Tampoco vamos a ponernos ahora tiquismiquis y empezar a discutir si eurobonos sí o eurobonos, no. La cosa es evidente. Los eurobonos eran una estupidez antes, porque así lo decían en el Gobierno, y hoy son un extraordinario acierto porque ayer, con gran clarividencia, nos lo dijo así nuestro gran líder. Y si Rajoy pide eurobonos, es que los eurobonos son…, pues eso, que como los eurobonos no hay ninguno. Y si antes nos alineábamos con Merkel, que no quería eurobonos, y ahora nos aliamos con Hollande, que sí quería eurobonos, es porque hemos descubierto la bondad del francés y la maldad de la teutona. Vamos, lo que el PP y sus cornetas han defendido siempre. Y si piensan otra cosa es porque no entienden su rica idiosincrasia. Se querían echar en brazos de la mujer madura solo para disimular, que ellos han sido siempre muy de los eurobonos. Me limito a advertirles de que el mecanismo con el que Europa acceda a darnos algunos millones es lo de menos. Lo de más es a cambio de qué lo van a dar. Elijan la modalidad –directamente a los Bancos, indirectamente, transversalmente, del derecho o del revés- que el dinero que nos llegue –para Bankia o similar- nos lo van a sacar a tiras de nuestras espaldas. Calculen que por cada mil millones, una vuelta de tuerca a los ajustes. ¿Mil millones? Subida del IVA. ¿Otros mil millones? Rebaja de las pensiones. ¿Mil millones más? Despidos de funcionarios. Y así. El que avisa no es traidor.
Habla Montoro de los hombres de negro. Mal elegido el color, que los hombres de negro son a los que él mismo les va a perdonar todo el fraude fiscal que han cometido, cometen y van a seguir cometiendo. No sé cómo de malos son los hombres de negro que vendrán de los hielos. Pero nuestros hombres del dinero negro son auténticos canallas. Y el Gobierno del PP ha dictado su impunidad. Los recortes y la mano dura para otros. La sonrisa, para los delincuentes.



