Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

Eskup

Niños

Por: | 29 de mayo de 2014

La Real Federación Española de Tenis (RFET) anunció hoy que organizará un nuevo circuito juvenil de categoría alevín e infantil que se integrará dentro de su estructura a partir de 2015. El circuito choca frontalmente con el Rafa Nadal Tour, que impulsa la Fundación del tenista, en principio ocupa las mismas fechas para jugadores de las mismas edades a partir del año que viene, y pone el acento en los valores antes que en los resultados (puntúa, por ejemplo, el compañerismo). Así, en unas categorías donde el tiempo que se puede dedicar al tenis es muy escaso, porque los jugadores tienen que ir a al colegio, las promesas tendrán que elegir entre el campeonato nacional infantil y alevín, integrado en el calendario federativo, o la propuesta del que seguramente sea su ídolo.

“Cuando nos enteramos, hablamos con ellos, pero el presidente no quiso hacer nada con nosotros”, dijo Carlos Costa, el representante del mallorquín, cuyo circuito ya está en marcha y es un éxito en Sevilla, Madrid o Palma.

“El calendario de 2015 no está cerrado y puedo garantizar que no se van a solapar fechas de unos con otros”, argumentó José Luis Escañuela, que hereda la estructura del Nike Júnior Tour y que enviará al ganador final al Orange Bowl, campeonato mundial oficioso de estas categorías. “A la Fundación Nadal le dimos un premio a finales de año. Contamos con todo el mundo en un entorno verdaderamente difícil, en el que es muy complicado garantizar la competición. Queremos aunar a todas las Fundaciones en el plan estratégico que presentamos la semana que viene con UNICEF”.

Por primera vez desde los años 80 del siglo XX, se puede hablar de crisis de cantera en el tenis español, donde se sucedieron como si les uniera una mágica cadena Sánchez Vicario-Bruguera-Moyà-Costa-Ferrero y Nadal. En plena crisis financiera, los recursos son pocos. Ahora, mientras los mayores no se entiendan, los niños no sabrán dónde juegan.

Corazones rotos

Por: | 28 de mayo de 2014

Cw

Cuando Caroline Wozniacki, exnúmero uno mundial, hoy número 14, se despide en la ronda inaugural de Roland Garros por primera vez desde 2007, el año de su debut, explica abiertamente lo que le pasa. La danesa, a la que el golfista Rory McIlroy dejó plantada la semana pasada, cuando ya habían mandado las invitaciones para la boda, habla con sinceridad de sus sentimientos y levanta la única barrera de pedirles a los periodistas que en la medida de lo posible le pregunten solo por su derrota.

“Ha sido un shock”, dice sobre la ruptura. “Nadie está preparado para algo así. Intenté concentrarme en lo que tenía que hacer pero… hay que seguir adelante, hay que seguir”

En su modalidad principal, el tenis es un deporte individual. No hay compañeros en los que apoyarse, colegas con los que repartirse la responsabilidad sobre la cancha. Las cuitas personales tienen efectos inmediatos en los asuntos profesionales. Y París sabe mucho de eso.

Aquí, en 2011, lloró Razzano sobre la pista la muerte de su pareja, el crespón negro bien visible en el vestido mientras se dejaba hasta la última gota de sudor sobre el albero. Aquí, en 2013, lloró en público Novak Djokovic la muerte de Jelena Gencic, la mujer que se lo enseñó todo sobre la raqueta. Aquí juega ahora Andy Murray rodeado de nubes negras, todavía afectado por el fallecimiento de la extenista Elena Baltacha, víctima de un cáncer hace menos de un mes. Aquí nadie tiene dónde esconderse, un compañero con el que compartir en el terreno de juego los sinsabores, todos pelean en soledad, acompañados por sus dolores, perseguidos por sus fantasmas. Entonces, esos jugadores que como Wozniacki pisan la pista con el corazón roto, se dicen: “Hay que seguir adelante, hay que seguir”.

Papás con raqueta

Por: | 22 de mayo de 2014

No son fotografías con épica, ni que retraten esfuerzos titánicos, pero sí tienen contenido, sí que cuentan mucho de la intrahistoria del deporte de la raqueta. La gira de arcilla premió a los fotógrafos que se alejaron de las centrales para adentrarse en las pistas de entrenamiento. Allí, en Zúrich, Suiza, pudieron capturar la esencia de quién es hoy Roger Federer, el genio de los genios, la leyenda que pisa la tierra, el hombre de los 17 grandes: un tenista que prepara Roland Garros jugando con dos de sus cuatro gemelos, un padre que acaba de celebrar la llegada de dos nuevos miembros de la familia, un competidor, finalmente, que ha alterado sus rutinas y sus ritos para que encajen en el nuevo escenario de su vida.

Federer, de 32 años, ha demostrado que se puede seguir compitiendo al más alto nivel aunque en la cabeza haya algo más que pelotas, cuerdas y zapatillas. Stanislas Wawrinka, de 29, ganó este año en Australia su primer grande y enseguida explicó que lo más duro era saber que su hija quería que perdiera cuanto más pronto mejor, para así verse las caras tras tantos días separados en dos esquinas opuestas del mundo. Kim Clijsters alcanzó sus mayores éxitos viajando con su hija, una niña que se montaba en el autobús de los periodistas con su niñera. Novak Djokovic, un hombre nacido por y para competir, con el éxito entre ceja y ceja, se enfrenta ahora a esa transición.

El serbio, de 27 años, anunció recientemente que va a ser padre. Antes, cuando ya él conocía la buena nueva y esta aún no era pública, ya deslizó que habría un cambio de prioridades en su vida, que ya no podría reservar el ciento por ciento de su corazón para la pista. Queda ahora por ver cómo maneja los finos equilibrios que requieren la paternidad y el deporte de alto nivel. Queda saber si alcanzará la armonía que vive Federer, un papá que se marcha las zapatillas de roja tierra y luego deja que sus hijas cojan el rastrillo y jueguen a limpiar la pista mientras él las observa.

Palabras que valen un título

Por: | 11 de mayo de 2014

“No vayas a por el ace, simplemente ponle más revoluciones a cada saque. Tira con tu derecha a la esquina. Revienta a la bola. Ve a por ella”.

489113723La frase sería imposible en el tenis masculino, donde los puristas siguen defendiendo el deporte de la raqueta como un combate individual, raqueta contra raqueta, sin intermediarios, consejeros ni apoyos externos. En la final del Mutua Madrid Open, sin embargo, Maria Sharapova tiene la oportunidad de pedirle a Sven Groeneveld, su técnico, que se siente con ella en el banquillo y le aconseje. Esos cinco minutos cambian el partido. La rusa pasa de entrar en el debate con Simona Halep a intentar desarbolarla por fuerza. Se acaban los peloteos. Empieza el tiroteo. Sharapova, abrumada en la primera manga, vence.

No hay cuestión más beneficiosa para los organizadores del tenis masculino que la de las sanciones a los tenistas por escuchar a sus entrenadores. Las multas, de varios miles de euros, son frecuentes en todos los torneos. Cada jugador configura con su entrenador un sistema de señales y sonidos que sirve de instrucción sin que medie palabra, no vaya a ser que llegue el castigo. Los jueces de silla, que al fin y al cabo no hablan todos los idiomas que existen en el mundo, acaban fiándose de su instinto a la hora de decidir si sancionan lo que bien puede ser un “vamos” pronunciado en checo o una instrucción sencilla.

Mientras el circuito masculino se resiste al cambio, provocando que las toallas se conviertan en parapetos con los que los jugadores tapan su boca mientras hablan con su técnico, el femenino aprovecha doblemente el cambio: las jugadoras ven cómo el sueldo que pagan es más productivo que el de sus compañeros y los ejecutivos ganan unos minutos preciosos para mostrarle al mundo las interioridades de su deporte, las tácticas, las emociones, lo que puede llegar a cambiar un partido. “Maria”, dijo Groeneveld, que entre otros fue el mentor de Fernando Verdasco; “cada drive, a la esquina, no pelotees”. Y Maria ganó el título.

Pitidos y protestas en la noche

Por: | 09 de mayo de 2014

Los pitidos que acompañan a Ernest Gulbis son en realidad una señal de respeto y no tienen nada que ver con los que el público le dedica a la organización tal noche como la del jueves. Bajo la luz de los focos de la central, el letón dispara saques a 220 kilómetros por hora como si estuviera picando piedra en una cantera: con la eficacia y la tranquilidad del trabajo diario. El ambiente es eléctrico. Seguramente es difícil distinguir la pelota para los tenistas, distraídos por los flashes de los fotógrafos y el azul zafiro de los carteles luminosos que venden productos a los espectadores. Es este un escenario excepcional, tenis nocturno sobre tierra batida, tenis para noctámbulos, porque en Madrid las jornadas acaban a veces de madrugada.

Llegan entonces los atascos a la puerta de la Caja Mágica. Miles de espectadores, miles, obligados a pasar por cuatro tornos, frente a los cuales se forma un embudo. Se agolpan los cuerpos, hacinados en unos pocos metros cuadrados, apretados y exprimidos. Se acumulan los pitidos. Los abucheos. Las quejas a pleno pulmón, también los insultos, de decenas de personas contra los guardias de seguridad que organizan el operativo. Son miles de personas obligadas a salir en fila india. El peligro se siente.

A la salida, suelen esperar el atasco y los controles de la policía. Aún así, sabiendo que el futuro es ese, la gente resiste en sus asientos a sesiones nocturnas que se programan desde las 20.00 y obligan a que el último encuentro no se dispute antes de las 21.30. A veces el espectáculo es estimable: se puede ver, por ejemplo, al tremendo Gulbis protestando al juez de silla mientras David Ferrer se defiende, contraataca y resto a resto sigue con vida hasta semifinales.

Tita y Garbiñe

Por: | 28 de abril de 2014

Tita Torró sumó el pasado fin de semana en Marrakech, Marruecos, el primer título WTA de su carrera. Eso significa que Conchita Martínez, la seleccionadora, tiene a su disposición a la número 16 del mundo (Carla Suárez) y a dos tenistas de la generación del 92 (Torró y Lara Arruabarrena) que ya han alzado una Copa con 21 años. Que con esos mimbres España acabe de descender del Grupo Mundial de la Copa Federación subraya dos cosas: que probablemente retorne a la elite más pronto que tarde y que solo falta una pieza para que pudiera optar al título. Garbiñe Muguruza, precisamente derrotada por Torró en semifinales, es esa mujer. La número 37 sigue sin decidir si representará a España o a Venezuela. Verla vestida con La Roja multiplicaría las opciones del equipo y le convertiría inmediatamente en un todoterreno con derecho a soñar a todo, en arcilla (Torró, Soler, Medina, Suárez… sobran las especialistas) y cemento (Suárez y Muguruza).

Titatorro

“Tita es bastante competitiva, siempre lo ha sido, por eso ha ganado todos los campeonatos de España desde alevines a categoría absoluta”, explica Antonio Martínez Cascales, el mentor de Juan Carlos Ferrero y director de la Academia Equelite, en Villena, donde lo ha aprendido todo Torró. “Le falta continuidad”, añade. "Su tenis es de llevar la iniciativa, desborda tanto de drive como de revés, y tiene que mejorar el físico", subraya. "A ese nivel, se le ha protegido mucho porque tuvo una lesión de rodilla".

Torró, una tenista de gran percha (1,78m y 62 kilos), alcanza su mejor nivel sobre arcilla porque la superficie no le exige ejecutar su plan de juego a velocidades supersónicas. Con la derecha, plantada dentro de la cancha, puede desbordar a cualquiera. En cemento, sufre. Su título, que la coloca como la número 50 del mundo, debe ser un trampolín para su carrera… y quién sabe si también para España.

Verdasco y la tierra de las oportunidades

Por: | 14 de abril de 2014

Verdasco

Llega la gira de arcilla, terreno de siempre amable para los tenistas españoles, e inmediatamente se multiplican las opciones de la gente de La Armada. Fernando Verdasco se impuso a Nicolás Almagro en la final de Houston. Guillermo García López venció a Marcel Granollers en el partido decisivo de Casablanca. En ambos casos, el triunfo sirvió para regar dos currículos que se habían quedado secos desde 2010. Más de tres años después, la tierra batida acunó a los dos treintañeros.

“Había pasado mucho tiempo. Es muy importante haber logrado esto después de la lesión de rodilla [tendinitis] que he arrastrado en los últimos años”, dijo Verdasco, que había perdido sus últimas seis finales y celebró romper la racha tirándose a la piscina, como manda la tradición en Houston. “En tierra, es normal tener altibajos, porque es difícil estar al ciento por ciento físicamente todo el rato. Lo que hay que ser es duro mentalmente. Creo que esa fue la clave. Mi actitud”, continuó. “Seguí intentándolo sin que importara lo cansado que me sintiera”, subrayó el madrileño, que en Houston se zampó un buen número de horas, porque también disputó junto a Marrero la final de dobles (perdieron con los Bryan).

El triunfo en dos torneos menores permitió a los dos españoles afrontar con mayor desahogo la gira europea de arcilla. Será especialmente interesante ver cómo la ataca Verdasco, un tenista que alcanzó el top-10 en 2009, con armas para medir a los mejores sobre tierra y, normalmente, sin la continuidad en el juego y la concentración que necesitaría para derrotarles. Houston le deja como número 26 del mundo. Entre Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros apenas sumó cuatro victorias en 2013. Aunque la transición de Estados Unidos a Europa, donde ya ha empezado el Master 1000 del Principado, será todo un examen, tiene la opción de reivindicarse. Pisa la tierra de las oportunidades.

El tiempo de Emilio

Por: | 08 de abril de 2014

PeticionImagenCAISUPRQ

Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal, en una foto de archivo. / CARLES FRANCESC

“¡Cómo pasa el tiempo! Que alguien lo pare por favor”. Así responde Emilio Sánchez Vicario a Pedro Hernández, el empleado de la Federación española que anuncia en Twitter que se cumplen 25 años desde que alcanzó el número uno del mundo en dobles.

“Siempre fui un doblista lo que llamamos singlista, cuyas cualidades técnicas eran las mismas que en el circuito individual: buen saque, muy estable, restos muy medidos… pero pienso que lo que me hizo ser el número uno fue la constancia y que los que estaban delante mío en el ranking jugaban dobles esporádicamente y yo todo el tiempo”, describe Sánchez Vicario por email. “Aquello abrió puertas imaginarias, de ilusión, la gente se acercaba a jugar a nuestro deporte, me tocó una época de mucha repercusión y de crecer el tenis”, añade antes de resumir las razones que le convirtieron en una dupla de éxito junto a Sergio Casal. “Nosotros nos compensábamos muy bien, yo era de los mejores singlistas y él de los mejores doblistas. Yo era regular, él definitivo, me acuerdo que yo debía mantener el partido y esperar a que él se iluminase, ahí Sergio los destruía”.

El tiempo lo borra casi todo. Aunque permanece en el recuerdo que Emilio Sánchez Vicario fue el número uno mundial, y que alcanzó una medalla olímpica en la especialidad junto a Casal, suele olvidarse que también fue el séptimo mejor jugador del mundo en individuales. Esa realidad refleja la evolución del tenis español. Mientras La Armada sigue buscando una pareja de garantías que le permita competir el sábado de la Copa Davis sin importar la superficie o los rivales, los cuadros individuales han visto desde que Emilio colgó la raqueta a tres números uno españoles y cuatro ganadores distintos de torneos grandes.

“Hoy la mentalidad de nuestros tenistas no tiene nada que ver”, resume Emilio. “Entonces era como escalar montañas a pelo, con las generaciones cada una fue dejando senderos por los que subir, y la mentalidad de superación hace que sigan compitiendo y subiendo más fácil”, fotografía.

Hoy, la trayectoria del extenista sigue estando marcada por el éxito. Este es el impulsor de una Academia que ha producido, entre otros, a Svetlana Kuznetsova o Andy Murray, dos ganadores de torneos grandes, en donde él no pasó de cuartos. Este es el capitán de la Copa Davis conquistada en Mar del Plata 2008, a domicilio, bajo techo, sobre cemento y contra la temible Argentina de Nalbandian y Del Potro. Pasó el tiempo, volaron los segundos, pero él nunca se quedó quieto.

Las citas frustradas de Nadal y Federer

Por: | 28 de marzo de 2014

Hace un decenio que Rafael Nadal y Roger Federer se enfrentaron por primera vez. Pasó en Miami. Ganó por doble 6-3 el español, que no era uno de los treinta mejores tenitas del planeta, y cedió el número uno. Desde entonces, los dos tenistas han tejido una rivalidad planetaria que ha marcado el tenis y ha permitido que su deporte trascienda a su público habitual, hasta atraer a quienes veían en el contraste de estilos (zurdo contra diestro, guerrero contra gentleman, restador contra sacador, especialista en arcilla contra especialista en hierba y cemento…) un espectáculo similar al que pudiera ofrecer el mejor teatro. Federer y Nadal llevan diez años persiguiéndose a lo largo y ancho del planeta. Han jugado en hierba, tierra y cemento. Manda el español 23-10. Y, sin embargo, tras tanto tiempo, abundan las citas frustradas. Esta es la lista de sus desencuentros.

Nueva York. Los dos rivales han jugado todas las finales grandes menos una. Les vio jugar la arcilla de Roland Garros (4-0 para el español), la hierba de Wimbledon (1-2) y el cemento del Abierto de Australia (1-0, para un 6-2 global en partidos decisivos grandes para el mallorquín). Varias veces se asomaron a las semifinales del Abierto de EEUU en zonas opuestas del cuadro. Varias veces soñó la organización con cruzarles en el partido decisivo, lo que probablemente habría deparado la audiencia más grande jamás vista para un partido de tenis. Novak Djokovic y Juan Martín del Potro frustraron la cita en distintas ocasiones. Por ahora se les resite una cita atractiva como pocas: la sesión nocturna de La Gran Manzana.

El dobles. ¿Es una locura pensar en los dos rivales compartiendo equipo? Hubo un intento, allá por 2006 Se intercambiaron mensajes de texto. Finalmente, la oferta de aquel joven Nadal no fue aceptada por Federer, y con eso se frustró una fotografía histórica que solo se ha dado en exhibiciones con fines solidarios. Ahora, con tantas batallas compartidas y menos carrera por delante que por detrás... ¿quién sabe?

La Copa Davis. Logroño soñó con un Nadal-Federer en la primera ronda de la Copa Davis de 2010. Eran otros tiempos. Como Stanislas Wawrinka aún no había dado el salto competitivo que ha convencido ahora al campeón de 17 grandes de volver a la lucha por La Ensaladera, el encuentro se vio doblemente frustrado. No viajó Federer. Tampoco Nadal. España eliminó a Suiza con David Ferrer a los mandos. Tampoco se dio el partido en la primera ronda de 2007.

Los Juegos Olímpicos. Es el otro gran escenario que no ha disfrutado de los dos mejores tenistas del siglo XXI. El suizo y el español coincidieron en los Juegos de Atenas 2004, donde Nadal no disputó los individuales, y en los de 2008, donde el mallorquín se alzó con el oro individual y el de Basilea con el de dobles (junto a Wawrinka). James Blake, que dio la sorpresa en cuartos de 2008 contra Federer, y una lesión de rodilla, que impidió a Nadal acudir a los Juegos de 2012, frustraron un cruce con el que soñaban los jerarcas del tenis, al que siempre se mira con sospecha en la cita olímpica, tanto dinero mueve. Los dos tenistas tienen subrayada en rojo la cita de los Juegos Olímpicos de Río 2016. ¿Última parada de la rivalidad de las rivalidades?

Delpo dice basta

Por: | 24 de marzo de 2014

Dev

El gigante ya no puede más. Juan Martín del Potro vuelve a tener que operarse una muñeca (ahora la izquierda), dolencia que ya le hizo perder su puesto entre los 400 mejores del mundo hace cuatro años, cuando venía de ganar el Abierto de EEUU 2009 y parecía extendida la alfombra roja hacia el trono del tenis. El gigante de Tandil (1,98m) ya no puede controlar el dolor, ni competir como un dragón con un solo ala, porque muchas fueron las veces que se tuvo que dedicar a golpear reveses cortados en lugar de sus cañonazos a dos manos, para proteger la articulación. Delpo se da de baja, quién sabe por cuánto tiempo, y deja un vacío como un agujero negro.

“Lógicamente, no es la decisión más fácil ni el momento más feliz de mi carrera. Tengo la experiencia de una situación parecida y sé lo duro que es estar fuera del circuito, las ganas de querer volver, las semanas interminables de recuperación y también lo complicado que es comenzar a pelear por los primeros puestos nuevamente”, dijo en un comunicado.

Pocas cosas reflejan mejor lo que pierde el tenis sin Del Potro que el último Wimbledon. Sobre la hierba de Londres se plantó un tenista que sufre sobre esas canchas. Obligado a doblar constantemente el espinazo, un ejercicio extenuante, mil veces repetido contra la tendencia cómoda y natural de quedarse tieso, el argentino llegó a cuartos con la rodilla izquierda vendada tras un escalofriante resbalón. Nada más empezar el partido, sufrió otro. Entonces, la articulación se mueve aparatosamente. Es la hora de abandonar. Saca bandera blanca, Delpo. Despídete, no arriesgues. Eso deben pensar quienes más le quieren. Y Delpo que hace lo contrario. Sobre una pierna se marca un partido espectacular que es solo el aperitivo de lo que hará luego: competir una semifinal extraordinaria contra Novak Djokovic en la que solo la falta de pericia en la red le priva de su primera final de Wimbledon.

Aunque le falte algo de variedad, Del Potro es más que mazazos. Es callado fuera de la pista y vociferante en la cancha. Un tenista capaz de medirse de tú a tú con Nadal, Djokovic, Federer o Murray. Pimienta en el guiso. Sal en el circuito. Conoce el camino de vuelta de una lesión, y eso debe ayudarle, porque es más fácil hacer algo cuando ya se sabe que es posible. Que vuelva bien. Hasta entonces, el tenis le echará en falta.               

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal