Lleva mucho tiempo esperando este momento. Ha sufrido muchos lunes negros hasta llegar a un lunes como hoy, probablemente el mejor de su vida. La euforia de su mujer, Elvira Fernández, Viri, explicaba anoche mejor que su estudiada contención de presidente en plena crisis lo que está pasando en esa familia. Todos nos acercamos a felicitarle ayer. La victoria es espectacular, inapelable. Pero para Mariano Rajoy, después de la noche de alegría merecida, llegó la hora de la verdad.