Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

Eskup

La noche de Nadal, el día de Marc

Por: | 19 de julio de 2012

Son las extrañas casualidades de la vida: la renuncia de Rafael Nadal a los Juegos, seguramente la decisión más dolorosa que ha tomado en toda su carrera, ha abierto la puerta de la competición a un tenista que le toca muy de cerca, competidor con el que es uña y carne, un amigo desde la adolescencia. A unos días de cumplir los 30 años, Marc López, el Boleta, su antiguo compañero de habitación, ocupará el puesto del mallorquín en el dobles y con Marcel Granollers, con lo que debutará en la cita olímpica en la misma temporada en la que se ha estrenado en la Copa Davis.

Sin Nadal, España no solo pierde a su abanderado, también se esfuma una doble opción de medalla, en el torneo individual y el de parejas. Sin embargo, y pese a la legendaria capacidad competitiva del mallorquín, uno de los mejores tenistas de la historia, su asociación con Granollers llegaba a Londres rodeada de estadísticas sorprendentes: no habían disputado más que tres partidos juntos en toda su vida, y solo uno había sido sobre hierba, la superficie en la que se disputarán los Juegos.

Desvestidos del extra de calidad que aportaría Nadal a cualquier compañero, Granollers y López sí que son una pareja con un largo bagaje a sus espaldas: son la sexta mejor dupla del mundo en 2012, han sido el primer dúo español capaz de ganar un masters 1000 (Roma) en los últimos diez años sin el mallorquín de por medio, y son los titulares en la Copa Davis. Prefieren la tierra, se han dejado ver en las rondas nobles de los torneos de cemento indoor, y sufrirán con gusto en la hierba.

Ante la baja de Nadal, un terremoto en la delegación española que también supone la participación de Feliciano López en el torneo individual, Àlex Corretja tuvo que tomar una decisión. Marc López, a los Juegos. “Considero que es la mejor opción”, cerró el seleccionador, que algo sabe de esto: el ex número dos mundial ganó el bronce con Albert Costa en los Juegos de Sidney 2000.

Las edades de Federer

Por: | 16 de julio de 2012

Al superar este lunes el récord de semanas totales como número uno mundial del tenis (287), que tiene asegurado extender hasta después de los Juegos Olímpicos, el suizo Roger Federer ha vuelto a detener el tiempo.

El campeón de 17 grandes llegó al trono por primera vez cuando tenía 22 años y 5 meses (febrero de 2004) y tras ganar su séptimo Wimbledon lo ha reconquistado con 30 años y 11 meses. El mundo que encierran los paréntesis de esas dos edades está hecho con los éxitos cosechados durante 8 años, 5 meses y 1 semana, una auténtica eternidad en el deporte de elite, donde los cambios se suceden a velocidad de vértigo, los contrarios aparecen tras formarse en cualquier rincón del mundo y las exigencias suponen una tortura para la cabeza, las piernas y el corazón, ya que en una disciplina individual la mayoría de héroes debieron cancelar su vida personal para defender la deportiva.

RfFederer no. Pese a que le persiguen dos tenistas más jóvenes, Rafael Nadal y Novak Djokovic, que no llegan a los 27 años, él, a un paso de los 31, es quien manda. Pese a que no batió nunca ningún récord de precocidad, él, que fue un adolescente tan incontrolable, amenaza todos los de longevidad, eterno como parece. Pese a que en toda la historia de su deporte solo hubo un campeón que viviera más años entre la primera y la última vez que se aupó a lo más alto (Jimmy Connors, 8 años, 10 meses y 2 semanas), el suizo ha vuelto a ser el mejor contraviniendo la lógica.

Primero, fue un tenista casado. Luego, compitió durante años sin entrenador que le guiara. Más tarde, apostó por una estructura bicéfala que hubiera confundido a cualquiera (Severin Luthi y Paul Annacone). En medio, le hizo el boca a boca a un golpe en absoluto retroceso, el revés a una mano, que tiene asegurada su supervivencia simplemente porque millones de niños se lo vieron usar a Federer. Y, finalmente, se convirtió en padre de gemelas y aguantó sin ponerse nervioso más de dos años sin conquistar un grande. Federer, contracultural y legendario.

Lágrimas

Por: | 09 de julio de 2012

De la estación de metro de Southfields al club de Wimbledon ya no se encuentran peregrinos, ya está desaparecida la larga cola en busca de entradas, queda claro que el torneo ya no existe. Es un día de perros. Las nubes lo tapan todo. Llueve. El lunes, a unos minutos de volver a ver a Roger Federer, es imposible no acordarse del vencido y de lo que pasa durante la entrega de trofeos.

Llora Andy Murray. Llora Kim Sears, su pareja, anegados los azulísimos ojos por las lágrimas. Llora Judy, su madre y primera entrenadora, puño cerrado en el banquillo, mano abierta en la derrota: “Muchas cosas que celebrar. Día increíble. Torneo increíble. Hijo increíble”, escribe luego en su twitter, donde su otro hijo, Jamie, también deja su impronta: “Mi hermano es un campeón. Puede no haber ganado hoy, pero es un campeón”.

"Es duro, muy duro", resume finalmente el propio Murray ante la prensa. "Juegas enfrente de ese público, enfrente de toda tu familia, que ha venido a verte... muy duro"

Protagonistas de batallas titánicas, en las que compiten con un escudo protegiéndoles el corazón y una máscara disfrazándoles la cara, es fácil no pensar en que en la pista los tenistas también sufren. Cómo olvidar a Gastón Gaudio, campeón de Roland Garros, y su “qué mal que la estoy pasando” y su “hijo de mil putas” (VIDEO). Cómo olvidar a Federer llorando y sintiéndose apuñalado por la derrota en la final del Abierto de Australia. Cómo olvidar a Serena Williams, este año la campeona, llorando por haber ganado solo un partido en 2011, tras superar una embolia pulmonar que casi le cuesta la vida.

La pista suele coronar al más fuerte. Los discursos suelen revelar al más emotivo. En la grada, en Londres, abundó lo segundo: lloraba Murray y con él, literalmente, lo hacían decenas de compatriotas.

La verdadera Armada

Por: | 04 de julio de 2012

PeticionImagenCA4VMRFNCon Rafael Nadal eliminado en segunda ronda de Wimbledon, comienzan las preguntas. ¿Cuál es la verdadera profundidad del tenis español? ¿Cuántos tenistas pesan de verdad en el circuito cuando llegan las ocasiones importantes?

Los once títulos de Grand Slam de Nadal, que son 50 en total, ocultan triunfos de menor calado que aún así merecerían más celebraciones. Hace unos días, David Ferrer levantó el título de s'Hertogenbosch. En los últimos 40 años, solo el alicantino y el mallorquín han celebrado un trofeo sobre césped, superficie tradicionalmente maldita para los españoles, para un total de cuatro coronas en hierba. Su éxito, sin embargo, pasó prácticamente inadvertido.

Es imposible competir contra un deportista como Nadal, al que con todo merecimiento apuntan los focos constantemente. En su ausencia, y ahora que vuelven a martirizarle las rodillas, se ve a la verdadera armada. España lleva desde el Abierto de Australia 2006 colocando al menos a un tenista en los cuartos de final de todos los grandes. Son más de seis años con Nadal, Ferrer, Carlos Moyà, Tommy Robredo, Feliciano López, Fernando Verdasco, Juan Carlos Ferrero o Nicolás Almagro asomándose por las zonas nobles de los torneos más prestigiosos. Seis temporadas en las que tanto Verdasco (1) como Ferrer (3) han disputado las semifinales de alguna cita del Grand Slam, sobre cemento o tierra. Seis cursos en los que el tenis español llegó a batir el récord de trofeos en un año (20), mientras conquistaba hasta tres Copas Davis.

Con cinco jugadores entre los 20 mejores y 12 jugadores entre los 100, probablemente España tenga un problema de futuro, porque no se observan herederos a la altura de los tenistas actuales, pero disfruta de un presente de ensueño. Ningún tenista español del momento puede compararse con Nadal, como tampoco puede hacerlo casi ningún jugador de cualquier otro país del mundo. El mallorquín, sin embargo, comanda la armada más potente del planeta.

Tommy

Por: | 02 de julio de 2012

Premiazione RobredoMientras los mejores tenistas del planeta resbalan sobre la verde hierba, Tommy Robredo se mancha los calcetines de rojo. Este es un tenista que fue el número cinco del mundo. Este es un jugador que a mediados de mayo era el 471 del planeta, cifra tan negativa y abultada que él mismo la comparaba con la prima de riesgo. Uno que se ha pasado siete meses y medio alejado de las pistas y maldiciendo los isquiotibiales de la pierna izquierda. Uno que dice vivir “un calvario”, de operación en operación y de camilla en camilla. Para un tenista de 30 años, ganador de 10 títulos y casi diez millones de dólares, todo eso deberían ser razones para la retirada. No para Robredo.

El catalán volvió a coger la raqueta este verano. El reglamento del tenis le permitía competir en nueve torneos con un ránking protegido de número 50 del mundo, alfombra roja para favorecer su vuelta tras una lesión prolongada. Robredo, sin embargo, juzgó el peligro de utilizar ese as en la manga antes de tiempo y recapacitó sobre la necesidad de poner a prueba sus piernas en citas menores antes de quemar esas nueve oportunidades en torneos de relumbrón  que le despidieran a la primera.

Adiós al glamour. Adiós a las cámaras. Adiós a Roland Garros. Adiós a Wimbledon. Hola al circuito challenger. Hola a los rivales sin pedigrí. Hola, de nuevo, Victoria: dos torneos de tierra en Italia y dos victorias finales, con sus correspondientes puntos y sus correspondientes dólares. De ser casi el 500 del mundo a rozar en solo dos semanas el puesto 200. Un salto hecho con las piernas y el sudor. Un trampolín progresivo hacia las grandes pruebas. Probablemente, en Nueva York, durante el Abierto de Estados Unidos, el esforzado Robredo vuelva a estar entre los mejores.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal