Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

Eskup

Incógnitas

Por: | 09 de julio de 2013

Cumplido el ecuador de la temporada y jugados tres de los cuatro grandes, todos menos el del Abierto de Estados Unidos, el circuito vive un año de cambios, movido y diferente. Los cuatro magníficos (Novak Djokovic, Andy Murray, Rafael Nadal y Roger Federer) viven rodeados de preguntas.

DJOKOVIC. El serbio es el número uno del mundo y ha ganado el Abierto de Australia. Sin embargo, ha perdido tres de las últimas cuatro finales grandes que ha disputado (Roland Garros 2012, Abierto de EEUU 2012 y Wimbledon 2013) y ha dejado síntomas de desesperación y gestos de enfado que le alejan del Nole implacable de 2011 y le acercan al volátil de los años previos. La derrota ante Nadal en semifinales de París fue extremadamente dolorosa para él, porque mandaba con break de ventaja en la quinta manga. Perder en Wimbledon ante Andy Murray le ha escocido: él, que tanto piensa en la historia, sabe que cuando Federer era el mejor, como luego cuando Nadal ocupó su puesto, mandaban con puño de hierro y apenas perdonaban en los grandes. ¿Cómo digerirá esos reveses?

Nole (2)

MURRAY. Campeón de Wimbledon, adiós a 77 años de maldición británica en el grande de la hierba. El escocés atacará el tramo final de la temporada lanzado por ese éxito, acunado por el cemento, su mejor superficie y reforzado por su capacidad para imponerse a Djokovic, al que le ha ganado dos de sus últimas tres finales grandes. Su espalda, sin embargo, es un poema; le falta medirse a Nadal, su bestia negra en los torneos del Grand Slam; y por primera vez afrontará la presión de tener que defender un título de la máxima categoría (Nueva York). Va con viento a favor, pero nunca nadie ha tenido que soportar tanta presión como la que él sobrellevó en Wimbledon ni enfrentarse después al periodo de descompresión consecuente.

NADAL. Siete títulos, dos finales y una primera ronda. Son estadísticas increíbles para un tenista que hasta febrero se pasó siete meses lesionado y en el dique seco. Coronado en Roland Garros, la temporada del mallorquín ya es excelente, pero su papel en Wimbledon (derrota en primera ronda) y sus posteriores vacaciones, de isla en isla con la rodilla rodeada de vendajes, alimentan preguntas. Este es un campeón que se ha sobrepuesto a mil calamidades, que en 2013 ha conseguido ganar su primer título en cemento desde 2010 (Indian Wells), y precisamente en esa rápida superficie llegará el examen definitivo del estado de una articulación con la que dominó la gira de arcilla.

FEDERER. El suizo, por primera vez en muchísimo tiempo, se ha apuntado a los torneos menores de la gira europea de arcilla veraniega. Por primera vez desde que Federer es Federer, le preocupa el ránking, porque se ha quedado fuera de los cuatro mejores, y eso implica tener cuadros mucho más difíciles en los grandes, donde Djokovic, Nadal o Murray ya podrían tocarle en cuartos. Su tenis, a ratos genial, ha perdido continuidad y consistencia, y el golpe de perder en Wimbledon contra un tenista sin pedigrí como Stakhovsky ha sido tremendo. A Federer se le ha enterrado mil veces y mil veces ha renacido. El Abierto de EEUU es su última oportunidad para no cerrar con 32 años un curso en blanco en los torneos del Grand Slam.

 

Bryans de oro

Por: | 06 de julio de 2013

Son los mágicos Bryan, dos gemelos estadounidenses que rompen todos los récords, dos hermanos para los que no hay barreras, dos doblistas geniales. Al ganar en Wimbledon 2013, la pareja consiguió completar el Golden Slam, la conquista de todos los grandes y el oro olímpico de forma consecutiva, lo que solo habían conseguido hasta ahora los australianos Todd Woodbridge y Mark Woodforde. Estadísticamente, una barbaridad.

“Ha sido una racha muy buena para nosotros, en la que hemos trabajado muy duro”, explicaron los hermanos. “Creo que afrontamos el juego desde la perspectiva adecuada. Perder no es el fin del mundo, no vivimos y morimos con cada partido. Ya no tenemos nada que demostrar. Jugamos para disfrutar”, añadieron. “Todo empezó con el oro olímpico en Londres. Fue una liberación (nunca se habían impuesto en unos Juegos)”, cerraron.

Los Bryan han ganado 15 grandes, dos medallas olímpicas, una Copa Davis y 24 títulos de la categoría Masters 1000. Lógicamente ocupan el número uno del mundo. Son Bob y Mike. Tienen 35 años. No parecen cansados. Próximo objetivo: ganar el Abierto de EEUU 2013 y completar la conquista de los cuatro grandes en un mismo año.

Creer

Por: | 02 de julio de 2013

“Puedo contar con los dedos de la mano a la gente que creyó en mí”, dice Kristen Flipkens, la número 20 mundial, campeona del Wimbledon junior en 2003 y semifinalista como mínimo en el de 2013. Habla Flipkens, y al hacerlo resume el doloroso proceso que le lleva de descubrir que tiene coágulos en ambas piernas y que viajar en avión es peligroso a perder el apoyo financiero de la Federación belga y el de sus sponsors porque tuvo que dejar de competir para tratarse ese problema.

El día de su gran victoria, ante Kvitova en cuartos, Flipkens no se olvidó de los que le habían dejado en la estacada ni de los que le habían apoyado, incluida su compatriota Kim Clijsters, toda una campeona de grandes que se puso a entrenar con ella como una humilde sparring hasta que recuperó la forma.

El deporte está lleno de historias de superación. La de Flipkens, además, demuestra que las dificultades pueden llegar a impulsar una carrera hasta donde no estaba antes del mal trago vivido. Fuera del top-250 mundial, la Federación belga consideró a su protegida como un caso perdido. Ella no. Ella siguió creyendo, tozuda, dispuesta a competir pese a que eso implique vestir medias compresoras y pincharse anticoagulantes en el estómago cada vez que coge un avión. Más de un año después, Flipkens disfruta del mejor ránking de su carrera, ha eliminado a Kvitova, la campeona de Wimbledon 2011, y será top-10 si logra cumplir un sueño que mantiene vivo: ganar en Londres, donde en cuartos, exultante, besó y volvió a besar la hierba.

El País

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