Rajoy: “Si quieren saber pregúntenme a mí”. Nos lo tomaremos como una broma del presidente, que a lo que parece es dueño de un sentido del humor un poco enrevesado. Pero con esta respuesta ha dejado claro algo evidente, que se equivocó al formar Gobierno y que insiste en el error: hace falta como el comer un vicepresidente económico. Porque en ese pregúntenme a mí se esconde un no hay otro que pueda contestar, lo que es, obviamente, un disparate. Y disparate doble porque tampoco Mariano Rajoy Brey, registrador de la propiedad, ha destacado en su dilatadísima vida política por ser un experto en economía. Sin duda sabrá de gestión lo que debe saber un dirigente como él, que ha llevado varios ministerios, pero es que ahora estamos en otra dimensión. La crisis económica se juega con demasiados ceros y en escenarios muy variados. Él sabrá si confía más en Luis de Guindos o en Cristóbal Montoro. Da la impresión de que no demasiado en ninguno de los dos. Pero debería confiar mucho, pero mucho, en uno. O en un tercero, o tercera, claro, allá él. Y ese uno o una debería saberlo y, a la vez, debería saberlo toda la humanidad.
¿Y saben cuál sería el mejor de los sueños? Que a una personalidad del PP fuerte y reconocida en todos los ámbitos económicos de España y Europa, pudiera responderle otra personalidad del PSOE fuerte y reconocida en todos los ámbitos económicos de España y Bruselas, como principal partido de la oposición que es. Qué bueno sería que ante esta gravísima situación de emergencia no tuviéramos los ciudadanos que mirar como en un partido de tenis a Rajoy en un lado y a Rubalcaba en otro y ver un juego mediocre. Algunos habrán por ahí, así que hagan el favor de buscarlos. ¡Ya!



