Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

Eskup

El rey está herido

Por: | 27 de octubre de 2011

Esta semana, David Nalbandian anunció que no jugará ningún torneo hasta la final de la Copa Davis, que enfrentará entre el 2 y el 4 de diciembre a Argentina con España en Sevilla. Antes, se retiró lesionado del torneo de Estocolmo. El doctor Cotorro, que es su médico y el de la selección española, enseguida le dio el diagnóstico: distensión en el isquiotibial izquierdo. El rey David llegará justísimo a la eliminatoria decisiva.

El contratiempo vuelve a poner a prueba la voluntad de un hombre identificado como pocos con la Davis. El compromiso de Nalbandian con Argentina supera lo exigible en un deporte que se define desde lo individual. Jugó 27 partidos de singles y solo perdió cinco. Compitió dolorido. Convirtió la cita con la selección en un oasis en el desierto de sus bajas por lesión: en 2010, por ejemplo, sufrió un desgarro en un aductor, viajó por sorpresa a Estocolmo, a donde llegó un día antes de que arrancara el Suecia-Argentina, y logró el punto decisivo. Ese mismo año, volvió a dañarse la pierna derecha. ¿Dónde reapareció? Contra Rusia y en cuartos de final de la Davis. Fue fundamental: sus dos victorias cimentaron la primera derrota de los rusos como locales en 15 años.

El cuadro pinta una obsesión. Tras rozar La Ensaladera en las finales de Moscú 2006 y Mar del Plata 2008, Nalbandian ve el título como la mejor manera de apuntalar una carrera con más juego (brillante) que grandes resultados (campeón de la Copa de Maestros, finalista en Wimbledon y protagonista, en 2007, de un histórico otoño, con victorias sobre Roger Federer y Rafael Nadal para ganar los Masters de Madrid y París).

En Sevilla, Nalbandian buscará su sueño desde una posición desconocida. Juan Martín del Potro será el líder. Eso examinará el juego de egos de la caseta albiceleste, decisivo en la derrota de 2008, cuando el equipo se desgajó en luchas internas. La situación también medirá el trabajo del seleccionador Tito Vázquez. El técnico, mucho menos diplomático en público que sus predecesores, parece haber logrado éxitos donde estos no triunfaron. En el vestuario. Como dijo él mismo: “Hemos crecido como grupo. Aprendimos muchísimo en estos dos o tres años a respetar a los demás y dejar de lado diferencias singulares para apuntar al compromiso de un objetivo en común”

El nuevo orden del tenis

Por: | 20 de octubre de 2011

Este video demuestra mejor que nada cómo eran las cosas en el tenis hasta 2011. El último lustro fue dominado por dos jugadores que se respetaban mutuamente, que consideraron que su enfrentamiento les ayudaba a mejorar individualmente, y que supieron apreciar las virtudes del contrario como una manera más de aumentar su propia grandeza. Así, cuando Rafael Nadal perdió la final de la Copa de Maestros de 2010 ante Roger Federer, su entorno, siempre impecable, no tardó ni cinco minutos en acudir a felicitar al suizo a la puerta de su vestuario.

Esa situación ya no existe. El serbio Novak Djokovic, número uno mundial, ha hecho suyo 2011. Lejos aún en palmarés de sus dos contrarios, el presente es suyo y el futuro parece a su alcance, porque es un tenista tremendo. Federer ha sido el único capaz de derrotarle sobre la pista en todo el año. Nadal le ha retado en seis finales perdidas. El dúo de leyenda se ha quedado este año por detrás del serbio. Los códigos que guían el protocolo del circuito, en consecuencia, han cambiado. Es de sobra conocido que ni el suizo ni el español ven con gran simpatía cómo se comporta Nole sobre la pista, ni cómo celebra sus victorias cuando el rival derrotado aún está a unos metros de distancia.

Nadal y Federer observan con desencanto los gestos del banquillo del serbio, siempre ruidoso, exagerado y colorido. La franca admiración que sienten el uno por el otro no se traslada a Djokovic, en quien ven a un tenista de talento superlativo, magnífico, genial incluso… pero no a un igual en el Olimpo. El español y el suizo se encuentran puntos en común, anclajes sobre los que unir su relación. En el Djokovic ganador de 2011, un tenista fantástico que domina el circuito con todo merecimiento y ha ganado tres grandes, ven a un extraño.

Es el nuevo orden del tenis, versión 2011, en el que el escocés Andy Murray se ha colocado como número tres mundial. Así pasan las cosas. Nadal (número dos) y Federer (número cuatro), dos de la vieja guardia, dos que mandaban, de repente, sorprendidos, se encuentran persiguiendo a un tercero hambriento de éxitos.

El otoño dorado de Ferrero

Por: | 12 de octubre de 2011

“¡Pero yo estoy harto de la lógica!” Cuando Juan Carlos Ferrero, 31 años y un calvario hecho de continuas lesiones, se despidió en octavos del Abierto de Estados Unidos 2011, no quiso oír explicaciones, que le contaran que era normal, lógico, que le doliera tanto el cuerpo tras un año con tan pocos partidos. “Me entreno muy duro y luego siempre pasa algo. ¡Estoy harto!” Fue la última expresión pública del animal competitivo que habita en su cuerpo, el mismo que zarpazo a zarpazo le ha llevado a derrotar en el Masters 1000 de Shanghái al ruso Youzhny, el número 34, y a Fernando Verdasco, el número 24.

Ferrero es hoy el número 69 del mundo, y la semana anterior fue el 84. Su progresión, gigantescos saltos hacia adelante cada siete días, se mantendrá también esta semana. Desde mayo, cuando
insinuó la retirada, porque su tenis llega ya donde no lo consigue su cuerpo, ha ganado 15 partidos, un título (Stuttgart) y solo ha perdido seis encuentros.

El exnúmero uno vive enfrascado en su particular aventura. Volando bajo el radar de la pelea por la Copa de Maestros, el valenciano está apretando como si se jugara la vida en ello: busca los puntos necesarios para ser cabeza de serie en el Abierto de Australia de 2012. Tiene claro cuál es su objetivo, cuáles sus ambiciones, para el próximo curso: volver al top-15, y una vez allí… mirar para arriba. Su ambición sigue intacta. Unos días le impulsa. Otros, le atenaza.

“¡Juan Carlos!”, le dijeron en Nueva York cuando empezó a quejarse de sus dolores; “¡si has ganado al número siete del mundo (Monfils) después de meses sin entrenarte!” La frase, que resume cuánto de coordinación y talento natural hay en el tenis del valenciano, es la espuela que mueve el otoño de Ferrero. Son 31 años, una carrera que invita a la autocomplacencia… y el deseo de un veinteañero.

Las lágrimas de Andrés

Por: | 05 de octubre de 2011

Gimeno
Este es un corazón escondido en armadura fiera. El hombre levanta 1,85m y llegó a pesar 90 kilos de puro músculo, de fuerza explosiva y de maliciosa precisión con la raqueta. Esa percha impresionante propulsó la conquista de un Roland Garros y la clasificación para una final del Abierto de Australia y una semifinal de Wimbledon, en tiempos en los que ver a un español triunfante era una rara excepción, casi una quimera. Hoy, con 74 años, el dueño de ese currículo se deja ver emocionado. "Si ese día se me cae alguna lágrima, perdonadme", dice Andrés, Andreu, Gimeno.

El tenis español, con Rafael Nadal, David Ferrer, Fernando Verdasco y Feliciano López a la cabeza, rinde homenaje con varias exhibiciones al excampeón el sábado 22 de octubre en el Palau de Barcelona. Las entradas, a 10 euros, pueden adquirirse en Servicaixa. Se ha creado, además, una 'Fila cero', con la colaboración del senador Josep Maldonado, y se ha abierto una cuenta corriente para quien no pueda asistir y aún así quiera mostrarle su cariño a Gimeno (La Caixa, 2100 0848 08 0200258980). Es, al fin y al cabo, un héroe de otro tiempo.

Hoy en el tenis se discute en millones de dólares. En los tiempos de Gimeno se hablaba en cientos, acaso miles, y eso solo los profesionales. A algunos, sin embargo, les valió la carrera para algo más que para ganar dinero. Debe ser el caso de Gimeno. Solo así se explica que los mejores del siglo XXI le rindan tributo a un tenista del siglo XX, y que lo hagan pronunciándose en presente, rehuyendo en sus discursos los recuerdos de sus mayores, hablando como quien habla de un amigo, o de un viejo y querido compañero.

No faltará nadie en Barcelona. Estarán Santana, Arilla, Gisbert y Orantes. Se dejarán ver Emilio Sánchez Vicario, Corretja, Berasategui, Bruguera o Arrese. Empuñarán la raqueta los mejores nombres del tenis español, y juntos, como una gran familia, jugarán por el Gimeno tenista, que luego fue el Gimeno comentarista, y que hoy, más que nunca, es el amigo Gimeno.

El País

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