Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

Eskup

Tita y Garbiñe

Por: | 28 de abril de 2014

Tita Torró sumó el pasado fin de semana en Marrakech, Marruecos, el primer título WTA de su carrera. Eso significa que Conchita Martínez, la seleccionadora, tiene a su disposición a la número 16 del mundo (Carla Suárez) y a dos tenistas de la generación del 92 (Torró y Lara Arruabarrena) que ya han alzado una Copa con 21 años. Que con esos mimbres España acabe de descender del Grupo Mundial de la Copa Federación subraya dos cosas: que probablemente retorne a la elite más pronto que tarde y que solo falta una pieza para que pudiera optar al título. Garbiñe Muguruza, precisamente derrotada por Torró en semifinales, es esa mujer. La número 37 sigue sin decidir si representará a España o a Venezuela. Verla vestida con La Roja multiplicaría las opciones del equipo y le convertiría inmediatamente en un todoterreno con derecho a soñar a todo, en arcilla (Torró, Soler, Medina, Suárez… sobran las especialistas) y cemento (Suárez y Muguruza).

Titatorro

“Tita es bastante competitiva, siempre lo ha sido, por eso ha ganado todos los campeonatos de España desde alevines a categoría absoluta”, explica Antonio Martínez Cascales, el mentor de Juan Carlos Ferrero y director de la Academia Equelite, en Villena, donde lo ha aprendido todo Torró. “Le falta continuidad”, añade. "Su tenis es de llevar la iniciativa, desborda tanto de drive como de revés, y tiene que mejorar el físico", subraya. "A ese nivel, se le ha protegido mucho porque tuvo una lesión de rodilla".

Torró, una tenista de gran percha (1,78m y 62 kilos), alcanza su mejor nivel sobre arcilla porque la superficie no le exige ejecutar su plan de juego a velocidades supersónicas. Con la derecha, plantada dentro de la cancha, puede desbordar a cualquiera. En cemento, sufre. Su título, que la coloca como la número 50 del mundo, debe ser un trampolín para su carrera… y quién sabe si también para España.

Verdasco y la tierra de las oportunidades

Por: | 14 de abril de 2014

Verdasco

Llega la gira de arcilla, terreno de siempre amable para los tenistas españoles, e inmediatamente se multiplican las opciones de la gente de La Armada. Fernando Verdasco se impuso a Nicolás Almagro en la final de Houston. Guillermo García López venció a Marcel Granollers en el partido decisivo de Casablanca. En ambos casos, el triunfo sirvió para regar dos currículos que se habían quedado secos desde 2010. Más de tres años después, la tierra batida acunó a los dos treintañeros.

“Había pasado mucho tiempo. Es muy importante haber logrado esto después de la lesión de rodilla [tendinitis] que he arrastrado en los últimos años”, dijo Verdasco, que había perdido sus últimas seis finales y celebró romper la racha tirándose a la piscina, como manda la tradición en Houston. “En tierra, es normal tener altibajos, porque es difícil estar al ciento por ciento físicamente todo el rato. Lo que hay que ser es duro mentalmente. Creo que esa fue la clave. Mi actitud”, continuó. “Seguí intentándolo sin que importara lo cansado que me sintiera”, subrayó el madrileño, que en Houston se zampó un buen número de horas, porque también disputó junto a Marrero la final de dobles (perdieron con los Bryan).

El triunfo en dos torneos menores permitió a los dos españoles afrontar con mayor desahogo la gira europea de arcilla. Será especialmente interesante ver cómo la ataca Verdasco, un tenista que alcanzó el top-10 en 2009, con armas para medir a los mejores sobre tierra y, normalmente, sin la continuidad en el juego y la concentración que necesitaría para derrotarles. Houston le deja como número 26 del mundo. Entre Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros apenas sumó cuatro victorias en 2013. Aunque la transición de Estados Unidos a Europa, donde ya ha empezado el Master 1000 del Principado, será todo un examen, tiene la opción de reivindicarse. Pisa la tierra de las oportunidades.

El tiempo de Emilio

Por: | 08 de abril de 2014

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Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal, en una foto de archivo. / CARLES FRANCESC

“¡Cómo pasa el tiempo! Que alguien lo pare por favor”. Así responde Emilio Sánchez Vicario a Pedro Hernández, el empleado de la Federación española que anuncia en Twitter que se cumplen 25 años desde que alcanzó el número uno del mundo en dobles.

“Siempre fui un doblista lo que llamamos singlista, cuyas cualidades técnicas eran las mismas que en el circuito individual: buen saque, muy estable, restos muy medidos… pero pienso que lo que me hizo ser el número uno fue la constancia y que los que estaban delante mío en el ranking jugaban dobles esporádicamente y yo todo el tiempo”, describe Sánchez Vicario por email. “Aquello abrió puertas imaginarias, de ilusión, la gente se acercaba a jugar a nuestro deporte, me tocó una época de mucha repercusión y de crecer el tenis”, añade antes de resumir las razones que le convirtieron en una dupla de éxito junto a Sergio Casal. “Nosotros nos compensábamos muy bien, yo era de los mejores singlistas y él de los mejores doblistas. Yo era regular, él definitivo, me acuerdo que yo debía mantener el partido y esperar a que él se iluminase, ahí Sergio los destruía”.

El tiempo lo borra casi todo. Aunque permanece en el recuerdo que Emilio Sánchez Vicario fue el número uno mundial, y que alcanzó una medalla olímpica en la especialidad junto a Casal, suele olvidarse que también fue el séptimo mejor jugador del mundo en individuales. Esa realidad refleja la evolución del tenis español. Mientras La Armada sigue buscando una pareja de garantías que le permita competir el sábado de la Copa Davis sin importar la superficie o los rivales, los cuadros individuales han visto desde que Emilio colgó la raqueta a tres números uno españoles y cuatro ganadores distintos de torneos grandes.

“Hoy la mentalidad de nuestros tenistas no tiene nada que ver”, resume Emilio. “Entonces era como escalar montañas a pelo, con las generaciones cada una fue dejando senderos por los que subir, y la mentalidad de superación hace que sigan compitiendo y subiendo más fácil”, fotografía.

Hoy, la trayectoria del extenista sigue estando marcada por el éxito. Este es el impulsor de una Academia que ha producido, entre otros, a Svetlana Kuznetsova o Andy Murray, dos ganadores de torneos grandes, en donde él no pasó de cuartos. Este es el capitán de la Copa Davis conquistada en Mar del Plata 2008, a domicilio, bajo techo, sobre cemento y contra la temible Argentina de Nalbandian y Del Potro. Pasó el tiempo, volaron los segundos, pero él nunca se quedó quieto.

El País

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