Ya nos acercamos al día 30. Antes, naturalmente, hay que pasar el día 25. Pero ahora damos un salto y nos situamos en los Presupuestos, esos que Rajoy guarda en la caja fuerte de La Moncloa y que generosamente los está escondiendo hasta después de las andaluzas. No por nada. Para no molestar a nadie. Así que todos podemos elucubrar sobre su contenido, que hoy, ya lo verán en las fachadas, Cristóbal Montoro ha dicho lo que no se va a subir pero no lo que sí se va a subir, detraer, recortar o, simplemente, eliminar, de todos y cada uno de los derechos que hasta ahora disfrutábamos. Que es que vivíamos como pachás, que dice Carlos Herrera, el de La Alacena -qué ricos sus productos del cerdo ibérico- y eso no puede ser, que así de bien solo pueden vivir los de siempre, que luego los pobres nos arregostamos y hasta queremos ir a la escuela y al médico. Y así llevamos a la ruina a los grandes bancos mundiales, que andan ahogados, los pobrecillos, venga a darnos hipotecas para comprarnos palacetes y rollsroyces. Por lo pronto vamos a hablar del copago, que euro a euro resulta un pastón.
Y a ver si nos dirigimos con respeto a los señores policías que luego no tienen más remedio que rompernos la crisma. Como pasó en Valencia. Y ellos no quieren. Es más, les duele a ellos.



