Verdasco y la tierra de las oportunidades

Por: | 14 de abril de 2014

Verdasco

Llega la gira de arcilla, terreno de siempre amable para los tenistas españoles, e inmediatamente se multiplican las opciones de la gente de La Armada. Fernando Verdasco se impuso a Nicolás Almagro en la final de Houston. Guillermo García López venció a Marcel Granollers en el partido decisivo de Casablanca. En ambos casos, el triunfo sirvió para regar dos currículos que se habían quedado secos desde 2010. Más de tres años después, la tierra batida acunó a los dos treintañeros.

“Había pasado mucho tiempo. Es muy importante haber logrado esto después de la lesión de rodilla [tendinitis] que he arrastrado en los últimos años”, dijo Verdasco, que había perdido sus últimas seis finales y celebró romper la racha tirándose a la piscina, como manda la tradición en Houston. “En tierra, es normal tener altibajos, porque es difícil estar al ciento por ciento físicamente todo el rato. Lo que hay que ser es duro mentalmente. Creo que esa fue la clave. Mi actitud”, continuó. “Seguí intentándolo sin que importara lo cansado que me sintiera”, subrayó el madrileño, que en Houston se zampó un buen número de horas, porque también disputó junto a Marrero la final de dobles (perdieron con los Bryan).

El triunfo en dos torneos menores permitió a los dos españoles afrontar con mayor desahogo la gira europea de arcilla. Será especialmente interesante ver cómo la ataca Verdasco, un tenista que alcanzó el top-10 en 2009, con armas para medir a los mejores sobre tierra y, normalmente, sin la continuidad en el juego y la concentración que necesitaría para derrotarles. Houston le deja como número 26 del mundo. Entre Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros apenas sumó cuatro victorias en 2013. Aunque la transición de Estados Unidos a Europa, donde ya ha empezado el Master 1000 del Principado, será todo un examen, tiene la opción de reivindicarse. Pisa la tierra de las oportunidades.

El tiempo de Emilio

Por: | 08 de abril de 2014

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Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal, en una foto de archivo. / CARLES FRANCESC

“¡Cómo pasa el tiempo! Que alguien lo pare por favor”. Así responde Emilio Sánchez Vicario a Pedro Hernández, el empleado de la Federación española que anuncia en Twitter que se cumplen 25 años desde que alcanzó el número uno del mundo en dobles.

“Siempre fui un doblista lo que llamamos singlista, cuyas cualidades técnicas eran las mismas que en el circuito individual: buen saque, muy estable, restos muy medidos… pero pienso que lo que me hizo ser el número uno fue la constancia y que los que estaban delante mío en el ranking jugaban dobles esporádicamente y yo todo el tiempo”, describe Sánchez Vicario por email. “Aquello abrió puertas imaginarias, de ilusión, la gente se acercaba a jugar a nuestro deporte, me tocó una época de mucha repercusión y de crecer el tenis”, añade antes de resumir las razones que le convirtieron en una dupla de éxito junto a Sergio Casal. “Nosotros nos compensábamos muy bien, yo era de los mejores singlistas y él de los mejores doblistas. Yo era regular, él definitivo, me acuerdo que yo debía mantener el partido y esperar a que él se iluminase, ahí Sergio los destruía”.

El tiempo lo borra casi todo. Aunque permanece en el recuerdo que Emilio Sánchez Vicario fue el número uno mundial, y que alcanzó una medalla olímpica en la especialidad junto a Casal, suele olvidarse que también fue el séptimo mejor jugador del mundo en individuales. Esa realidad refleja la evolución del tenis español. Mientras La Armada sigue buscando una pareja de garantías que le permita competir el sábado de la Copa Davis sin importar la superficie o los rivales, los cuadros individuales han visto desde que Emilio colgó la raqueta a tres números uno españoles y cuatro ganadores distintos de torneos grandes.

“Hoy la mentalidad de nuestros tenistas no tiene nada que ver”, resume Emilio. “Entonces era como escalar montañas a pelo, con las generaciones cada una fue dejando senderos por los que subir, y la mentalidad de superación hace que sigan compitiendo y subiendo más fácil”, fotografía.

Hoy, la trayectoria del extenista sigue estando marcada por el éxito. Este es el impulsor de una Academia que ha producido, entre otros, a Svetlana Kuznetsova o Andy Murray, dos ganadores de torneos grandes, en donde él no pasó de cuartos. Este es el capitán de la Copa Davis conquistada en Mar del Plata 2008, a domicilio, bajo techo, sobre cemento y contra la temible Argentina de Nalbandian y Del Potro. Pasó el tiempo, volaron los segundos, pero él nunca se quedó quieto.

Las citas frustradas de Nadal y Federer

Por: | 28 de marzo de 2014

Hace un decenio que Rafael Nadal y Roger Federer se enfrentaron por primera vez. Pasó en Miami. Ganó por doble 6-3 el español, que no era uno de los treinta mejores tenitas del planeta, y cedió el número uno. Desde entonces, los dos tenistas han tejido una rivalidad planetaria que ha marcado el tenis y ha permitido que su deporte trascienda a su público habitual, hasta atraer a quienes veían en el contraste de estilos (zurdo contra diestro, guerrero contra gentleman, restador contra sacador, especialista en arcilla contra especialista en hierba y cemento…) un espectáculo similar al que pudiera ofrecer el mejor teatro. Federer y Nadal llevan diez años persiguiéndose a lo largo y ancho del planeta. Han jugado en hierba, tierra y cemento. Manda el español 23-10. Y, sin embargo, tras tanto tiempo, abundan las citas frustradas. Esta es la lista de sus desencuentros.

Nueva York. Los dos rivales han jugado todas las finales grandes menos una. Les vio jugar la arcilla de Roland Garros (4-0 para el español), la hierba de Wimbledon (1-2) y el cemento del Abierto de Australia (1-0, para un 6-2 global en partidos decisivos grandes para el mallorquín). Varias veces se asomaron a las semifinales del Abierto de EEUU en zonas opuestas del cuadro. Varias veces soñó la organización con cruzarles en el partido decisivo, lo que probablemente habría deparado la audiencia más grande jamás vista para un partido de tenis. Novak Djokovic y Juan Martín del Potro frustraron la cita en distintas ocasiones. Por ahora se les resite una cita atractiva como pocas: la sesión nocturna de La Gran Manzana.

El dobles. ¿Es una locura pensar en los dos rivales compartiendo equipo? Hubo un intento, allá por 2006 Se intercambiaron mensajes de texto. Finalmente, la oferta de aquel joven Nadal no fue aceptada por Federer, y con eso se frustró una fotografía histórica que solo se ha dado en exhibiciones con fines solidarios. Ahora, con tantas batallas compartidas y menos carrera por delante que por detrás... ¿quién sabe?

La Copa Davis. Logroño soñó con un Nadal-Federer en la primera ronda de la Copa Davis de 2010. Eran otros tiempos. Como Stanislas Wawrinka aún no había dado el salto competitivo que ha convencido ahora al campeón de 17 grandes de volver a la lucha por La Ensaladera, el encuentro se vio doblemente frustrado. No viajó Federer. Tampoco Nadal. España eliminó a Suiza con David Ferrer a los mandos. Tampoco se dio el partido en la primera ronda de 2007.

Los Juegos Olímpicos. Es el otro gran escenario que no ha disfrutado de los dos mejores tenistas del siglo XXI. El suizo y el español coincidieron en los Juegos de Atenas 2004, donde Nadal no disputó los individuales, y en los de 2008, donde el mallorquín se alzó con el oro individual y el de Basilea con el de dobles (junto a Wawrinka). James Blake, que dio la sorpresa en cuartos de 2008 contra Federer, y una lesión de rodilla, que impidió a Nadal acudir a los Juegos de 2012, frustraron un cruce con el que soñaban los jerarcas del tenis, al que siempre se mira con sospecha en la cita olímpica, tanto dinero mueve. Los dos tenistas tienen subrayada en rojo la cita de los Juegos Olímpicos de Río 2016. ¿Última parada de la rivalidad de las rivalidades?

Delpo dice basta

Por: | 24 de marzo de 2014

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El gigante ya no puede más. Juan Martín del Potro vuelve a tener que operarse una muñeca (ahora la izquierda), dolencia que ya le hizo perder su puesto entre los 400 mejores del mundo hace cuatro años, cuando venía de ganar el Abierto de EEUU 2009 y parecía extendida la alfombra roja hacia el trono del tenis. El gigante de Tandil (1,98m) ya no puede controlar el dolor, ni competir como un dragón con un solo ala, porque muchas fueron las veces que se tuvo que dedicar a golpear reveses cortados en lugar de sus cañonazos a dos manos, para proteger la articulación. Delpo se da de baja, quién sabe por cuánto tiempo, y deja un vacío como un agujero negro.

“Lógicamente, no es la decisión más fácil ni el momento más feliz de mi carrera. Tengo la experiencia de una situación parecida y sé lo duro que es estar fuera del circuito, las ganas de querer volver, las semanas interminables de recuperación y también lo complicado que es comenzar a pelear por los primeros puestos nuevamente”, dijo en un comunicado.

Pocas cosas reflejan mejor lo que pierde el tenis sin Del Potro que el último Wimbledon. Sobre la hierba de Londres se plantó un tenista que sufre sobre esas canchas. Obligado a doblar constantemente el espinazo, un ejercicio extenuante, mil veces repetido contra la tendencia cómoda y natural de quedarse tieso, el argentino llegó a cuartos con la rodilla izquierda vendada tras un escalofriante resbalón. Nada más empezar el partido, sufrió otro. Entonces, la articulación se mueve aparatosamente. Es la hora de abandonar. Saca bandera blanca, Delpo. Despídete, no arriesgues. Eso deben pensar quienes más le quieren. Y Delpo que hace lo contrario. Sobre una pierna se marca un partido espectacular que es solo el aperitivo de lo que hará luego: competir una semifinal extraordinaria contra Novak Djokovic en la que solo la falta de pericia en la red le priva de su primera final de Wimbledon.

Aunque le falte algo de variedad, Del Potro es más que mazazos. Es callado fuera de la pista y vociferante en la cancha. Un tenista capaz de medirse de tú a tú con Nadal, Djokovic, Federer o Murray. Pimienta en el guiso. Sal en el circuito. Conoce el camino de vuelta de una lesión, y eso debe ayudarle, porque es más fácil hacer algo cuando ya se sabe que es posible. Que vuelva bien. Hasta entonces, el tenis le echará en falta.               

El devorador de entrenadores

Por: | 19 de marzo de 2014

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A los 26 años, Andy Murray acaba de anunciar que termina su relación profesional con Ivan Lendl, quien hasta ahora era su técnico. El británico va camino de romper un récord. Sea por voluntad propia o por las tensiones que se generan a su alrededor, es un devorador de entrenadores: desde que es profesional, ha contado con seis técnicos distintos, y desde hace tiempo se hace acompañar por Daniel Vallverdú, que compartió aprendizaje con él en la Academia Sánchez-Casal y le sirve ahora de consejero.

El campeón de dos grandes ha ido soltando amarras con entrenadores de muy distinto perfil. Desde los tiempos de Leon Smith o Mark Petchey, que le enseñaron los rudimentos básicos de la competición profesional, llegó a Lendl, el encargado de transmitirle desde la propia experiencia lo que hace la diferencia entre los mejores a nivel mental. En medio desfilaron Brad Gilbert, el maestro de ganar sucio feo (así se titula su best-seller), Miles Maclagan, un guiño al tenis de las Islas, o Corretja, el sabio estratega que debía ayudarle a entender la arcilla. 

La decisión, que parece haber tomado Lendl, deja a Murray sin un hombre clave en su carrera. Hasta la llegada del estadounidense de origen checo (2012) no había ganado ningún grande. Hoy, en su palmarés luce un oro olímpico, una plata, el título de Wimbledon, esperado durante 77 años por el Reino Unido, y un Abierto de Estados Unidos. El sello de Lendl, que ahora se dedicará a las lucrativas exhibiciones y a la explotación de una academia, y que sobre todo evitará los viajes y el estrés de la alta competición en un grupo como el de Murray, lleno de tensiones (todo un país pendiente de un tenista) y opiniones divergentes (la madre, que es seleccionadora británica; el agente; el jefe de prensa, el preparador físico, el fisio… es el equipo más amplio del circuito)

“Estaré eternamente agradecido a Iván por todo su trabajo duro”, dijo el tenista. “Como equipo, hemos aprendido mucho. "Ahora me tomaré un poco de tiempo para pensar cuáles serán los siguientes pasos”.

Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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