica y una temática relevante, intransferible y que resista al paso del tiempo es labor de toda una vida. Citar es fácil, no es más que darle la documentación necesaria a la persona que hace el trabajo duro y pedirle que lo repita. Pero ser influído de un modo fructífero conlleva una mezcla complejísima de voracidad, intrepidez, curiosidad y suerte. En otras palabras: Casi nadie sabe dirigir cine. Y los que hemos dado un par de pasitos en esa dirección, y no se nos permite ser autocomplacientes, cada vez nos enfrentamos con más horror al reto de la composición del espacio y el tiempo.


El estudiante de cine se enfrenta a muchos laberintos antes de su primer día de rodaje. Pero ha de saber que uno de ellos es, precisamente, desembarazarse de esa ilusión de sabiduría y dominio que todos llevamos a cuesta en nuestros comienzos, y que supone un ataque frontal a nuestra creatividad.


No sabemos nada. De hecho, no tenemos ni pajolera idea. No sabemos qué contar ni cómo, ni siquiera si tenemos algo que contar. Ni siquiera si seremos capaces de contar algo que no pueda contar mejor y más barato el de al lado.


Y a partir de esa sospecha inicial (pero que, por otro lado, no te abandona durante toda tu vida) uno empieza a pensar en los auténticos motivos para plantar la cámara aquí, y nunca allí.

Comentarios

Alegría da leer este post en el que te dejas de gilipolleces y vas al grano con contundencia. Enhorabuena.

¡Bravo! Por la entrada, por el debate que ha provocado, y por darme a conocer el inspirador vídeo de Robinson, que ya está en favoritos junto con el de Steve Jobs para los momentos de crisis creativa y/o existencial.

En cuanto a las escuelas... Se trata de compartir conocimientos. Hay buenos y malos profesores, como también hay buenos y malos alumnos. Se trata de encontrar a los buenos y aprovecharlos mientras puedas.

Escuelas, sí, porque hay mucho que descubrir que, por libre, te costaría años dando tumbos. Eso que te ahorras. Pero con la mente abierta, pensando que lo que diga Zutano no tiene que ser verdad absoluta, pero sabiendo que lo ha dicho o hecho.

Aunque... La necesidad del alumno, que confunde arte, dinero y éxito, viene en gran parte de la necesidad de saber si 'vale para esto'. Si eso que tanto le gusta le dará para vivir, o podrá vivir con ello sin que mamá y papá vengan a recordarle lo bien que vive su prima Margarita, la que estudió Medicina y ahora es cirujana cardiovascular.

Y por dar para vivir no pienso sólo en comprarse casa, coche y niña china, pienso en estar tan orgulloso de lo que haces, en ver tu progreso como artista, pienso en ver que has podido construirte una vida completa y satisfactoria. Porque hay muchas maneras de fracasar que no implican ser pobre como las ratas. Y ese, ese es el peor de los miedos de un artista: descubrir a la vejez que no lo era, que se engañaba a sí mismo.

>>>Queremos ser capaces de generar en otros lo que las películas de nuestra infancia o adolescencia hicieron en nosotros.

Creo que esta idea se puede aplicar a prácticamente todas las artes, no, todas las pasiones del ser humano. Fue la misma razón por la que me lancé a escribir mi primera historia.

Qué grande Sir Ken Robinson...

Me presento (con toda mi cara larga y ancha). Soy estudiante de segundo de periodismo y comunicación audiovisual. Ya supongo que habréis previsto que no tengo dinero... Bien cierto es. Pero si lo tuviera probablemente no pagaría escuela de cine si pensara que lo hago para asegurarme un puesto de trabajo. Es una idea estúpida pensar que el cine es un puesto de trabajo. De hecho, es por ello que mi clase es algo así como un cuarto de Bachillerato, porque la mayoría están deseando salir de allí para ocupar su bonito puesto en la sociedad.
La única razón por la que iría a una escuela de cine sería por sus profesores, no por el renombre con el que sales tras la graduación.

Es algo muy triste, lo confieso, pero amo el cine. Estoy en segundo de carrera, de todas las asignaturas que he tenido hasta ahora sólo dos asignaturas están relacionadas con el cine (teoria de la imagen e historia del cine) y una con coger una cámara.
¿Debería sentirme mal? Se puede pensar, claro... estudio periodismo pero a mucha gente no le gusta.
Yo creo que es estúpido querer estudiar cine, porque como todo arte, se nutre de todas las áreas del conocimiento y como no, de la vida de cada uno. No hay buenos guionistas porque no saben más que de cine. Porque son los reflejos de la sociedad lo que las hace eternas, no si menganico besa a menganica al final. Lo más importante de la película no es que Tyler Durgen y Marla Singer se besen al final. El que crea eso es que se acaba de perder una gran obra maestra: El club de la lucha.

Pero he de ser sincero… no me siento mal. Me gusta aprender de todo. La poesía o el cine (de mis pocos amores) no es más que una forma de expresarlos. Y pronto, gracias a mis padres (dios por ahora no pinta mucho) y a una cámara doméstica casi tan vieja como yo, cumpliré un año con un proyecto de una página web (www.lavidaencorto.com) y diez cortos escritos, dirigidos y montados por mí mismo. El que no quiere grabar, es porque no quiere. Porque piensa que dentro de la clase evitará los errores inevitables mientras grabas. Es imposible estudiar dónde poner la cámara si no sabes qué quieres expresar. Y eso, por suerte, es único.
Aún así, es triste, también lo confieso… pero el logro mayor de este proyecto que he mencionado es que ya son 1500 visitas de 39 países distintos, aparte de haber visto dos cortos en la gran pantalla (aunque sea de mi pueblo). Ése es el auténtico premio. Sin un euro, bien es cierto, pero sé que esté donde esté voy a grabar y voy a escribir, simplemente porque ya forma parte de mí. Así tenga que prostituirme…

Increible...Toma puñetazo en los morros...

Buff, la creatividad, esa puta vestida de transparente. Dejando a un lado el excelente post que nos has brindado, y desde mi experiencia, el principal problema que hay en este país con relación al que se quiere dedicar a hacer cine es:

1) El dinero: si no lo tienes estás jodido, porque no podrás entrar en una escuela de cine con renombre (BCN: ESCAC), única manera de que aprendas algo sobre la materia, y lo que es más importante, entrar en la atmósfera y/o hacer contactos con otra gente con dinero. Si eres inteligente y entras en la carrera que más cine contiene (Com.Audiovisual), no importa, pues de cine vas a hacer muy poco por no decir casi nada, la atmósfera puede estar o no y te vas a frustrar haciendo asignaturas totalmente inútiles desde el punto creativo del cine como: Comunicación corporativa, Publicidad, Redacción Periodística y una innumerable cantidad de mierda de sociología. Total, nos queda 20% máximo de algo relacionado con el cine, y el 15% está lastrado por profesores incompetentes, asignaturas mal diseñadas, falta de recursos y motivación... Lo único bueno es lo antes citado, entras en una atmósfera donde hay gente (poca) con la que compartir ideas y espolearse mutuamente.

2º) El enchufe: leo y leo y leo que para dedicarse a esto hace falta tener una cierta cultura del lenguaje, ser creativo, etc. No, no os engañeis, al estudiante de cine sin dinero sólo le quedan dos vías: o crítico onanista en internet (con todo el respeto, de hecho yo soy uno de ellos), o pensar en el gran guión que vamos a rodar próximamente en un futuro no muy lejano, allá por el 2045. Si tienes enchufe y conoces gente del mundillo, da igual si no has estudiado una mierda, mientras que sepas lo mínimo estarás trabajando de 3º asistente de dirección en menos de lo que dura un plano de Michael Bay.

O sea, que el que no estudia nada serio de cine, no tiene dinero ni tampoco contactos, mejor que estudie Empresariales.

Sabes que sigo tu blog desde hace mucho tiempo, y lo hago porque es el mejor ciberpensamiento que hay httpelizado. Leo mucho sobre cine, pero sé que esto está a otro nivel, el que de verdad importa.
Leyendo esto decidí que el año que viene, en mi tercer año de mierda carrera comunicacional, rodaré las cosas que tengo escritas (cosas muy guays x cierto), porque ya ahora tengo menos miedo de fracasar, si cabe. O miedo a cometer errores. Porque, en fin... meternos en este mundo no es un error?
Y si, todos los problemas son de producción en el mundo de los inicios cortometrajísticos. ¿Porqué? Pues porque no vas a rodar un corto con un móvil si estás estudiando cine. ¿Quieres que te suspenda o que? Pero tienes toda la razón.
Un saludo hijo de perra.

Yo creo que hay que aprender la técnica para luego saber de que estás pasando.

Con todo lo que realmente hace falta en españa no son más escuelas de cine si no de guionistas.

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.

Extraiga la raiz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a Ud. correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respires! Dar el no a todos los "no"
y descansar: Morir.

Autobiografía de Gabriel Celaya

Me parece ridículo despreciar la educación formal, sea para aprender a usar el bisturí o la cámara, la llave inglesa o el pincel.

Igual que me parece ridículo entronizarla, y tener que hacerlo todo según el manual, y repetir lo que se hizo antes porque funciona (de nuevo, tanto para el bisturí como para la cámara).

El cine es muchas cosas, entre ellas un lenguaje, una técnica, un negocio, una forma de expresión, un medio artístico, para algunos una obsesión, etc. Y seguro que todas esas cosas se pueden aprender por uno mismo, pero seguro que en muchas un poco de ayuda nunca viene mal.

En el vídeo Robinson pone el ejemplo de la niña que pegaba saltitos. Pero la solución no fue dejarla que los pegara a su aire, sino meterla en una escuela de baile.

Escuela. De baile.

Luego, evidentemente, la niña tiene que tener creatividad para triunfar como coreógrafa, pero hay unos rudimentos, unos conceptos técnicos, una base, que ayuda conocer. Que es importante conocer. Hay quién diría que es esencial conocer. Que no digo yo que no se pueda aprender todo eso a las bravas, pero que a lo mejor (sólo a lo mejor) ayuda que alguien te explique.

Y a lo mejor no pasa nada si, para aprender a iluminar, se imita una iluminación previa, y queremos que quede como tal y cuál película. Otra cosa es que te digan que tienes que hacerlo así toda la vida, o que cuando tengas que hacer una película de verdad, no unas prácticas en la escuela, no seas capaz hacer nada nuevo.

Pero hacer ejericios, para aprender, estoy convencido de que funciona en todas las disciplinas.

Por supuesto que hay superdotados que les das una cámara y hacen maravillas, igual que hay quien corre los 100 metros lisos en menos de diez segundo sin entrenamiento específico, o gente que te arregla un motor sin haber visto uno antes, pero en fin, los dedos de una mano, de alguien al que le falten dos dedos.

Así que una cosa es recibir una educación que fomente la creatividad, y otra negar el hecho de que tener una base técnica ayuda. Que se puede obtener de muchas formas, una de ellas yendo a una escuela.

Con respecto a los profesores, alguien lo dijo antes: ser un buen profesional no quiere decir ser un buen profesor, y viceversa. Tanto para el cine, como para el bisturí, como para lo que sea.

No he ido a ninguna escuela de cine, ni tengo relación con ninguna, antes de que alguien diga algo.

Efectivamente. Muy bien expuesto.

Ha muerto John Hughes. ¿Es el fin de una era?

Generalizar tiene delito, pero comparar un bisturí con una cámara ufff...
Lo malo de generalizar es que siempre hay excepciones, que parece que, si las obvias, estás negando su existencia. A parte de que si se pone algo entre paréntesis es por algo. Malintepretar está de moda. Aunque es comprensible que usando palabras como 'cachos de carne inútiles' la gente se ofenda, es lo que tiene si mezclas 'sociopatía' y 'libertad de expresión'.

Hay gente que cada vez que habla suben las palomitas...

PD: Una vez escribí una gilipollez que puede que tenga algo que ver con "esto":

Existe una gran diferencia entre ser un gran consumidor de cultura popular desde un punto de vista externo,es decir, de observador que disecciona y analiza (y disfruta), con todo lo que ello conlleva: discernimiento, objetividad, capacidad de crítica, etc. que el que asume y se come con patatas dicha cultura popular y se autoexcusa constantemente sin tener ni idea de las consecuencias que a la larga este estilo de vida tiene en la vida (sic) de los consumidores. Estas consecuencias son exageradamente NEFASTAS, y esta exageración es inversamente proporcional a la exagerada tranquilidad con la que se vive, y luego dicen que la crisis es económica.

Aunque como no se ha entendido nada, clicken aquí debajo y obtendrán la respuesta al sentido de la vida:

http://www.goear.com/listen/963d054/Zapping-(Part-II)-El-Reno-Renardo

Resumiendo, el problema que Vigalounge describe en este gran post es más grave de lo que parece, porque se puede extrapolar, ya que la creatividad lo es todo (no sólo en el cine), y si se nos muere nos quedamos en nada.

Y lo dejo aquí, que si me pilla la enfermera con su portátil me deja sin galletas.

Se lee en un comentario que "Las escuelas de cine son, como todas las escuelas, fábricas de cachos de carne inútiles ".

Eso, como toda la educación reglada, que es toda inútil y sólo sirve para crear borregos.

La próxima vez que tengan que operarle de algo, no busque un cirujano con estudios, busque a un señor creativo y dele un bisturí, verá qué risa.

Hay gente que cada vez que habla sube el pan...

Sobre las escuelas de cine:
http://doctormentalo.com/blog/2008/07/sobre_las_escuelas_de_cine_i.html

Yo viví ese momento (el de darme cuenta que no tenía ni puta idea de cine) hace unos tres o cuatro años. Y a partir de ahí empecé a ver las películas de otra manera, de manera mucho más exhaustiva y a hacerme cientos de preguntas. Gran post. A la altura del Pianista.

Un saludo

Mira Julio, yo llevo años conduciendo (más o menos creativamente), y no tengo el carné de conducir.
Coincido con Sir Ken Robinson, yo llegué a la conclusión que tanto test, y tanta clase práctica, en el fondo lo que estaba era coartando mi creatividad. Todo estaba orientado a que yo consiguiera un título más (en este caso el carné de conducir), e intentar conmigo que no me saliera del carril que ellos ya me habían adjudicado, y decidí aprender por mi cuenta (qué conste que yo ya conducía desde hacía un montón pero mi madre, tu sabes cómo son las madres, que a diferencia del diccionario, todos tenemos una distinta, lo que yo te puse es EL DICCIONARIO tio!!! el de la R.A.E.).
A los espectadores no es que nos tomen por tontos, que puede que también, lo que nos toman es por espectadores de entre 12 y 17 años toda nuestra vida, porque consideran que en el cine, el único arte que sirve es el del box office.
Yo a Jesús Franco le aplaudo su mérito (eso si que es llevar el ying y el yang en el mismísimo nombre ,-), de haber hecho casi siempre lo que le salió del YING e importarle una polla el YANG (o vicerveza).
Pero en mi lista de pelis que hay ver antes de morir, que me perdone Don Jesús, hay muy pocas suyas.

Nadie conduce según las normas escritas en el libro que te dan en la autoescuela. Y no se por qué, nunca llegamos a la estupidez de sacarnos un libro de autoescuela cuando queremos protestar por algo que ha hecho mal otro conductor.

Todos tenemos diccionarios a mano.

Empieza a pasar lo que en la mayoría de casos ocurre con el cine: que a los espectadores nos toman por tontos. Y no es que no lo seamos, pero se agradece al menos un poco de consideración, maldita sea.

Más Jesús Franco en tal caso, y menos grupito y dramaturgo que le otorguen a uno la etiqueta de "elitista" y "entendido"... si además la causa solicitada es reivindicar el medio casero y accesible ante el "arte" dictatorial de la industria.

Efectivamente, aquí hay mucho yin y muy poco yan.

La frase de Ballard es buenísima, pero puestos a elegir me quedo con este diálogo de una de mis pelis favoritas:
-¿Has intentado matarte?
-Sí, pero no pasa nada Marla... mírame, te aseguro que estoy bien..., confía en mí,... todo saldrá bien
(Empiezan las explosiones, plano detalle en el que Tyler busca la mano de Marla y presencian juntos EL ESPECTÁCULO)
Ella mira a Tyler y éste se gira, la mira y le dice:
-Me has conocido en un momento extraño de mi vida.
(Siguen asistiendo al estallido de violencia para empezar de cero de nuevo)

P.D. No sé quién le dió clases a David de chico, y si hizo la comunión, o si lo que sabe lo aprendió en una escuela o una facultad, o sabía lo que era la diferencia entre guión técnico y problemas de producción, o quienes eran sus referentes, o si intuía que estaba cambiando la forma de hacer cine, o que si le importó mucho que su primera peli fuera un "fracaso".
Yo sólo sé que cuándo estaba en el cine viendo todo eso, me encontraba asistiendo ante todo UN CLÁSICO INSTANTÁNEO.

fracaso.

(De fracasar).


1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio.

2. m. Suceso lastimoso, inopinado y funesto.

3. m. Caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento.

4. m. Med. Disfunción brusca de un órgano.

éxito.

(Del lat. exĭtus, salida).


1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.

2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.

3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.


creatividad.

1. f. Facultad de crear.

2. f. Capacidad de creación.

educación.

(Del lat. educatĭo, -ōnis).


1. f. Acción y efecto de educar.

2. f. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.

3. f. Instrucción por medio de la acción docente.

4. f. Cortesía, urbanidad.

~ especial.

1. f. La que se imparte a personas afectadas de alguna anomalía mental o física que dificulta su adaptación a la enseñanza ordinaria.

~ física.

1. f. Conjunto de disciplinas y ejercicios encaminados a lograr el desarrollo y perfección corporales.

~ inicial.

1. f. Perú. Nivel educativo previo al primer grado, para niños de entre tres y cinco años de edad.


Las escuelas de cine son, como todas las escuelas, fábricas de cachos de carne inútiles (perdón por meterlos a todos en el mismo saco), totalmente condicionados por La Industria, el sistema y los miles de millones de memes nocivos asimilados sin cuestionar. La gente que más habla de "el paso al largo", suele ser la que menos tiene que decir, y la gente que, si algún dia "triunfa", serán los reyes de las palomitas. Yo personalmente prefiero la difusión (uala, Internete) que el elitismo (uala, 35 mm), formato LIBRE, etc.
Hay un disco de Brutal Truth (‘uala un tio mencionando un grupo de grindcore en un blog de cine, debe ser un zumbao’) que se llama ‘Extreme conditions demand extreme responses’, pues bien, después de un ejercicio de abstracción absurdo un servidor se ha dado cuenta de que la cosa está muy mal (extreme conditions): los zombies son reales y viven entre nosotros. Y creo más necesario hacer pensar -sin dogmatizar, ojo- (extreme responses) que entretener, pero bueno, se pueden hacer las dos cosas. Si esto fuese el ying y el yang, hay mucho ying y muy poco yang. Si buscamos el equilibrio tenemos que apoyar a los orcos, que también tienen su corazoncito. Aquí se me acaba de ir la pelota. Voy a intentar arreglarlo soltando una frase que dice así “ la luz que te guía es la luz que te ciega”, en este caso y enlazando con el post del Viga, la luz es El Cine.
Por ultimo y para finalizar esta mierda de post inconexo me gustaria mencionar la última cita, ésta es de Ballard: “sólo las inyecciones de violencia pueden romper el letargo y posibilitar una nueva utopía.”
Ignoren este post, aquí no ha pasado nada, todo esto es producto de trabajar en agosto.

Si usted puede leer ésto, no necesita gafas...

Julio Glez,

Yo no siento tu parrafada, de hecho te agradezco el tiempo que le has dedicado por que creo que enzarzarse en este tipo de "discusiones" si que sirven para que quizá veamos otro punto de vista que antes no podrías haber visto, aunque luego lo compartas o no.

Quizá con este último comentario he empezado a entender que yo estoy tratando el tema de modo frívolo por que no estoy hablando de arte si no de triunfo y dinero que muy a grosomodo lo comparo con profesor y academia.

Es cierto, he dejado al artista de lado para poder utilizar las palabras éxito y fracaso. Las he utilizado para poder seleccionar los que triunfan en esto a lo grande y de los que se quedan en otras posiciones inferiores. Si tengo en cuenta el arte personal de cada uno, no podría aplicar ninguna regla y entonces hablaríamos de gustos personales. Es obvio que tus profesores son artistas a los que no se les puede llamar fracasados en su arte personal, pero si en sus logros. Claro que es muy prepotente que eso lo digamos nosotros, unos don nadie que no han hecho ni la mitad que ellos, pero es así si ponemos a estos profesores en una recta donde el triunfo sea la meta. Que es lo que yo defiendo.

Para que haces arte? Es mi forma de expresarme y comunicarme con la sociedad. Los latidos de mi corazón son los fotogramas de mi cabeza.

Para que hago un corto? Para llegar ha hacer un largo y triunfar. (Extremadamente muy resumido)

El ejemplo del señor Vigalondo no sirve, él ha triunfado, incluso aunque haga lo propio como profesor ha llegado a la meta. Lo que pasa con las metas es que son lugares inestables de los que cuesta mantenerse en pie. (por dios, que nadie se tome esta frase como un critica negativa)

Voy a exponer un ejemplo frívolo. con dos opciones. Alfonso va por ti.

A)Tim Burton hace una película , Ed Wood. Personalmente me puede gustar o no , pero no le quito el reconocimiento artístico= Es una obra. (Modo Julio).

Luego, espero a que le guste a alguien "mi película personal"

B)Tim Burton hace una película, Ed Wood. Personalmente me puede gustar o no, pero no funciona en taquilla ni en domestico= Es un fracaso (Modo Andreu)

Luego, entiendo que quiero seguir subido al carro y hago Mars Attack "mi película comercial de verano"

Que precisamente hoy me encuentre este post me alegra mucho. Es muy bueno.

Yo fuí a una Escuela, aunque no lleve "de Cine" en el nombre, y me costó (no economicamente) bastante. Pero encontré más de lo que esperaba: saqué un corto del que estoy muy contento, descubrí libros, pintores, películas y directores acojonantes gracias a mis profesores y sobre todo, me encontré con gente maravillosa que compartía las mismas ganas de trabajar en esto.

Esta última me parece, de lejos, la más importante. A todo el mundo le gusta el cine, pero por desgracia, a muy pocos les apasiona.

El párrafo polémico: es verdad que la básico se aprende en dos horas, y aún así, hay quién parece no haber prestado atención. Fin del párrafo.

Haría un comentario más largo pero estoy tan derrotado que no escribo nada coherente. Otro día.

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