Voy a proponerles hoy un juego de comparaciones que puede resultar instructivo. Enseñar deleitando, ya saben. Vamos a coger un hecho tan lamentable y bárbaro como la muerte del preso Orlando Zapata en Cuba para disfrutar de las variaciones de una misma sintonía. Hay quien logra sacar sonidos contundentes al piano, quien rasga enérgicamente la guitarra y, ay, quien intenta seguir la melodía y solo consigue convertirla en un concierto de ruidos, gruñidos y caos. La prensa militante de la derecha hace lo que le corresponde, faltaría más, y ha aprovechado la deplorable muerte de Zapata para patear al Gobierno, con fijación casi enfermiza por la tibia de Moratinos por sus relaciones con el régimen castrista. Y lo hace en un tono que al seguir leyendo les parecerá incluso melifluo. Porque hay otros más allá, los que acostumbran a moverse en el mundo salvaje de la selva, que graznan, mugen o berrean. Y, ya lo verán ustedes, es favor que les hago.
Antes, como siempre, un poco de aquí y otro de allí para catar el abundante menú.



