Reforma laboral, protestas, sindicatos. Para ser sinceros, hacía tiempo que no veía un ataque contra un objetivo señalado de tantas fuerzas y tan coordinadas. Ha vuelto la Acorazada Brunete en todo su esplendor, un tanto dispersa desde que ellos mismos ganaron las elecciones, y todos a una, a golpe de corneta del mismísimo Gobierno, se han lanzado en tromba contra los sindicatos y todo lo que ellos pueden significar. La arremetida ha sido descarnada, una agresión de barrios bajos con navajazos y toda suerte de malas artes. Es de ver a gente tan fina y muchos ellos rezadores sacar lo peor de sí mismos y comportarse ante los sindicatos como esos honestísimos padres de familia que llevan a sus hijos al fútbol para que les oigan mentar cual energúmenos a la santa madre o esposa de los jugadores del equipo rival o de los integrantes del cuerpo arbitral. Ha sido el todo vale, perdido cualquier atisbo de razonamiento o de sentido común, con toda la vieja artillería desplegada, esa que sacan cada seis o siete meses, cuando hay que defender el bastión del capitalismo de las salvajes hordas marxistas, incluidos los espantajos de los liberados. Da igual decir una cosa que la contraria: basta que el insulto sea grueso para que no les preocupe si es o no falso. ¿A quién le importa si nos servimos de groseros y desorbitados embustes? Aquí se juega a la descalificación, al improperio, a la calumnia. Ante las protestas, las de ayer y las que vendrán, han decidido que la mejor defensa es un buen ataque y se han lanzado en tromba. Claro que para ellos es terreno conocido: llevan años en la injuria contra las mismas cabezas. Se trata de volver a lo mismo pero más feroz, más cafre, más salvaje. Y comprobar, de nuevo, lo bien que funciona el enganche entre el PP y los cornetas. Si la vicepresidenta tira de escopeta, nuestros amigos de la fiel infantería ya le han puesto las perdices. Y a partir de ahí, barra libre.
Alternativa: Mariano Rajoy, totus tuus, que dice alguno de nuestros amigos. O “Un líder indiscutible”, que editorializa Abc. Pero el Congreso del PP ha dado muy poquito de sí. Para entretenerse, pueden comparar este Congreso de Sevilla y qué cosas decían de Rajoy los cornetas en el de 2008 de Valencia. Está en el libro digital que aquí al lado anunciamos: “Fuego amigo”.