Hace dos años, exactamente el 12 de julio de 2010, titulé este blog “Nos damos fiesta”. Y expliqué entonces que hacía tal cosa por dos razones. Una: “Este catavenenos ha decidido, y estoy seguro que cuento con el beneplácito de mis amigos y lectores, que hoy nos demos fiesta. España ha ganado el Campeonato Mundial de Fútbol, y eso, como no podía ser de otra manera, es lo que reflejan los periódicos de hoy, incluidos los de la fiel infantería. Páginas y páginas, artículos y artículos para contarnos ese gol de Iniesta”. Háganme la merced de cambiar los datos -Europeo por Mundial; Silva, Alba, Torres, Mata por Iniesta-, que el resto vale. Y dos: “Así que no frunzamos el ceño y pasemos de cuervos o hienas (…) sinceramente no me parecía día para dar cancha a estos chicos del coro. ¿Para qué amargarnos este lunes (…) cuando las calles de Madrid están abarrotadas para recibir a La Roja y todo el mundo, o casi todo el mundo, tiene un amago de sonrisa en la boca? ¿Qué sentido tenía estropearnos tan bonito día, si nuestros amigos van a seguir ahí, por mucho que un día cerremos los ojos? (…) Mañana, si el género lo permite, volveremos a lo nuestro. Hoy nos damos- y les damos- permiso, hacemos novillos, campana, pellas…"
Pero los chicos de la posguerra tenemos muy interiorizado esto de ganarnos la soldada con el sudor de la frente. Así que algo, aunque poco, haremos. Por no defraudarnos a nosotros mismos.



