Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

Eskup

Santana merece más

Por: | 31 de mayo de 2011

Mm 
Es la historia de un éxito y de un posible agravio. Hace 50 años, Manuel Santana ganó el Roland Garros de 1961. Fue el primer título del Grand Slam vencido por un español en la historia. Tuvo un mérito enorme: durante su paso por París, el madrileño venció a Rod Laver, Roy Emerson y Nicola Pietrangeli, los mejores tenistas de su época. Abrió, también, el camino a los jugadores españoles de su generación y sentó las bases de los que vendrían en el futuro. Rafael Nadal no estaría en París sin aquél triunfo de Santana.

Tamaño aniversario pasa hoy sin pena ni gloria por el mundo del tenis, inmerecidamente olvidado hasta ahora por las autoridades, a no ser que estas trabajen en secreto para darle una sorpresa. Apenas una tarta con un par de velas en la cena que ofrece todos los años el torneo de Madrid, del que Santana es director, a los enviados especiales españoles que cubren Roland Garros. Apenas la esperanza de que, en el último momento, sea Santana quien entregue el trofeo de campeón el domingo. Apenas una sonrisita del propio Manolo cuando se le pregunta sobre si espera algún homenaje, un guiño por haber despertado a un deporte que tantos trofeos y medallas olímpicas ha dado a España. Eso empezó en 1961. Luego, en 1966, llegaría el triunfo en Wimbledon. Aquello sí que fue el acabose.

De la importancia del éxito que ahora cumple 50 años dan testimonio los colegas de Santana, gentes como Andrés Gimeno, que en aquella época había dado el paso al profesionalismo y, en consecuencia, no podía disputar los títulos del Grand Slam: “Yo no creía que Manolo pudiera hacer esa gesta. Era impensable. Me alegré por lo siguiente: ‘Ahora en el resto de países pensarán que también nosotros sabemos jugar al tenis”.

Santana no solo hizo eso. Fue un pionero. Rompió barreras. Hoy, más delgado que nunca y con tanto pelo como siempre, está en París, donde se cumplen 50 años de su éxito… y nadie le celebra nada.

Sharapova, ahora o nunca

Por: | 27 de mayo de 2011

Sasha 
“Nunca pienso que un partido ha acabado hasta que ha acabado de verdad. Pienso que da igual en qué situación te hayan metido, lo bien o lo mal que te sientas, que hay que terminar el partido. Luchar es importante. No es mi trabajo compararme con otros jugadores, pero…por supuesto, nunca me rindo ahí fuera”

Ahí fuera es la pista Philippe Chatrier. La rival que domina es Caroline García, de 17 años, que manda set arriba y 4-1 con doble break de ventaja en la segunda manga. La mujer que remonta con un 11-0, la que habla, la misma que se acerca una mano a la boca tras su victoria (“callar, callar”, le dice al público francés, tan competitiva ella, tras ver cómo se vuelca con la tenista local), es Maria Sharapova.

La rusa está ante su gran oportunidad. Acompañada por Sasha Vujacic, su prometido y jugador de baloncesto, que apura un café tras otro en el restaurante de jugadores, la número ocho es la tenista de más peso de las que quedan en el torneo. Sí, aún están vivas la danesa Wozniacki, la italiana Schiavone, la bielorrusa Azarenka, la rusa Kuznetsova o la australiana Stosur [editado: ya ha sido eliminada], pero ninguna de esas jugadoras puede igualar a Sharapova en prestigio competitivo, currículo y atención de los espectadores. Los anuncios y el glamour de su imagen, cuidadosamente trabajada por sus esponsors y publicistas, suelen ocultar los brillos de su carrera. Las vallas publicitarias y las portadas de las revistas, sin embargo, no son nada al lado de los títulos que acumula la rusa, campeona de Wimbledon, el Abierto de Australia y el de los Estados Unidos.

La exnúmero uno del mundo ganó el prestigioso torneo de Roma hace dos semanas tras derrotar por el camino a Azarenka, Wozniacki y Stosur. En París ya no juega la belga Clijsters, eliminada, ni se presentaron las hermanas Williams. Para Sharapova, en consecuencia, es ahora o nunca: puede completar el Grand Slam, los cuatro grandes, y entrar en la historia de su deporte desde la pista y no desde las pasarelas.

El ránking proscrito

Por: | 23 de mayo de 2011

Sombra 
“Lo han quitado para que no os hagáis un lío”, se reía hace un año Rafael Nadal mientras iba abriendo una puerta tras otra por las entrañas de Wimbledon y se paseaba con su flamante Copa de campeón del torneo. El tenis vive una dicotomía clasificatoria. Los aficionados, los torneos y las marcas se guían por un ránking público que se construye sobre la defensa semanal de los resultados conseguidos en los últimos 365 días. Los tenistas, sin embargo, se miden los unos a los otros a través de la race, la carrera, que solo recoge los triunfos y derrotas anotadas desde enero de cada curso. Esa clasificación no es pública, aunque antes lo era. Ese es hoy un ránking proscrito al que solo acceden los jugadores.

    En Roland Garros también tiene su importancia. Fotografía un cuadro lleno de espinas donde parecía haber un camino de rosas. Habla, también, de tenistas que fueron gigantes y hoy son solo sus sombras.

    Está el caso de Novak Djokovic. Mirando la clasificación de la ATP, uno diría que al número dos del mundo no le esparan grandes complicaciones durante su primera semana en París, que no hay muchos tenistas de los que ocupan los pisos altos de la clasificación en su camino. Un vistazo a la race, que es el listado que fotografía más claramente el momento de forma de cada uno, porque solo recoge los resultados sumados en 2011, dice otra cosa. Antes de llegar a semifinales, el serbio, invicto en lo que va de año, podría cruzarse con tres de los otros diez mejores del año: en tercera ronda, con el argentino Juan Martín del Potro (número nueve en 2011); en octavos, con el francés Richard Gasquet (número diez); y en cuartos con el checo Tomas Berdych (número ocho).

            Nadal vive el caso contrario. Con un cuadro lleno de nombres sonoros, un repaso a esa clasificación que miran los tenistas desvela una realidad bien distinta. Antes de semifinales solo le aguarda uno de los otros diez mejores: el sueco Robin Soderling, número seis de 2011, podría estar también en cuartos.

 

El templo del aviador

Por: | 21 de mayo de 2011

Nadal 
Roland Garros es un torneo de color rojo sangre, el grande del sufrimiento y la catedral de los partidos agónicos. Un torneo construido desde sus raíces para honrar la memoria de un héroe de guerra. El templo del aviador, que le solía llamar hace años la guía oficial del evento. Francia necesitaba un estadio a la altura de un reto mayúsculo: defender el título de la Copa Davis conquistado contra Estados Unidos en 1927. El club Stade Français cedió tres hectáreas junto a la Porte d’Auteuil con una sola condición: que la pista recibiera el nombre de uno de sus socios. 

            Roland Garros no estaba vivo para ver el homenaje. En 1918, solo cinco semanas antes del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, él, piloto deportivo antes que héroe de guerra, desapareció en los cielos. Había llegado al conflicto como voluntario. Quedó encuadrado en la escuadrilla MS26, piloto en una época en la que los aviones tenía problemas hasta para disparar en combate. Garros dio pasos fundamentales para lograr tirar a través del torbellino de las hélices de su caza, aún sin lograr sincronizar el tiro con las aspas. Luego, tuvo tiempo de ser derribado y capturado; de evadirse y volver a disparar desde su avión contra el enemigo. Hoy tres monumentos le recuerdan. Hay una estatua suya en Saint Morel. El aeropuerto de La Reunión, bautizado con su nombre. Y un torneo único, el templo del juego sobre tierra.

            Allí se empieza a discutir desde esta semana el trofeo. Allí se manchan de rojo Rafael Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer, los tres mejores. Allí, en un escenario lleno de trampas, el grande en el que menos pesa el favoritismo y más cuentan las piernas, se dispara desde el domingo en busca de un título que honra a su patrón hasta en lo que cuesta conseguirlo. Sangre, sudor y lágrimas.

El A-B-C de Djokovic

Por: | 16 de mayo de 2011

Rezar 
Él dice que todo comenzó cuando se rapó la cabeza como un skinhead y le enseñó al mundo sus orejas de dumbo para celebrar la victoria de Serbia en la Copa Davis de 2010. Algunos técnicos apuntan que, en realidad, todo empezó cuando remontó en la final de Indian Wells ante Rafael Nadal, al que nunca había vencido en un partido decisivo. Y en lo que todo el mundo coincide es en que Novak Djokovic, campeón de siete títulos en siete torneos disputados en 2011, llega a Roland Garros, que arranca este domingo, como favorito.

El serbio se ha ganado a pulso las portadas, las cámaras y los oídos atentos a sus victorias. Sus triunfos, 39 seguidos, son intrigantes. ¿Cómo los ha conseguido? ¿Cuán es su a-b-c, cuál el manual que guía sus tiros?

Djokovic es el mejor del mundo en juegos ganados al resto (43%), el segundo en conversiones de puntos de break (50%) y en puntos ganados sobre el segundo saque (59%), además del tercero en puntos ganados sobre el primer servicio (37%), según las estadísticas oficiales. El serbio, sin embargo, no es el mejor en ninguna de las seis categorías que miden el saque. Destaca, por supuesto, en las de puntos de break salvados (tercero), juegos vencidos (segundo) y puntos ganados con el segundo servicio (tercero).

La combinación de esas estadísticas describen lo siguiente: a un tenista que, como en los mejores tiempos de Roger Federer, guarda los grandes saques para los momentos más comprometidos, fiado a su capacidad para aguantar los peloteos en el resto de puntos. A un competidor que ya puede usar el servicio como punto de inicio y no solo como punto final, porque su derecha, antes poco fiable, es ahora sólida como el granito. A un campeón que ya no se ahoga en el axioma del saque abierto y la derecha cruzada, sino que lo utiliza como recurso, confiado en que si la pelota vuelve, tiene piernas, golpes, corazón, pulmones y una línea que limpiar con un tiro definitivo.

Así juega Nole. Roland Garros es ahora su desafío.

La otra cara de los Nadal

Por: | 06 de mayo de 2011

Nadal 
En la Cara A están el campeón de nueve títulos grandes, su tío y entrenador, que formó tanto al deportista como a la persona, y una familia que prefiere evitar el protagonismo. ¿Cuál es la Cara B?

            Cuando Rafael Nadal juega, probablemente no resuenan en su cabeza los acordes de la ópera Brundibar, ni late en su cuerpo el ritmo de la composición dibujada por el checo Hans Krása, que murió en un campo de concentración nazi. En el corazón y la carrera de Nadal, sin embargo, quizás haya mucho del canto a la solidaridad, al esfuerzo y la libertad individual de la obra, precisamente la misma que estrenó como director hace unos días Rafael Nadal Nadal, su abuelo y músico. Al estreno acudió el número uno, como no podía ser de otra forma. Fue el primero de muchos actos en los últimos días, citas por las que seguir las huellas de sus pensamientos extratenísticos.

            Su visión de la vida, que relativiza el éxito y subraya el esfuerzo, está directamente enraizada en los valores que Toni Nadal, tío y entrenador del número uno, intenta transmitir a través de charlas para jóvenes y universitarios: “Sencillez, trabajo, humildad, esfuerzo…” “A veces”, explica Toni; “lo hablo con Rafael, la última vez en el torneo de Miami”. “Antes de un partido le digo: ‘Mira, no nos podemos quejar. Estás mucho mejor de lo que esperábamos y tienes posibilidades de hacer algo más’. En general, tus problemas y tus méritos, en comparación con los de Irene Villa, a la que ETA le puso una bomba, o con los de Nando Parrado, que sobrevivió a un accidente aéreo de los Andes, se quedan pequeños. Hay gente que pasa por peripecias increíbles. Me admira. A Irene le metieron un coche bomba y no siente odio. Vive feliz. Esta gente sí que tiene mérito. Así que todo lo que parece increíble se queda en nada en comparación con eso”, dice el entrenador, que conoció a esos supervivientes en los ciclos de conferencias Lo que de verdad importa.

            En las reflexiones del sobrino hay mucho del tío. “Gente como nosotros hemos trabajado mucho pero también hemos tenido suerte”, explicó el número uno mientras se sentaba junto al Kun Agüero en un acto de la Fundación Sánchez Vicario, que les invitó a reflexionar sobre las dificultades de alcanzar el estrellato siendo joven y les acabó viendo hablar del problema del paro. “La actual situación es dramática, nos toca a todos porque todos tenemos conocidos que lo están pasando mal. Pero lo importante es darse la oportunidad, seguir creyendo que se va a mejorar, pensar en el día a día. Yo también tuve dudas, épocas malas. Las dudas no se superan, convives con ellas. Tienes que pensar en hacer cada día algo mejor, no pensar mucho más allá”.

            El campeón comparte su universo personal en público. En el Masters de Madrid, como en el foro, reivindicó los deportes minoritarios como “el alma” de los Juegos Olímpicos. “Me parece muy injusto que el COI, con todo el dineral que generan unos Juegos”, opinó el medallista de oro de Pekín 2008; “no ayude más a esos deportistas muy sacrificados cuya única motivación es la satisfacción personal de haber cumplido sus objetivos, y que cuando terminan la vida deportiva tienen que empezar de cero otra vez”. “No hablo de nosotros, ni de los futbolistas, ni los de los de básquet, ni de los deportes que están mucho más profesionalizados a nivel global, y que tenemos la vida muy bien encaminada. Hablo de los deportistas que son el alma de los Juegos. Gracias a todo lo que se esfuerzan, el deporte es grande y los Juegos son los que son. Se merecen mucho más que una medalla de oro que ni es de oro o una beca insuficiente”.

        La Cara A cuenta al tenista. La Cara B, a la persona.

    

El País

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