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Un Viernes Santo cualquiera en un país "aconfesional"

Por: | 29 de marzo de 2013

Images-1Viernes Santo. Semana Santa. Procesiones de todo tipo en España. Bien está. Cada cual es libre de hacer el tonto como prefiera. Yo mismo hago el idiota de formas muy personales (algunas de las cuales, por cierto, como el fútbol, comparten bastante rasgos desagradables en la peculiar manera en que lo organizamos en España con la religión). Y bien a gustito que me quedo con eso de poder dedicarme a mis tontadas. Una sociedad libre tiene esa cosa buena de que respeta mucho que sus miembros pierdan el tiempo y el dinero como prefieran. El problema es que en España, en 2013, todavía seguimos sin conseguir que esta reflexión tan evidente se entiende en su plenitud, acompañada de varias consecuencias que deberían ser de cajón. A saber:

- que los representantes públicos no habrían de participar como tales en tonterías privadas (si les apetece ir a título particular, pues muy bien, pero eso de cerrar procesiones, o abrirlas, con toca y mantilla, así como ir al palco del fútbol a entregar una Copa con su nombre es algo que ni en Irán se atraven a hacer con la tranquilidad con la que se hace aquí);

- que el dinero de todos, es decir, el dinero público, por favor, lejos, muy lejos de estas cosas que están muy bien y eso, son cultura milenaria y no sé qué chorradas más, que al buen pubelo español le ponen mucho y le acercan a su leyenda. Pues vale. Perfecto. Si tan encantado está el buen pueblo español con esto que se lo pague y no me obligue a mí a sufragarlo con impuestos (verán cómo, de nuevo, la analogía con el fútbol sigue siendo perfecta, dada esa tendencia, también, de nuestros queridos jerarcas a meter dinero de todos en el equipo profesional del pueblo y así todos tan contentos).

Ambas cuestiones son tan obvias que no vale la pena ni dedicarles mucho tiempo. Las menciono más que nada porque con la orgía de estos días constato que hemos perdido de vista algo tan elemental. De hecho, tengo para mí que vamos a peor y que cada vez esta confusión (interesada) va a más. A mucho más. En realidad lo que pasa es que esto es lo mismo de siempre. Un país de gente que considera que sus obsesiones y sus chorradas han de ser respaldadas por el aparato público. Sobre todo, claro, si las obsesiones son las propias del catolicismo reaccionario, conservador y cómplice de todo tipo de desmanes, ahora y siempre, contra todo aquello que dice defender (desde la moral al orden público, pasando por su querida patria), algo que es genuina Denominación de Origen Iglesia Española.

Pero es que las confusiones y desmanes no se quedan aquí. Hay muchas más. Realicemos un repaso rápido propio de lo que una persona normal, civilizada, no necesariamente muy a la última, pero sí mínimamente moderna (en términos de 1789), podría decir de cómo es un Viernes Santo normal en España.

En este blog he tratado muchas veces los absurdos de que saquemos pecho y nos metamos con Arabia Saudí o incluso con democracias más civilizadas que la de nuestros queridos aliados y pagadores de comisiones reales en muchos temas, incluyendo éste, como la iraní, cuando somos iguales, sólo que no protegemos como locos teócratas a Mohoma sino a Cristo Rey. Hemos hablado del delito de ofensas a la religión, por ejemplo, que aquí campa a sus anchas en nuestro Código penal, y siempre encuentra simpáticos jueces dispuesto a aplicarlo generosamente, cuando no es aclamado y defendido por los mismos que han censurado a otros países y los han tildado de tercermundistas cultural y políticamente: "Joder, qué salvajes los islamistas que condenan a unos caricaturistas", pero "Nada que ver con condenar a alguien por quemar a un Cristo, hombre, que eso es una ofensa seria a los sentimientos más mejores, más íntimos y más bonitos de mucha gente".

Y es que somos una contradicción viviente. Sin ir más lejos en las últimas Fallas de Valencia estalló una polémica divertida: se censuró unánimente que los miembros de la comunidad hindú de la ciudad forzaran la retirada de un ninot con una deidad propia que preferían que no ardiera en la crema como cualquier otro ninot... cuando apenas unos días antes, en medio del aplauso generalizado, la alcaldesa de la ciudad había ordenado retirar de la falla municipal una imagen de una Virgen católica. Lo más fascinante es que todo el mundo, aparentemente, considera compatibles ambas posiciones. Lo que hace que a nuestro paletismo religioso preilustrado se añada un paletismo nacionalista del terruño que lo combina y completa de manera formidable.

Hemos hablado también, lo hicimos el año pasado, de la polémica increíble con la prohibición de una manifestación laica en Madrid. Parece evidente que el hecho de que sea Viernes santo no significa que deje de aplicarse la Constitución y perdamos nuestros derechos fundamentales, ¿verdad? Pues no, si estamos en Semana Santa, la libertad ideológica y el derecho a la expresión libre de esas ideas, incluso en público, si Usted es ateo, se verán más limitados aún que de costumbre y nuestras simpáticas autoridades teocráticas le impedirán organizar una marcha haciendo algo tan sano como burlarse de los ritos y supersticiones católicas así como del apoyo que tienen a cargo de la casta teocrática que rige el país. Prohibición que, además, año tras año y 2013 no es una excepción, es confirmada por nuestros queridos tribunales de justicia, esos que muchas veces uno pisa y que tienen crucifijos en los estrados, para dejar claro quién manda aquí.

Eso sí, todo esto convive con una auto-imagen del país y de sus ciudadanos como modernos y enrollados. Por eso se suceden, en ocasiones, situaciones delirantes como la de estos días con una profesora de una Universidad católica que a sus alumnos de periodismo, en clase sobre "Doctrina social de la Iglesia", les explica que las mujeres no deben divorciarse aunque su marido tenga pequeños defectillos como maltratarlas o que, por supuesto, un aborto no está justificado ni siquiera tras una violación y que lo que hay que hacer es parir, con dolor y eso, pues a fin de cuentas todo niño es un regalo de Dios aunque venga envuelto de manera extraña. La polémica ha sido tal que la propia Universidad católica en cuestión ha reconvenido a la profesora (algo que afortunadamente no ha hecho la consellera de educación del Gobierno valenciana, afamada alumna de Derecho de ese centro, que dijo que le parecía todo muy normal y perfecto). Todo en medio de un gran escándalo social con partidos políticos adictos al concierto educativo con la Iglesia y a la primera fila en las procesiones poniendo el grito en el cielo. Y es que no era para menos, pues a fin de cuentas una malvada docente estaba adoctrinando con barbaridades inaceptables a unos pobres e influenciables... universitarios.

Obviamente, como España es un país moderno y guay lo que resulta escandaloso es que una docente enseñe eso explicando doctrina social de la Iglesia a universitarios, obviando que:

- Ésa es exactamente la doctrina de la Iglesia española (y de gran parte de la derecha) en materia de matrimonio y aborto (es más, en materia de aborto van más allá y lo que propugnan es meter en la cárcel no ya a las mujeres que aborten tras una violación sino incluso a las que lo hacen para salvar su propia vida cuando el embarazo la pone en peligro o a las que lo hacen cuando el feto es claramente no viable) y, oigan, ¿acaso escuchan Ustedes a mucha gente meterse por ello acerbamente con la Conferencia Episcopal? ¿No? Pues eso.

- Ésa es exactamente la doctrina en estas materias que se enseña y explica, con dinero que ponemos todos, en las clases de religión que ofrece, a niños, nuestro sistema educativo. ¿O qué piensan Ustedes que enseñan esos simpáticos profesores que ni pasan exámenes ni aprueban oposiciones ni nada sino que son seleccionados a dedo por el obispo para que chupen de la teta pública a cambio de impartir doctrinas impresentables y que constituyen un adoctrinamiento que avergonzaría a los imanes de Yemen del Sur? Fuera la religión de las escuelas, caramba.

- Ésa es exactamente la doctrina sobre matrimonio y aborto de la Iglesia católica a la que pagamos una millonada (con el resultado de que nos gastamos más en educación que países con sistemas mucho mejores y además sólo públicos -y por eso probablemente son mucho mejores- como por ejemplo esos "retrasadillos" de Alemania en porcentaje sobre PIB) para que se monte conciertos educativos para lucrarse y endilgar estas ideas reaccionarias a los niños que tienen la desgracia de acabar en estos centros. Todo ello no sólo con el aval del Estado sino con el dinero de nuestros impuestos. A fin de cuentas, la profesora del CEU le largaba este rollo a adultos que, además, pagaban voluntariamente por escuchar esas mierdas (o bueno, pagaban sus papás, pero ya me entienden).

- Por último, ¿a nadie le parece raro que el Estado autorice una carrera de Periodismo con una asignatura como Doctrina social de la Iglesia como obligatoria hasta tercero y que además se conceda autoridad para expedir títulos en periodismo a un centro que actúa así y que tiene ese tipo de programa? ¿Han escuchado alguna crítica al respecto esta vez? ¿Y en alguna otra ocasión?

Pues, como es evidente, no. Porque esto es España. Y somos modernos y sensatos... hasta que topamos con la Iglesia. Algo que no crean que se circunscribe siquiera a la Universidad o enseñanza privada y financiada con dinero público. También en la pública impera la idiotez, como constato cada vez que el correo oficial de mi Facultad (en una Universidad pública) me invita a pastorales universitarias o a visitas a la Catedral, sin que haya sido posible, a pesar de las quejas, hacer entender a las autoridades académicas que ahora mandan que eso no es un acto "académico" que merezca difusión en esa lista de correo. O cuando recuerdo que en nuestro plan de estudios hay más horas dedicadas al estudio de la libertad religiosa que a la libertad de información y a la libertad de expresión, por ejemplo.

Así nos va. Así es España. Pero, a la vista de cómo se lo toma casi todo el mundo, pues nada, sarna con gusto no pica. Así que a seguir comulgando, amigos. A gastos pagados por los demás, eso sí. No sea que un día los católicos de este país piensen que su doctrina quizás obliga a que pongan pasta para ayudar a los demás en lugar de chupar del bote por tierra, mar y agua, les dé un síncope y nos colapsen la sanidad pública.

Hay 21 Comentarios

Lo siento tertulianos, pero Andres tiene razon. Lo unico que se le puede achacar es el ser pelin demasiado prolijo en su exposicion, formas en las que le van a la zaga algunos de los autores de comentarios aportados. De todas maneras Andres no se si has viajado mucho, pero en algunas regiones europeas y allende tienen tradiciones que no desentonan con las tradiciones procesionales de aqui. Insisto de todas maneras, ni un duro publico para estas cosas. Tampoco (ademas de las que pongo en mi comentario anterior) para Sindicatos, organizaciones empresariales u otras entidades que viven de la sopa boba. Cuando en este pais entendamos de una vez como se debe de utilizar bien el dinero publico y no para favorecer estomagos agradecidos, estaremos en mejores condiciones

Alimentar un debate "laico" o anti religioso , por el comportamiento de una sociedad libre y democrática con fisuras,con ambigüedades, se puede hacer con discursos o plegarias anti sistema, cavilando el desarrollo de sus manifestaciones válidas o no ante nuestro criterio es muy interesante, sin embargo la débil línea o fina cuerda que se manifiesta puede crear un discurso por lo menos altisonante, el discurso de lo privado y lo público de lo real e imaginario de las cuestiones de fe, son elementales construcciones de nuestro ingenio, describo seres independientes, libres, equitativos, tolerantes y entusiastas a el poder factico, describo antirreglamentos, críticos, desfasados y trasnochados discursos sin sentido, sin ambigüedad y sin alternativa. La sociedad contemplada con luchas de poder debe percibir que es más complejo que la afición a un equipo de fútbol, a una decisión voluntaria y respetable de quemar o no una falla, estamos hablando de un concepto universal de unos valores, que reconozco haber sido apropiados por la religión como dogma o como eslabones de su discurso, pero la misma universidad a la que refiere el autor del post, ha resquebrajado aquellas verdades por años distribuidas en cuadernillos y catequesis como de clandestinidad se tratará, aún hoy perseguidos por la intolerancia a lo cual también debemos protestar, un viernes santo en España, además de comer torrijas y otros dulces se podría manifestar por el viciado poder de los obispos, de la mujer en la religión papel muy denostado ante el poder pero si importante para cautivar fieles y mantener poderes estancos. Aún así faltan espacios para crear debate, para generar conocimiento de lo público y con ello aparcar viejas rencillas ante los crucifijos y las beatillas y su papel en la guerra civil.

Andrés, ¡anda que no hablas, hijo mío! Eso te pasa por ser demasiado joven:-) Y dicho esto, me parece que -así es España, señora, cuando se tocan ciertos asuntos- te sientes obligado a dar demasiadas explicaciones sobre un tema y un terreno en el que más bien tendrían que dárnoslas otros; a saber, los diversos gobiernos que, por ambición personal de no perder poder y votos, si no por más de lo mismo, mantienen la ignorancia del pueblo con fervorosa devoción, la propia iglesia católica -absurda aspiración, lo sé-, además de una ciudadanía que parece luchar por mantenerse en las creencias y supersticiones del medievo. Después de una vida en las aulas estudiando de cerca el problema, podría decir que he perdido toda esperanza en que este pueblo alcance un nivel mínimo de sentido común para entender de qué se habla al menos, de que hablas tú, en tanto que ese entendimiento requiere cierta dosis de lógica, cabeza e instrucción. Los sucesivos gobiernos han exacerbado lo peor de nuestra 'idiosincrasia', hemos carecido, salvo casos muy excepcionales y fugaces, de gobernantes decididos a cambiar drásticamente ignorancia por educación sólida y laica, libros y cultura. Como sea, y en la riqueza como en la pobreza, este país resulta invivible, qué decir desde que el PP, a años luz de una derecha civilizada, se hizo con todo el poder. Y ni siquiera el hecho de que su 'categoría moral' ande desde hace muchos años, pero cada día más clarita, en los papeles obliga a reflexionar algo a la parroquia respecto a una moral que no lo es, sino creencias en viejos y ridículos dogmas, tan fanáticos por lo menos como los de las sectas religiosas de otros lugares. En realidad y a la postre, tan bien se recibe -y se participa- de unas fallas, como de un 'buena' procesión o eucaristía televisada. En fin, no soy atea, sino muy otra cosa: he vivido desde la infancia, y por fortuna, al margen de creencia alguna en seres absurdos, resurrecciones de la carne y demás 'pendejadas', qué decirte qué siento ante la adoración de santos de palo y demás parafernalia. Ah, y subscribo tus palabras es lo que significa toda esta "chapa insoportable". Sigue intentándolo, muchos otros andamos en ello, a pesar del pesimismo. Un saludo pagano de una gallega afincada en València, Andrés.

Andrés, vaya por delante que hay cosas en las que coincidimos. A mí no me gusta la religión de Estado, y no creo que la haya, aunque sí que hay cosas es las que la Iglesia Católica sigue teniendo una posición exhorbitante (incluso privilegiada, en algunos aspectos) de la que debería tener en un país aconfesional. De esta forma, por ejemplo, a mí no me gusta lomde la casilla del IRPF. Yo creo que el sostenimiento ordinario de nuestros sacerdotes, de nuestros templos, etcétera, debería correr a cargo del bolsillo de los fieles, porque al fin y al cabo es una actividad totalmente privada. Lo mismo te podría decir de la equiparación de las instituciones eclesiásticas a las administraciones públicas a efectos de la inmatriculación de sus bienes inmuebles que hace el artículo 206 de la Ley Hipotecaria, lo que no me parece de recibo en un Estado aconfesional.
Estas afirmaciones son perfectamente compatibles con que los presupuestos públicos sí que sufraguen determinadas actividades de la Iglesia Católica, desde la restauración de su patrimonio histórico y artístico hasta las subvenciones que Caritas por sus labores asistenciales, como también las percibe Cruz Roja o la Asociación Valenciana de Caridad, y ello porque el interés de estas actividades trasciende el privado de los fieles, y entra de lleno en una pluralidad de intereses generales.
Así mismo, también me parece razonable que los presupuestos públicos sufragan el coste de ciertos servicios que la Iglesia Católica presta, como la educación religiosa en los colegios públicos o la atención religiosa en las Fuerzas Armadas. Cuestión distinta es que tales servicios o actividades de la Iglesia te parezcan bien o mal, que es lo que paso a razonar.
Yo no veo por qué en los colegios públicos no se pueda enseñar una asignatura de religión, y que el coste de esa emseñanza, como la del resto de enseñanzas, sea asumido por los presupuestos públicos, siempre que esa asignatura sea voluntaria. No se adoctrina forzosamente a nadie, y si un chaval recibe educación religiosa conforme a la doctrina de la Iglesia es por qué sus padres han querido. Al fin y al cabo, también los católicos pagan impuestos, y la doctrina de la Iglesia se ajusta plenamente al sistema de valores en el que se asienta nuestra sociedad. Naturalmente, lo que digo respecto de la Iglesia Católica se puede trasladar a otras religiones, siempre que sus postulados morales y doctrinales no contradigan al mencionado sistema de valores, y no creo que ni el judaísmo ni las diferentes confesiones protestantes o evangélicas lo hagan. Con la religión islámica, en cambio, tengo más dudas, especialmente en lo relativo a la cuestión de la mujer y la de la violencia porque, a diferencia del catolicismos, en el que hay un Magisterio único y una doctrina de la fe única para todos los fieles, en el mundo islámico existen muchos fieles que repudian la violencia y no discriminan, en cuanto a sus derechos civiles y políticos, a la mujer, pero existen otros fieles cuyas creencias son incompatibles con nuestro sistema de valores.
Desde luego, existen países que optan por otros modelos, como la exclusión radical del hecho religioso del mundo educativo público (cre que Francia es uno de ellos), pero también los hay que respaldan plenamente la integración de dicho hecho religioso en la educación pública (creo que en Inglaterra y en Estados Unidos existen escuelas confesionales públicas, sostenidas totalmente con fondos públicos y con un ideario y unas enseñanzas marcadamente confesionales). Igualmente, el hecho religioso se ve implícitamente reconocido en aquellos países que optan por el modelo de cheque escolar, en el que los padres reciben un dinero del Estado y llevan a sus hijos al colegio de su elección, sea el que sea.
Entiendo tu postura, que parte de considerar a la religión como una tontería, una superstición o una superchería (que entienda esa postura no quiere decir que deje de dolerme, especialmente por la crudeza con que la manifiestas; pero la entiendo y la acepto, ¡qué remedio me queda más allá de los sobrenaturales!), lo que en sí mismo ya supone negar cualquier valor al hecho religioso y, en definitiva, tomar postura acerca del mismo. Es decir, en cierto sentido es una creencia religiosa, aunque sea por la vía de la negación.
Lo mismo te puedo decir respecto de los programas de contenido religioso en la televisión pública, tanto respecto de los que, además de la religiosa, tienen un componente cultural o artístico (muchas procesiones de Semana Santa, por ejemplo), como los que tienen un amplio eco social o incluso político (la elección del Papa o un reportaje sobre una encíclica de contenido social en Informe Semanal) como, en fin, aquellos cuyo contenido es exclusivamente religioso (la retransmisión de la Misa dominical o del Vía Crucis en el Coliseo romano).
Los católicos somos una parte importante de la población española, y la televisión pública atiende a todos los intereses suficientemente implantados y representados en nuestra ciudadanía, sin que a nadie se le obligue a ver un determinado programa y sin que la televisión pública sea monopolio de nadie. De nuevo, al fin y al cabo, también los católicos pagamos los impuestos con los que se sostienen las televisiones públicas.
Respecto a la asistencia de cargos públicos a actos religiosos, yo no veo tampoco inconveniente alguno, como tampoco lo veo a que, por ejemplo, las Fuerzas Armadas participen a título voluntario y simbólico en algunos de esos actos (dile tú a los guardias civiles y a sus familias que el día 12 de octubre se limiten al homenaje a los caídos que se hace en cada casa cuartelmde la Guardia Civil y que dejen a un lado la Misa que suelen celebrar en honor a la Virgen del Pilar, o a los legionarios que dejen de procesionar con el Cristo de la Buena Muerte; eso sí, no conozco a ningún guardia o legionario a quien se le haya obligado a asistir a tales actos).
Yo mismo, como diputado, he asistido a algún acto religioso islámico porque había sido invitado a ello, y no me parece que haya ofendido con ello a mis electores de otra religión o a los que no profesan ninguna. Así mismo, cuando he jurado alguno de los cargos que he desempeñado, había un crucifijo en la mesa, al lado de la Constitución, mientras que en otras ocasiones he sido yo el que he llevado un pequeño crucifijo, que he apretado en el puño mientras juraba o que he colocado en un esquina de la mesa. Con la presencia del crucifijo en una jura oficial, con la celebración de una misa en un acuartelamiento o con la procesión del alcalde junto con el resto de los vecinos el día de la Virgen de su pueblo no creo que se esté insultando ni despreciando a nadie. Unos lo harán por convicción (ese es mi caso, te lo aseguro: cuando he ido en la procesión de Segorbe junto con el alcalde y los concejales siempre le he pedido a la Virgen de la Cueva Santa que proteja y favorezca a mi pueblo y a los segorbinos; a ti te parecerá una superstición, o una estupidez, pero para mí, y al margen de que estoy convencido de la eficacia de esa petición, es una demostración íntima de cariño y servicio hacia los segorbinos), otros por costumbre o tradición y otros por ganar votos o, al menos, no perderlos, vaya usted a saber, pero no creo que con ello un alcalde privilegie a unos vecinos y discrimine a otros.
En fin, Andrés, que estoy de acuerdo contigo en que hay cosas que deben cambiar, pero discrepo en que el hecho religioso deba estar excluido de cualquier presencia pública, porque la religión, aunque tú no creas en ninguna, si ese es tu caso, que no lo sé, es muy importante para millones de ciudadanos, que tienen exactamente los mismos derechos y obligaciones que tú. Y mientras no se vulneren los derechos de los demás, mientras no se obligue a nadie ni se menoscaben las bases de nuestra conviviencia, mientras se haga con el debido respeto a los demás y con mesura y proporción, no veo inconveniente alguno a que las creencias religiosas de los ciudadanos tengan una dimensión pública y a través de lo público.

Andrés, vaya por delante que hay cosas en las que coincidimos. A mí no me gusta la religión de Estado, y no creo que la haya, aunque sí que hay cosas es las que la Iglesia Católica sigue teniendo una posición exhorbitante (incluso privilegiada, en algunos aspectos) de la que debería tener en un país aconfesional. De esta forma, por ejemplo, a mí no me gusta lomde la casilla del IRPF. Yo creo que el sostenimiento ordinario de nuestros sacerdotes, de nuestros templos, etcétera, debería correr a cargo del bolsillo de los fieles, porque al fin y al cabo es una actividad totalmente privada. Lo mismo te podría decir de la equiparación de las instituciones eclesiásticas a las administraciones públicas a efectos de la inmatriculación de sus bienes inmuebles que hace el artículo 206 de la Ley Hipotecaria, lo que no me parece de recibo en un Estado aconfesional.
Estas afirmaciones son perfectamente compatibles con que los presupuestos públicos sí que sufraguen determinadas actividades de la Iglesia Católica, desde la restauración de su patrimonio histórico y artístico hasta las subvenciones que Caritas por sus labores asistenciales, como también las percibe Cruz Roja o la Asociación Valenciana de Caridad, y ello porque el interés de estas actividades trasciende el privado de los fieles, y entra de lleno en una pluralidad de intereses generales.
Así mismo, también me parece razonable que los presupuestos públicos sufragan el coste de ciertos servicios que la Iglesia Católica presta, como la educación religiosa en los colegios públicos o la atención religiosa en las Fuerzas Armadas. Cuestión distinta es que tales servicios o actividades de la Iglesia te parezcan bien o mal, que es lo que paso a razonar.
Yo no veo por qué en los colegios públicos no se pueda enseñar una asignatura de religión, y que el coste de esa emseñanza, como la del resto de enseñanzas, sea asumido por los presupuestos públicos, siempre que esa asignatura sea voluntaria. No se adoctrina forzosamente a nadie, y si un chaval recibe educación religiosa conforme a la doctrina de la Iglesia es por qué sus padres han querido. Al fin y al cabo, también los católicos pagan impuestos, y la doctrina de la Iglesia se ajusta plenamente al sistema de valores en el que se asienta nuestra sociedad. Naturalmente, lo que digo respecto de la Iglesia Católica se puede trasladar a otras religiones, siempre que sus postulados morales y doctrinales no contradigan al mencionado sistema de valores, y no creo que ni el judaísmo ni las diferentes confesiones protestantes o evangélicas lo hagan. Con la religión islámica, en cambio, tengo más dudas, especialmente en lo relativo a la cuestión de la mujer y la de la violencia porque, a diferencia del catolicismos, en el que hay un Magisterio único y una doctrina de la fe única para todos los fieles, en el mundo islámico existen muchos fieles que repudian la violencia y no discriminan, en cuanto a sus derechos civiles y políticos, a la mujer, pero existen otros fieles cuyas creencias son incompatibles con nuestro sistema de valores.
Desde luego, existen países que optan por otros modelos, como la exclusión radical del hecho religioso del mundo educativo público (cre que Francia es uno de ellos), pero también los hay que respaldan plenamente la integración de dicho hecho religioso en la educación pública (creo que en Inglaterra y en Estados Unidos existen escuelas confesionales públicas, sostenidas totalmente con fondos públicos y con un ideario y unas enseñanzas marcadamente confesionales). Igualmente, el hecho religioso se ve implícitamente reconocido en aquellos países que optan por el modelo de cheque escolar, en el que los padres reciben un dinero del Estado y llevan a sus hijos al colegio de su elección, sea el que sea.
Entiendo tu postura, que parte de considerar a la religión como una tontería, una superstición o una superchería (que entienda esa postura no quiere decir que deje de dolerme, especialmente por la crudeza con que la manifiestas; pero la entiendo y la acepto, ¡qué remedio me queda más allá de los sobrenaturales!), lo que en sí mismo ya supone negar cualquier valor al hecho religioso y, en definitiva, tomar postura acerca del mismo. Es decir, en cierto sentido es una creencia religiosa, aunque sea por la vía de la negación.
Lo mismo te puedo decir respecto de los programas de contenido religioso en la televisión pública, tanto respecto de los que, además de la religiosa, tienen un componente cultural o artístico (muchas procesiones de Semana Santa, por ejemplo), como los que tienen un amplio eco social o incluso político (la elección del Papa o un reportaje sobre una encíclica de contenido social en Informe Semanal) como, en fin, aquellos cuyo contenido es exclusivamente religioso (la retransmisión de la Misa dominical o del Vía Crucis en el Coliseo romano).
Los católicos somos una parte importante de la población española, y la televisión pública atiende a todos los intereses suficientemente implantados y representados en nuestra ciudadanía, sin que a nadie se le obligue a ver un determinado programa y sin que la televisión pública sea monopolio de nadie. De nuevo, al fin y al cabo, también los católicos pagamos los impuestos con los que se sostienen las televisiones públicas.
Respecto a la asistencia de cargos públicos a actos religiosos, yo no veo tampoco inconveniente alguno, como tampoco lo veo a que, por ejemplo, las Fuerzas Armadas participen a título voluntario y simbólico en algunos de esos actos (dile tú a los guardias civiles y a sus familias que el día 12 de octubre se limiten al homenaje a los caídos que se hace en cada casa cuartelmde la Guardia Civil y que dejen a un lado la Misa que suelen celebrar en honor a la Virgen del Pilar, o a los legionarios que dejen de procesionar con el Cristo de la Buena Muerte; eso sí, no conozco a ningún guardia o legionario a quien se le haya obligado a asistir a tales actos).
Yo mismo, como diputado, he asistido a algún acto religioso islámico porque había sido invitado a ello, y no me parece que haya ofendido con ello a mis electores de otra religión o a los que no profesan ninguna. Así mismo, cuando he jurado alguno de los cargos que he desempeñado, había un crucifijo en la mesa, al lado de la Constitución, mientras que en otras ocasiones he sido yo el que he llevado un pequeño crucifijo, que he apretado en el puño mientras juraba o que he colocado en un esquina de la mesa. Con la presencia del crucifijo en una jura oficial, con la celebración de una misa en un acuartelamiento o con la procesión del alcalde junto con el resto de los vecinos el día de la Virgen de su pueblo no creo que se esté insultando ni despreciando a nadie. Unos lo harán por convicción (ese es mi caso, te lo aseguro: cuando he ido en la procesión de Segorbe junto con el alcalde y los concejales siempre le he pedido a la Virgen de la Cueva Santa que proteja y favorezca a mi pueblo y a los segorbinos; a ti te parecerá una superstición, o una estupidez, pero para mí, y al margen de que estoy convencido de la eficacia de esa petición, es una demostración íntima de cariño y servicio hacia los segorbinos), otros por costumbre o tradición y otros por ganar votos o, al menos, no perderlos, vaya usted a saber, pero no creo que con ello un alcalde privilegie a unos vecinos y discrimine a otros.
En fin, Andrés, que estoy de acuerdo contigo en que hay cosas que deben cambiar, pero discrepo en que el hecho religioso deba estar excluido de cualquier presencia pública, porque la religión, aunque tú no creas en ninguna, si ese es tu caso, que no lo sé, es muy importante para millones de ciudadanos, que tienen exactamente los mismos derechos y obligaciones que tú. Y mientras no se vulneren los derechos de los demás, mientras no se obligue a nadie ni se menoscaben las bases de nuestra conviviencia, mientras se haga con el debido respeto a los demás y con mesura y proporción, no veo inconveniente alguno a que las creencias religiosas de los ciudadanos tengan una dimensión pública y a través de lo público.

Andrés, yo no veo ningún inconveniente para nadie con que la televisión pública retransmita procesiones o actos religiosos. Aparte del valor cultural que pueda tener la Semana Santa, no sólo para los católicos sino como parte importante del acervo artístico e histórico español, me parece que la televisión pública debe atender a una pluralidad muy diversa de teleespectadores, y no veo porque los católicos no van a poder tener programas destinados a ellos. Ellos son tan ciudadanos como el resto, y son un porcentaje elevado de la población, y a nadie se le obliga a verlos.
Lo mismo te digo con la educación. Hay países que siguen modelos de absoluta exclusión del hecho religioso de la educación pública (creo que Francia es uno de ellos), mientras que n otros hay escuelas públicas de diferentes confesiones, de forma que los padres puedan optar entre ellevar a sus hijos a una escuela pública católica, protestante o sin vinculación alguna con la religión (creo que en Inglaterra es así); así mismo, hay países en los que, a través del sistema del cheque escolar, los fondos públicos se destinan a sufragar el coste de escolarización en todo tipo de colegios (personalmente, este el sistema que más me gusta). Yo pago impuestos, los mismos que tú, y no veo por qué mis hijos, sea en un colegio público, sea en uno concertado, no van a poder recibir una educación religiosa que, por lo demás, es conforme con el sistema de valores en el que se asienta nuestra sociedad (otra cosa sería que mi religión chocara con ese sistema de valores, que por ejemplo sostuviera la sumisión de la mujer al hombre, o la existencia de personas con menos derechos que otras, o que amparara determinadas manifestaciones violentas, o que negara dterminadas libertades).
En lo que sí que estoy de acuerdo contigo es en que habría que desvincular progresivamente la financiación de las confesiones religiosas de los fondos públicos. Naturalmente, eso no afectaría a aspectos que trascienden el fenómeno religioso, como la restauración del patrimonio histórico o la prestación por parte de las confesiones religiosas de determinados servicios a la colectividad (instituciones benéfico-sociales, asistencia religiosa educativa o en las Fuerzas Armadas, etcétera). Pero a mí eso de que una parte del IRPF vaya a capón a la Iglesia no me gusta. Los católicos debemos asumir que el sostenimiento de nuestras iglesias, de nuestros sacerdotes, de nuestra fe, en definitiva, lo debemos pagar nosostros, y nadie más que nosotros, como cualquier otra actividad privada. Del mismo modo, y por ponerte otro ejemplo, no me parece bien que la Iglesia Católica disponga en la Ley Hipotecaria de un medio exhorbitante al de los particulares para inmatricular sus bienes, equiparado al de las Administraciones Públicas (artículo 206, creo recordar).
Creo que el fenómeno religioso es parte consustancial de la persona humana, y la libertad religiosa una de las libertades fundamentales. En la medida en que unas determinadas convicciones o creencias religiosas se ajusten al sistema de valores es el que está asentada nuestra convivencia, no veo por qué dichas convicciones o creencias, si son compartidas por un número representativo de ciudadanos (y me imagino que convendrás conmigo en que los católicos, más o menos practicantes, somos muchos en España), no va a tener una presencia en lo público. En su sitio, sin privilegios, pero también sin discriminaciones.
Por último, y sin juzgar ni ver ninguna intención descalificativa o despreciativa en tus palabras, me sigue doliendo que califques de chorradas o tonterías a las creencias religiosas de una persona o a las manifestaciones de las mismas.

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Devoto, anuncias mucho, entregas poco y te vas por las ramas.


Me da igual que veas desprecio si no lo argumentas (igual podrías ver una aparición de la virgen, cualquiera de ellas). Me da igual que veas complejos si sólo pretendes que sirva como arma arrojadiza (inofensiva arma la que no puedes sustentar con razones, por cierto). Y me da igual que veas mentiras que ni mencionas ni demuestras. Lo tuyo son los actos de fe, por lo que se ve. Y hay que ser ciego para no verlo.


Por supuesto que lo "mundano e intrascendente" es subjetivo, y no has aportado absolutamente ninguna prueba de lo contrario. Siendo yo la antítesis de un aficionado al fútbol (mi aversión por un partido es sólo comparable al que siento por una misa, puag), puedo comprender perfectamente que tantos y tantos adultos en otros aspectos responsables y lógicos se sientan motivados por una épica sustitutiva de las guerras de (afortunadamente) antaño. No veo igual, en cambio, los cuentos para niños elevados a la categoría de Las Mayúsculas que es la religión, cualquier religión. Es el autoengaño más tonto en el que una persona puede caer por voluntad propia.


Paradójico resulta, por otra parte, tu mención de la libertad. Una persona religiosa no es libre. No lo es de razonar por sí misma lo que es bueno y malo: le viene dado. No lo es para decidir si aquello que otro ha señalado como bueno es lo que debe hacerse: la obligación también le viene dada. Y sobre todo, no lo es de ver que su decisión de prescindir de una porción de su libertad es un acto que en absoluto vincula a nadie más, y que por tanto todos los demás conservan la libertad de ver en ese autoengaño la tontería que es, y de expresarse al respecto.


Que tú te sientas más proclive a conversar con tal o con cual persona me es absolutamente indiferente. De hecho, no sé qué esperas al compartir esa opinión conmigo. Me da la impresión de que, igual que en el caso de la religión, das más importancia a tus filias y fobias de las que realmente tienen.


En resumen: argumentos, "conquense"; te faltan argumentos. Me da igual que digas "A" o "B". Lo que importa es el porqué, y el porqué del porqué. Lo demás es blablá.

José, tengo poco que objetar a lo que respondes. Me parece muy buen que la fe pueda tener una exteriorización y convivir en el espacio público. Entiendo que, en ese caso, asumes con naturalidad que hayamos quienes la veamos como una chorrada que, además, en según qué versiones puede ser socialmente muy inicua y, por ello, creamos que deba ser combatida.

Pero, en todo caso, no es este el tema. La cuestión no es la ocupación o no del espacio público sino la de la esfera oficial. Que es de lo que hablaba yo desde el primer momento.

Procesiones de Semana Santa, pues vale. Me podrán parecer mejor o peor las ideas que defienden quienes allí participan, me podrá parecer más o menos absurda la superstición, me podrá parecer más o menos peligrosa su influencia social... pero todo eso entra dentro del orden normal del debate y discusión en la esfera pública.

Ahora bien, procesiones oficiales, religión de Estado, la tele pública retransmitido, la escuela pública adoctrinando y todos pagando la juerga con nuestros impuestos es una cosa enteramente diferente. Inaudita en Francia. O en Alemania. O en los Estados Unidos. Y, en cambio, muy común en España. Y en Arabia Saudí. Y en Irán. Y sí, ya sé que hay diferencias de nivel. Pero cualitativamente, estamos en el mismo saco.

Estimado C2C:
Leyendo tu último comentario no aprecio lo mismo que en el de Andrés. En éste veo respeto, por mucho que hable de "tontería" para referirise a las creencias religiosas de una persona. En el suyo veo, pura y simplemente, desprecio y, por qué no, bastantes complejos y alguna que otra mentira.
Eso de que lo "mundano e intrascendente" es subjetivo usted no se lo cree del todo, salvo que ponga al mismo nivel una manifestación en favor de los derechos humanos y la asistencia a un concierto de rock o a la tomatina de Buñol, salvo que para usted tenga el mismo valor el sufrir y morir por una causa trascendente y justa (la libertad, por ejemplo, que hay mucha gente a lo largo de la historia que ha dado su sufrimiento y vida por la libertad) que porque su equipo de fútbol gane la Champions.
En fin, me da la impresión de que con Andrés siempre podré tener una charla, una discusión o incluso un debate acalorado y tenso, en el que probablemente acabemos poniéndonos de acuerdo en unas cosas y razonando nuestras diferencias. Con usted no creo que pudiese. Naturalmente, el fallo debe ser mío.

Andrés, que haya personas que se aprovechen de las creencias de otras millones de ellas para hecer lo que correctamente llamad "negocio espurio" no es exacusa para califificar a la menifestación pública de mis creencias de "tontería", y sé que no hay mala intención en tus palabras.
Una visita pastoral del Papa, unas procesiones de Semana Santa o una peregrinación a Santiago, Roma o Jerusalén por poner ejemplos de manifestaciones externas y públicas del catolicismo, que suelen repercutir en la vida económica y social en general, no son para los fieles que participan en ellas una "tontería", y esos fieles son también ciudadanos (y, en España, hoy por hoy, bastante numerosos).
Evidentemenet, habrá gente (la excepción) que se enriquecerá inmoral e ilícitamente (tanto para la leyes postivas como para las naturales) con estos actos, pero eso no puede servir de pretexto para confinar mis creencias religiosas al ámbito puramente íntimo, pues parte esencial de tales creencias es su proyección hacia "los demás" como hermanos míos que son (esa es exactamente mi concepción de "los demás", a quienes se refería el comentario de C2C: hermanos míos en cuanto que hijos de Dios).
Por otra parte, quiero hacerte una matización: los católicos seguimos la doctrina "social" de la Iglesia, con mayor o menor acierto y fidelidad (en mi caso, en bastantes ocasiones, con poco, así que todavía tengo mucho por lo que esforzarme), pero también el resto de doctrina de la Iglesia, la que no es "social". Y la verdad (pues por tal la tengo) primera de esa doctrina es que Dios se hizo hombre en la figura de Cristo, redimió por su Pasión y Muerte a todos los hombres y resucitó venciendo a la muerte. Y eso es precisamente lo que conmemoro estos días, y para mí y muchas otras personas eso es algo tan grande que debe manifestarse a todo el mundo, públicamente y sin tapujos. Yo no obligo a nadie a creer, ni a participar de esas manifestaciones públicas de mi fe, pero tampoco creo que sea pedir demasiado a la sociedad que permita y respete la expresión y manifestación pública y colectiva de las creencias de buena parte de los ciudadanos que la integran.
Y disculpa tú y el resto de lectores por haberme puesto un pelín trascendente (algunos me imagino que me tomarán hasta por pesado, carca o capillitas), pero me es difícil hablar de esta cuestión sin hacerlo así.

AVISO: Lo que viene a continuación, respuesta a José Marí, puede contener trazas de "comentario indebidamente rollero y chapa insoportable"

3. José, yo no pretendo reconducir la religión a la esfera privada, como tampoco la ideología. Lo que pretendo es reconducirla a la esfera ciudadana y sacarla de la oficial. Es decir, fuera de las escuelas, fuera del programa educativo, fuera de actos oficiales y fuera, por supuesto, de los presupuestos del Estado. También, ya que estamos, liquidar los privilegios que el ordenamiento jurídico concede a la profesión de fe religiosa, que se manifiestan en cosas como considerar que una manifestación atea no es respetable, o no lo es tanto como una católica y por ello los derechos de las personas que las propugnan son menores que los de los católicos.

Lo que me resulta llamativo es que los católicos prefiráis vivir en la oficialidad y os enfade tanto que los demás no queramos ni avalar vuestros ritos o creencias ni pagarlos. Pero, como he dicho ya, como aficionado al Valencia CF, también experimento esto a veces desde otro punto de vista y me cuesta convencer a otros socios de que buscar respaldo institucional, favores y dinero de todos es malo para el club y para la sociedad a la que parasita. La diferencia es que en general los aficionados del Valencia CF, incluso los más radicales que dicen eso de que ser del Valencia es "un sentimiento" que "conforma su identidad", suelen ser más receptivos a la hora de entender que los milloncejos que pone la Generalitat en nuestro club es comprensible que indispongan a los muchos ciudadanos que son del Elche, del Castellón... o que no tienen particular interés por el fútbol.

Cuando hablo de la religión como "tontería" ni pretendo ofender ni creo que, en puridad, deba ningún creyente tomárselo a la tremenda. A fin de cuentas, estos de las creencias es así, cuestión de fe. Y decir que la religión me parece una tontería es, sencillamente, lo que pienso de verdad. Lo que, por otro lado, constituye un avance. Pasar a ser una tontería casi inocua, algo más nociva que la astrología pero con camino de ir poco a poco quedando reducida a ese nivel, es un avance del que las sociedades europeas nos podemos enorgullecer. En otros tiempos (o en estos tiempos pero en otros lugares) las creencias religiosas no son una simple tontería sino un grave problema para la libertad, igualdad e incluso la vida de muchísima gente. Algo hemos avanzado aquí. Avance que ha venido por la vida de expulsar a patadas de la oficialidad a la religión en casi todo el continente. Quedan algunos reductos como España, pero todo se andará, esperemos.

Yo no soy anticlerical, soy anti-religión, en contra de la tradición española, donde abundan mucho los primeros pero muy poco los segundos (porque aquí parece de mal gusto llamar a la superchería por su nombre y no dejarse amilanar por esas invocaciones de que al poner en cuestión creencias irracionales estás insultando a quienes las profesan, que son muy sensibles). Pues no, disculpen Ustedes, yo a los católicos, según quién y cómo los puedo apreciar mucho. Entre los católicos, como entre los ateos, los pastafaris o los seguidores del Alcoyano me he encontrado a verdaderos hijosdeputa y a grandes tipos. Bueno, entre los del Alcoyano, lógicamente, sólo a grandes tipos, pero ya me entendéis. Incluso entre gente muy religiosa y practicante, de esos que se ven a sí mismos como grandes personas y referentes morales, me he encotrado a pollos de mucho cuidado que robaban a manos llenas, puteaban al prójimo y sólo buscaban su beneficio personal. También, en cambio, tipos realmente cojonudos, desprendidos, valientes. Pues a unos los valoro por lo que son y a los otros, también por lo que son. Eso sí, en ambos casos, y lo siento mucho, sus creencias me parecen una tontería y no pasa nada por decirlo. Una tontería, por cierto, como la evidencia demuestra, que nada tiene que ver con su comportamiento real en la vida cotidiana. Esto es, al nivel del equipo de fútbol que más es gusta.

Dicho lo cual, la doctrina social de la Iglesia tiene cosas cojonudas que ya me gustaría a mí que fueran moral social dominante (de hecho, y por suerte, estas partes han influido para bien en la moral social europea cívica, que es un conjunto que ha recibido influencias muy diversas), como el respeto al otro y a la dignidad de la persona, la misericordia y comprensión respecto de quienes se equivocan, la idea de perdón, la generosidad, la idea de reparto... Tiene también cosas horrendas, que se manifiestan en el trato a la mujer, a las minorías, a los que piensan diferente, a los homosexuales. Y tiene cosas realmente repugnantes, como la tendencia de sus jerarquías a ser vehículo de consolidación del orden social más injusto, de apoyo a los poderosos, desde Adolf Hitler (Pío XI) a las dictaduras de todo tipo (se habla estos días de Argentina, pero lo de España tiene mucha tela, y siguen sin pedir perdón, por ejemplo).

Lo que tiene que ver, y mucho, con esa íntima indignación que todo católico español experimenta cuando se pide, como estoy pidiendo yo, algo tan sencillo como que se pretenda que espiritualidad y oficialidad vayan cada uno por su camino. Porque no está la Iglesia en España acostumbrada a dejar de dar palio a todo tipo de desmanes, pasados y terribles o presentes y muy visibles (por ejemplo en la Comunidad Valenciana) que se cobra luego con universidades católicas, conciertos educativos y mucha pasta para colocar a mucha gente que son muy beatos y muy temerosos de Dios, sí, pero que en este valle de lágrimas son unos pollos de cuidado.

Dicho todo, José, y creo que lo sabes, con todo el cariño y estima por una persona que siempre me ha dado muestras de ser ejemplo de creyente que actúa de manera coherente con esas partes buenas de la doctrina social de la Iglesia. Pero que precisamente por esa razón me deja muy perplejo que quiera para la Iglesia esa cobertura oficial que permite que hagan negocio espurio tantos y tantos carotas, que aplican a rajatabla eso tan español de a Dios rogando y con el mazo dando.

(lo dicho, disculpen todos por la chapa)

1. Laraque: Obviamente, comparto contigo el criterio general de restricción respecto del gasto público. El deporte puede ser importante, por ejemplo, para la sociedad y puede por ello estar justificado meter dinero ahí. Pero en el deporte de base, en enseñar atletismo a niños, en vehicular valores de esfuerzo, superación y cooperación por ahí. No, en cambio, en apoyar a deportistas de elite, profesionales, dado que es es algo del gusto de la sociedad, una chorradilla con la que nos entretenemos todos, sin mayor repercusión social, pues mejor que se pague con dinero privado.

2. Jordan. Obviamente, no estoy de acuerdo. Porque los sentimientos de los demás no deberían ser un elemento que pueda prohibir o limitar los derechos de los demás. Mientras no hay riesgo contra personas o bienes, que se manifieste quien lo desee. En Viernes Santo o cualquier otro día. Como, por esa misma regla de tres, aceptamos con naturalidad cientos de manifestaciones religiosas en la vida pública muchos días y no pasa absolutamente nada. Yo incluso me alegro de que lo hagan en libertad y a su gusto... si se lo pagan ellos.

Tu discurso tiene varios problemas, devoto. Uno de ellos es que lo "mundano e intrascendente" es absolutamemte subjetivo, no puedes decretar lo que lo es y lo que no. Sin ir más lejos, para millones de personas el destino de su equipo de fútbol es algo de bastante mayor importancia que cualquier tontería escrita en la Biblia o proferida por no sé qué tipo en El Vaticano.


Segundo: quizá seas de los que NO opina que el problema de ciertos países islámicos es mezclar, hasta hacerlos indivisibles, los poderes del estado y la religión, pero me extrañaría bastante. En cualquier caso, una democracia moderna ha de separar tales aspectos para tener alguna garantía de viabilidad verdaderamente democrática, que no es precisamente a lo que aspira la Iglesia Católica (no sé tú, pero ella no, desde luego), y por tanto señalar en esos países islámicos un defecto que luego abrazas en tu propio país es hipócrita, como bien dice Andrés.


Ah, y lo que tú, como devoto, hagas con tu religión no le importa a nadie si no eres un cargo público (todo en ti es privado, así que "jártate"). A menos que te pongas a rezar a gritos en mitad de tu oficina o a maldecir a los pecadores que te rodeen en el metro (en cuyo caso tus tonterías te llevarán a una cómoda celda acolchada, preferiblemente sin cruzifijo acolchado), puedes hacer lo que quieras con tu religión salvo convertirla en un tema tabú del que nadie se pueda mofar. ¿Quieres libertad? Toma, dos tazas.


Tus "los demás" y mis "los demás" son muy expresivos de nuestras respectivas actitudes. Yo uso ese sintagma para hablar de otras personas que no tienen ni más ni menos derechos que yo, en tanto que tú los mencionas para decretar fantasías sobre ellos. Igual podrías decir "sois de Cuenca, y no hay más que hablar". ¿Y te extraña que digan que lo vuestro son tonterías? Cortos nos quedamos, conquense.

Bueno, se agradece que se anime el debate en Semana Santa, aunque sea en un blog de Internet, dado que de estas cosas en este país está mal visto hablar en público.

Estimado C2C:
No sé si lo de "tontería" me ofende; sé que me duele. Y comparar las creencias religiosas de una persona con sus aficiones deportivas es irracional, como también lo sería comparar una convicción ideológica en la que uno funda su humanidad (por ejemplo, la existencia y el respeto a los derechos humanos o la dignidad esencial de cada persona) con cualquier otra cuestión mundana e intrascendente.
Evidentemente, que se tilde de "tontería" a mis creencias ni las devalúa (es más, creo que me refuerza en ellas) ni me impide profesarlas, al menos en el ámbito personal y provado. El problema surge cuando, desde la pretensión de que son unas "tonterías", lo que se pretende es que encierre mi fe en la esfera íntima, sin proyección pública y social,
Respecto a sus menciones a "los demás", a mí me gusta especialmente la actitud del Papa Francisaco, cuando bendijo a los periodistas congregados en el Vaticano "en su interior", con la convicción de que, cualesquiera que sean las creencias de cada uno, todos somos hijos de Dios. Y como tales tengo yo a "los demás", según me enseña la Iglesia que predica el Evangelio.

Ole, ole y ole, Andrés. Me imagino lo a gusto que te habrás quedado diciendo tres o cuatro verdades que, aunque de cajón, es necesario exponer de vez en cuando.


Y a los creyentes ofendidos, aceptadlo de una vez: ¿también responderíais ofendidos si lo calificado de "tontería" fuera la afición a vuestro equipo de fútbol ("ser del Madrid/Barça es una tontería")?


Ya, ya sé que vuestra respuesta no es sólo un "sí", sino un "por supuesto que sí"; básicamente, porque valoráis vuestra libertad más que la ajena, aunque vosotros os tranquilicéis (quizá, digo) disfrazando semejante doble rasero con "el respeto a los demás", como si el que alguien opine que vuestra devoción es una tontería la devaluase o impidiese, o como si el que vosotros intentéis "reconducir" la libertad de expresión ajena no signifique mermarla, lo cual para vosotros no atenta contra el consabido respeto a los demás porque "los demás" sois siempre vosotros.


Pues ya sabéis: a mermarla, a Parla. Eso sí, en procesión si así lo quieréis. Hala, con Dios y con Espinete.

Desde el aprecio personal e intelectual que tengo a Andrés, me duele profundamente que a mis creencias religiosas y la forma de manifestarlas les llame "tonterías". El resto de los apuntes que hace en su post son discutibles y, en cualquier caso, respetables. Llamar "tontería" a la exteriorización, en unión los demás creyentes, del misterio basilar y fundante de mi fe, no creo que sea respetable. Es más, y como he dicho, me duele, y me duele mucho. Y me duele más que venga de un buen amigo y buena persona.

Una manifestación "laica" precisamente un Viernes Santo... si es "laica" tal vez sería más lógico que la hubieran programado para el viernes siguiente no?. Yo, como agnóstico, también la hubiera prohibido, de la misma forma que hubiera prohibido una procesión de viernes santo que hubieran pretendido hacer un viernes del mes de septiembre, por ejemplo.... lógico no??. No conocía este blog, pero creo que lo voy a seguir, el autor parece tener unas ideas lo suficientemente claras, a la vez que lo suficientemente extremistas para que unos casos coincidan de pleno con las mías y en otros me lance a su cuello (no se emocione Sr. Boix, será sólo para criticar). Nos vemos.

Porque son tan Fuertes y obsesivas nuestras fantasias?aun las Politicas.
Raul Carmenate ,experto en psicoanalisis.
Hemos arribado a un siglo nuevo completamente ignorantes de nuestro insconsciente,la faena de ganar seguridad y superar las competencias han sido dirigidas por el poder del dinero debido a la necesidad vital con que la mayoria lo carece.Es por eso que la juventud esta en los indices mas altos de prostitucion y el ser humano vive prostituyendose a todos los niveles.Desde la prostiitucion politica que ya alcanzo el mayor de los niveles hasta la prostitucion personal para mantener un simple empleo y despues del fracaso del cristianismo y todos los demas ismos ideologicos la sociedad se mantiene en una de las “Mascaradas” mas perversas de nuestro andar historico.
Los discursos de todos los presidentes son una interesante decadencia donde el elemento emotivo ya empieza a resbalar ante una realidad fantasmagorica donde la acumulacion de insatisfacciones no son ni aceptadas ni hay conocimiento para manejarlas.Todos los sistemas politicos son sistemas de organizacion donde los que venden y controlan los elementos basicos(petroleo,alimentos etc)determinan el rumbo a seguir poniendose como accion primaria el factor de la ganancia economica sin querer aceptar que el mundo de las cantidades de poblacion hacen cambiar completamente este concepto de propiedad y de posesion debido a que las supuestas democracias surgieron con el afan de dar voz a la mayor cantidad de ciudadanos y eso nunca fue possible,creandose desde la demagogia hasta los maestros de la retorica y surgiendo siempre quienes controlaron la opinion ejerciendo siempre sus privilegios economicos y de controles elitistas,y a la vez pudiendo controlar y usar a los demagogos y a los brillantes lideres para catalizar las opiniones de las mayorias.
El control de las mayorias se ha hecho muy determinante por la television y el internet (antiguamente era la espada y todos obedecian)y todos observamos que tan solo leyendo una cadena informativa tendremos todas las mismas noticias .Por otro lado en la competencia tendremos lo mismo pero enfocado bajo el angulo de la faccion que represente.Pero como es possible que a traves de siglos y siglos de pensamiento los seres humanos hayan involucionado de esta manera tan profunda y la involucion se ha hecho patente.
El hombre no quiere su papel de macho,varon y hombre y mucho menos de padre responsable.El rol masculino se ha atrofiado y sabemos que con las drogas y las orgias modernas ,cada dia el hombre se ha ido a dos extremos a la violencia de character o al afeminamiento donde renuncian ambos al rol biologico ,psicologico y social para navegar dentro de una fantasia que lo libere de la angustia vital que se ha presentado por la falta de respuestas humanas a sus problematicas psicologicas y sociales.Por tanto ese heroe militar que esta dispuesto a aprender a matar y a invadir y ese afeminado (no me refiero a actividades homosexuales)que no es capaz de tener ninguna participacion activa en el mundo social es el modelo actual que presentamos a nuestra infancia.
La mujer quiere abandonar su rol de madre,esposa y quiere ser activa y violenta y participar en los roles masculinos tanto el de matar como soldado ,como el de realizar todo lo que el hombre sea capaz de hacer.ella tambien participa de todas las inseguridades del varon y esta sin respuestas a su Nuevo mundo biologico,psicologico y social.Por lo tanto todo lo que sea diferente ,todo lo que sea novedoso y distinto les la esperanza de que pueda mitigar toda esta angustia insconciente y desconocida en los seres humanos de hoy que fueron a las universidades sin conocerse a si mismo e ignorando el analisis de lo aprendido.
Pero hay un peligro inmenso y desconocido que va apareciendo y que si no tomamos participacion y encontramos la desintoxicacion acabara con la especie humana.El peligro de la NEUROSIS SOCIAL,o La PSICONEUROSIS donde ya la mayoria de la poblacion esta tomando medicamentos para la depression y las obsesiones y los ataques de panicos y como sustitutos el alcohol y las drogas mas las orgias desesperadas donde se busca cualquier satisfaccion como esperanza a que no aparezca el “GORILA”sediento de angustias y ansiedades que no sabemos como atar.
Aparentemente nuestros problemas psicologicos estan ocultos por el bombardeo masivo de la media ,donde por mucho tiempo solo se habla de narcotraficantes y secuestradores ,asesinos en serie,corruptos,delitos de todo tipo,asesinatos pasionales etc etc,y como postre la chismografia politica sumada a los personajes demonizados en el ambiente politico.
Pero la verdad es mas profunda y oculta que esta presentacion teatral que nos presentan gobiernos,publicistas y empresarios con su ejercito de burocratas muy bien pagados y es que la sociedad esta ENFERMA de la misma manera que un ser humano adquiere una enfermedad terminal .Todavia hoy no sabemos si es gripe o tuberculosis pero la estupidez humana es el valor de nuestros tiempos y la orgia de la MANADA es lo aceptado y obligado que le han impuesto al ser humano .El ser humano merece ser libre pero no politicamente ,no economicamente sino libre integralmente donde su primera libertad es conocerse.Abandonemos tanta fantasia que nos mantiene realizando un viaje en la vida totalmente sin esencia. Seguiremos

Pues si. Me parece muy bien todo lo que dices, a pesar de tu seudo confesion futbolera en el introito (ay, perdona, que he utilizado palabras demasiado religiosas). Estoy de acuerdo. Y pienso mas, ni un duro para esos, pero tampoco para mezquitas, templos hindues, protestantes o asociaciones de cualquier signo religioso. Tampoco para entidades que no esten relacionadas con los propositos basicos de una sociedad en crisis y con graves problemas economicos, sean culturales, deportivas, recreativas, etc. Nada para gastos superfluos o incrementarios en instituciones universitarias, fuerzas armadas (para que se necesitan?), gastos suntuarios o de celebraciones innecesarias, diplomaticos - habria que revisar el coste de las legaciones en el extranjero, como por ejemplo el de cuberterias. Hay tanto para recortar de lo innecesario y no de la sanidad, ni de la educacion...

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No se trata de hacer leer

Sobre el blog

Una mirada al mundo y a la actualidad a través del Derecho público. Este blog no es sino el reflejo de los anteojos de un jurista y su uso para filtrar obsesiones, con mejor o peor fortuna. Aspira a hacer más comprensible la realidad aportando un prisma muchas veces poco visible, casi opaco. En todo caso, no aspira a convencer a nadie sino a dar razones. Porque se trata, sobre todo, de incitar a pensar desde otros puntos de vista.

Sobre el autor

Andrés Boix Palop

(València, 1976) es Profesor de Derecho administrativo en la Universitat de València y ha estudiado o investigado, en diversos momentos en Universidades francesas y alemanas (París, Múnich, Fráncfort). Al margen de sus trabajos sobre cuestiones de Derecho público escribe regularmente sobre temas de actualidad que tengan que ver con esa parcela del ordenamiento, no sea que en contra de lo que históricamente han considerado los juristas españoles, haya alguien ahí fuera a quien puedan interesar estas reflexiones a caballo entre lo jurídico, lo noticioso y las obsesiones personales de su autor.

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