Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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El ocaso de Federer

Por: | 27 de enero de 2012

Fed

Eliminado en semifinales del Abierto de Australia por Rafael Nadal, el suizo Roger Federer ha disputado dos de las diez últimas finales de torneos grandes y lleva sin ganar un Grand Slam desde hace dos años (Abierto de Australia 2010). Hay voces que anuncian su fin y teclados que escriben ya el epitafio de un tenista glorioso, que en noviembre arrolló a los mejores en la Copa de Maestros y que en Melbourne compitió a un nivel excelente. Este es el presente y el futuro de Federer según su máximo rival y su equipo técnico.

“A Federer le cuesta mantener el ritmo alto de intensidad de piernas de los primeros juegos, ese ritmo con el que creo que debería afrontar el juego de Rafael. En cuanto las piernas se le paran un poco, Rafael puede imponer un poco más su juego”, explica Toni Nadal, tío y entrenador del número dos mundial, un hombre que es un profundo admirador del juego del suizo, cuyos puntos a veces aplaude incluso en los duelos que disputa contra su sobrino. “El año pasado”, prosigue el entrenador mallorquín; “jugamos contra Federer en Miami y creí que nunca más estaría arriba. Perdió fácil contra nosotros, sin prestar mucha atención… y no le vi muy preocupado cuando perdió. Pues ya ve: desde entonces, ha estado a punto de ganar Roland Garros, debió jugar la final del Abierto de Estados Unidos, fue el que mejor estaba jugando en Wimbledon… Hay momentos en los que las cosas se te hacen difíciles, y otros en los que tienes un golpe de suerte, o ves la situación diferente, y todo te cambia”.

“Creo”, le continúa el propio Nadal, que también apuesta por la vigencia del tenis del suizo; “que Federer ha tenido un poco de mala suerte en el último año y medio. Pudo ganar más torneos grandes, pero perdió partidos en los que tuvo opciones de victoria”.

El exnúmero uno siempre escribió su propia suerte. A los 30 años, le queda menos tenis del que ha jugado. El ocaso de su carrera, sin embargo, no tiene por qué llegar rodeado de tinieblas. Nadie tiene su facilidad para explotar todos los ángulos del juego. Nadie mantendría como él el deseo tras haber ganado tanto. Nadie tiene la posibilidad de pasar de un día para otro de jugar bien a jugar muy bien. Dicen en la caseta que el problema del campeón de 16 grandes son los cinco sets, que ya se le hacen un poco largos los partidos contra los mejores en los grandes. Es posible que el exnúmero uno desmienta algún día esa teoría. En caso contrario, aún le queda un objetivo para seguir renovando un currículo lleno de brillos: el oro olímpico se compite a tres sets y sobre la hierba de su amado Wimbledon.

Atómico

Por: | 23 de enero de 2012

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El niño de las fotos ya no existe. Durante la semana, los periódicos australianos dedicaron decenas de páginas a Bernard Tomic, su nueva estrella, al que retrataron junto a Roger Federer o Rafael Nadal cuando era solo un jovencillo. Ese aprendiz ya no existe. Tomic, de 19 años, es con el canadiense Milos Raonic y el búlgaro Grigor Dimitrov el tenista más prometedor del circuito. A-tomic, atómico, le dicen.

El número 38, eliminado por Roger Federer, ha llegado ya a los cuartos de Wimbledon y los octavos del Abierto de Australia. No se veía a un adolescente tan prometedor desde que Rafael Nadal apareció por el circuito y levantó el título en Roland Garros 2005. Tomic es el tenista más joven en disputar los octavos del primer grande desde que el mallorquín lo hizo aquel curso y con 18 años.

El australiano no se mueve bien, debe añadirle variedad a su segundo saque y potencia al primero. Su revés aún no es del todo fiable. Le falta intensidad cuando compite en pistas secundarias, alejado de los focos y los flashes de las centrales, y un punto de capacidad física. Entonces, ¿por qué parece tener tanto futuro?

“Porque entiende el juego”, explica Rafael Nadal. “Su posición en la pista es fantástica. Mentalmente, lo está haciendo muy bien. Se mantiene muy relajado en la pista, con una cara positiva, incluso cuando el partido está duro para él. En esos momentos, siempre le he visto tranquilo, aceptando las dificultades. Esa es la táctica correcta para ser un campeón”, continúa.  “La evolución lógica es que el año que viene esté entre los diez mejores del mundo”

Tomic, que tiene un talento impresionante, rebosante de tacto y lleno de extrañas mezclas, aquí una pelota blanda, aquí un tiro duro, está convencido: “Los cuatro primeros del ránking tienen algo especial. Del quinto para abajo… puedo ganar a todos”

500 veces Serena

Por: | 20 de enero de 2012

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Pocas cosas reflejan mejor cómo es Serena Williams que sus propias reacciones: “Lo primero que pregunté es si había alguien que hubiera llegado a las 1000 victorias”, cuenta la estadounidense cuando le preguntan cuál fue su reacción al triunfo 500 de su carrera, logrado en el Abierto de Australia. La estadounidense es una tenista voraz. Ha ganado 13 torneos del Grand Slam, dos medallas de oro olímpicas… y quiere más. Mucho más. En Melbourne, hasta se apuntó al torneo de dobles mixto, pensando en preparar los Juegos de Londres 2012.

Esa especialidad, que debuta como modalidad olímpica este verano, pronto llamó la atención de la campeona, siempre lista para agrandar su tremendo historial. Rota la pareja por la lesión en el tobillo de Andy Roddick, que tuvo que retirarse del torneo, dio tiempo a que una cosa quedara clara: en esa dupla, Serena manda. “Al fin y al cabo”, resumió ella recordando su amistad con el exnúmero uno mundial; “la única vez que hemos jugado, gané yo”.

La anécdota de aquella época infantil, confirmada por el interesado, retrata a la tenista hipercompetitiva que es la exnúmero uno. Durante años, Serena fue capaz de organizar su calendario en función de los grandes, en los que arrasaba sin apenas haber competido previamente. En el circuito femenino, sin embargo, corren tiempos nuevos. La checa Petra Kvitova parece destinada al número uno. La danesa Caroline Wozniacki defiende con uñas y dientes el puesto. Una plétora de jóvenes competidoras, con la bielorusa Victoria Azarenka a la cabeza, se creen capaces de vencer cualquier grande.

Serena, de 30 años, observa todo eso y calla. Su revólver ya ha disparado 500 balas y ella cree que le quedan muchas en la recámara.

La noche de Ferrero

Por: | 17 de enero de 2012

La escena tiene mucho de increíble. Juan Carlos Ferrero compite la primera ronda del Abierto de Australia, de donde le apea el serbio Troicki pese a que por el camino el español disfruta de dos sets de ventaja, de dos puntos de encuentro y de break en la quinta manga (6-4, 7-6, 2-6, 6-7 y 2-6). Sin embargo, esos datos, ya de por sí sorprendentes, no son los que alimentan el asombro.

Han dado ya las 11 de la noche. Sobre la pista se mueven insectos como puños. No se sabe si son cucarachas o tigres. Frente a los ojos de los tenistas revolotean cientos de bichos finos como gotas de lluvia. Sobre sus cabezas, atraídos por los focos que iluminan la noche australiana, pelean las libélulas y zumban sus amigos, una impresionante danza convertida en densa y negra nube. Su algarabía no se escucha siempre. Unas veces las tapa el sonido del acelerar de los motores de los coches. Otras, las más, el constante y puntual traquetear de los tranvías de Melbourne, que con sus luces eléctricas iluminan alternativamente la pista, asaltándola por la espalda.

Si hay algo parecido a jugar al tenis en una pista de baloncesto de un parque de Nueva York, es esto.

Ferrero, todo un exnúmero uno, compite en la pista 18, la más alejada, y una de las más secundarias del Abierto de Australia. Los aficionados serbios, sonoros sus cánticos tras todo un día de cervezas, le gritan en el cogote ("Idemo!"). El molesto trasiego de los seguidores durante la disputa de los puntos incomoda a ambos tenistas. Nada recuerda aquí al boato de la pista central ni a la elite de la raqueta.

Se hace de noche, y Ferrero, de 31 años, se despide del torneo. Ha apurado hasta la quinta manga (3h47m) en unas condiciones de juego lamentables. Una lección para los tenistas que vienen: el currículo no es contradictorio con los sudores, los títulos no tienen por qué acabar con el deseo.

Ferrer avisa primero

Por: | 14 de enero de 2012

En Auckland, David Ferrer, el número cinco mundial, logra (6-3 y 6-4) el primer título español de 2012 ante el belga Olivier Rochus, el número 68. Por tercera vez en su carrera, el alicantino gana la cita de Nueva Zelanda. No hay ningún otro torneo que se le de mejor… ¡y se juega sobre cemento!

Ferrer ha logrado sus grandes éxitos lejos de la tierra, la superficie a la que parecía predestinado. De sus 12 coronas, seis, la mitad, llegaron fuera de la arcilla. En los grandes, sus mejores resultados fueron sobre cemento (semifinales del Abierto de Australia y del de Estados Unidos). En su currículo pocas cosas brillan más que la final de la Copa de Maestros de 2007, perdida contra Roger Federer en superficie rápida y bajo techo. ¿Cómo ha pasado eso?

En la lenta arcilla, los españoles, con sus tiros liftados, tienen más dificultades para lograr ganadores. En la tierra, donde ganan por rigor táctico y capacidad estratégica, sufren la poca velocidad de sus saques, compensada con colocación y sabiduría. Sobre el veloz cemento, sin embargo, ganan mordiente sus tiros, impulsados por la superficie. Allí donde rechinan las zapatillas y les mortifican los golpeadores planos, la pintura da un empujón a sus servicios. En todos los lugares brilla su tenis de constante movimiento.

Auckland coronó a Ferrer. Melbourne le espera ahora en las rondas finales. Rochus sabe por qué: el número cinco mundial ha ganado 52 de sus últimos 53 partidos contra rivales que no estuvieran entre los 50 mejores del mundo, y el único duelo que cedió fue contra el croata Karlovic, un contrario con pedigrí que había perdido el sitio en el ránking por una lesión.

Abran paso a Kvitova

Por: | 07 de enero de 2012

Es muy sencillo: de aquí a Wimbledon, donde defenderá el título, la checa Petra Kvitova optará a cada torneo a ocupar el número uno mundial. Esta misma semana, haciendo pareja con su compatriota Tomas Berdych, la tenista de 21 años venció ante Francia la Copa Hopman, el mundialito mixto de tenis. Más allá del valor intrínseco del título, está el peso de las rivales derrotadas: Caroline Wozniacki, por ejemplo, acabó inclinándose ante Kvitova el día de reyes, sin que importara para nada que la lista diga que ella es la mejor jugadora del mundo. Haga lo que haga, la danesa perderá el trono si su perseguidora gana ahora el torneo de Sidney.

La zurda checa se impuso en los 12 últimos partidos que compitió en 2011, lo que le permitió celebrar la Copa Federación, la Copa de Maestras y el título en Linz. Además, se confirmó como una competidora inabordable bajo techo y como una tenista versátil, porque gobernar Wimbledon no está a la altura de casi nadie.

El Abierto de Australia, que ocupará la segunda quincena de enero, le da la posibilidad de engordar un palmarés preparado para todo, porque el juego de Kvitova, aún necesitado de mayor regularidad, tiene la contundencia de las tenistas de época. Melbourne, hasta donde las hermanas Williams y la belga Clijsters llegarán entre algodones, también le enfrenta a un reto: que esa armadura de 1,82m y 70 kilos responda sin altibajos al calor extremo y el frío congelante del día y las noches de Australia.

El País

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