De ninguna manera, ni aunque me lo pidan de rodillas o me ofrezcan tesoros deslumbrantes voy a escribir lo del bolsón de Rato. Me niego. Así que recordaremos tan solo que la querella admitida por el juez Fernando Andreu trata sobre cosas como si “los consejeros de Bankia y de BFA distorsionaron las cuentas a fin de dar la impresión de que su situación patrimonial era mejor que la realmente existente”. O, dicho de otra forma, si Rato y sus colaboradores organizaron un gigantesco engaño para "ganarse la confianza de los inversores en la salida a Bolsa y obtener financiación del mercado”. Y también destaca el juez "la grosera infracción de los deberes de transparencia, fidelidad y lealtad”. Así que por estas cosas y otras similares, imputa a los 33 implicados los posibles delitos de “falsificación de cuentas, administración desleal, maquinación para alterar el precio de las cosas y apropiación indebida”. Una broma. Sabemos, claro que sabemos, que todo es muy preliminar…
Un parrafito para el Códice Calistino. Dice La Razón que la recuperación ha sido un gran éxito policial: “El robo del Códice Calixtino, el 5 de julio de 2011, fue un duro golpe para la imagen de España (…) Por fortuna, y gracias al trabajo meticuloso y brillante de la Policía, se ha recuperado la obra y ha salido a la luz la miserable historia del robo: una mezcla de venganza y codicia de un empleado de la catedral que había sido despedido”. Pues qué quieren que les diga, pero cualquier detective de medio pelo hubiera tardado 24 horas en encontrar el manuscrito, que lo guardaba un trabajador al que habían echado en el garaje de su casa. ¡Hombre!, si es eso de aquí han fumado…
Y luego está lo del bosón de Higgs. Palabras mayores. En el Vaticano, por cierto, están contentísimos.



