Mejor estar callados que aguantar rectificaciones. Ejemplo, mejor estar callado que decir que nunca va a haber rescate, y a los quince días tener que comerte tus propias palabras; y mejor, también, estar callado tras decir que te vas al fútbol porque ya lo has arreglado todo, y la prima de riesgo se dispara al día siguiente; o mejor callarse que presumir de que tú has presionado para que te rescaten, y a continuación venga el presidente de la Comisión Europea para decir que de eso nasti, monasti, que fui yo –Barroso dixit- quien tuvo que decirle a Mariano que sí o sí. A la vista de lo cual, silencio en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme, la ambición descansa y este menda, dice Mariano Rajoy Brey, no piensa comparecer en serio en el Parlamento hasta mediados de julio. Y eso si me pete, que no se han enterado de que tengo mayoría absoluta y comparezco cuando yo lo decida, que a ver si uno llega a presidente para tener que explicar a los 40 millones de españoles qué hago con el dinero de esos 40 millones de españoles. “Pregúntenme a mí”, dijo sobrado de carácter. Pero lo primero es cogerle. Acuérdense del correcaminos.
Y usted a lo mejor puede discutir del IBI hasta con monseñor Rouco. Pero a ver quién le aguanta un asalto al mismísimo Cristo Jesús.



