Yo que ustedes me iría preparando. La Razón nos cuenta, una a una, todas las desgracias que se nos vienen encima: “Funcionarios: se eliminará una de las pagas extra de los trabajadores públicos”; “ERE público: Se recortará el número de los contratados laborales”; “Pensiones: se tendría en cuenta toda la vida laboral para el cómputo”, y, por último, “Desempleo: Podría reducirse el tiempo de cobro de la prestación”. Y ya que utilizamos buzón tan fidedigno, me permito utilizar el editorial del mismo diario para un pequeño juego. Dice así su editorial: “Lamentablemente, los ingresos y la recaudación del Estado han descendido más de lo previsto, en especial la del IVA y la del Impuesto de Sociedades. Si a ello se le añaden unas previsiones de crecimiento negativo del PIB, la conclusión no puede ser otra que ésta: son necesarios nuevos esfuerzos para cumplir con el compromiso fiscal”. O sea: como no hay la menor actividad productiva, debemos cercenarla aún más. Necesitamos consumidores para agitar la economía, evidentemente, pero vamos a hacer lo imposible para que no los haya. ¿Ustedes entienden algo? Y a todo esto, ¿llega la pasta del rescate, el préstamo o cómo gusten llamarlo? ¿Para qué sirvió esa cumbre a la que tanto bombo dimos todos?
Hoy toca aborto. Ayer, les recuerdo, era el matrimonio homosexual. ¡Progresemos!, que dice alguno de nuestros héroes, como ahora verán.



