Me gustaría que entendieran que este modesto catavenenos en absoluto sonríe cual comadreja cuando las cosas van mal para España. De ninguna manera. Este bloguero será un sectario redomado, un progre irredento, pero déjenme pensar que no es un estúpido. Si a ese genérico España le va mal, significa que le va horroroso al mismo firmante, pero también a sus muchos amigos -¿qué pasa, acaso creen que vive recluido en un monasterio cartujo?-, a sus familiares, a los familiares de sus amigos y a los amigos de sus familiares, e incluso –y permítanme contar otra vez el chiste de Tip y Coll que ya conocen- a sus seres queridos. Sencillo de entender, ¿no? Ojalá salgamos pronto de esta ruina, baje el paro y volvamos a ser un país de charanga y pandereta, que ustedes ya me entienden. Los que gozosos anunciaban el Apocalipsis son otros. Y no puedo por menos que recordarles que quien dijo “que se hunda” el país fue Cristóbal Montoro cuando estaba en la oposición, hoy refulgente aunque trabado ministro de Hacienda. También dijo Montoro que ya “ellos” -se sobreentiende que se refiere al PP- se encargarían de levantar esa España derruida por los socialistas. No me hagan gastar mucha letra, que hasta aquí llegan los recortes. Les remito a la primera página de EL PAÍS –no, claro, ¿cómo voy a llamarle fachada?- y espero que no me pidan muchas más explicaciones. Aquel enfermo ingresado en planta en 2010 ha pasado ya, a fecha de hoy, 14 de junio de 2012, a la UVI. Quizá al enfermo le diagnosticaron mal en su momento, pero los médicos de hoy solo han conseguido empeorarle. Y se pavonearon aquí y allá, con muy malos modos y desprecio del otro equipo, de que la cosa se solucionaba en un abrir y cerrar de ojos, que ellos sí sabían qué hacer, y no como los anteriores. Lo menos que podemos hacer hoy, por dignidad, es recordarles su indecencia. Como la de mentirnos Mariano Rajoy el domingo, que nos contó que las ayudas no computarán como gasto. Pues el presidente del Gobierno mintió, porque hoy han afirmado en Bruselas que sí computarán como gasto. Fea cosa.
¿Es usted católico? ¿Quizá ateo? Esperen a que llegue el día 28. Vamos a disfrutar.



