Manifestantes en Cataluña. / Marta Pérez (EFE)
Seiscientos mil ciudadanos según la Delegación del Gobierno, 1.500.000 según los Mossos d'Esquadra, colapsaron ayer las calles de Barcelona. El lío y la algarabía, que había dicho Rajoy la noche anterior en su entrevista televisada. Fue, para cualquier observador mínimamente objetivo, una auténtica exhibición de fuerza del independentismo catalán. Y luego, a continuación, se opina sobre ello. ¿Un desastre, una ruina? Pues un desastre o una ruina. Pero las calles estaban llenas. Acontecimiento informativo de primerísimo nivel. Para entendernos, era la noticia que aún abría la web de la BBC a las dos de la madrugada. Por ejemplo. Que a nuestros cornetas la Diada les iba a poner muy nerviosos lo sabíamos. Que a algunos les iba a volver ciegos lo hemos descubierto en el seguimiento informativo.
Lo mismo creen ustedes que es casualidad que coincidan el telediario de la nueva Televisión Española y Abc. El flamante director de Informativos, Julio Somoano, no ha pasado ni la primera prueba. La vuelta a la desvergüenza en la televisión pública. ¿A ustedes les sorprende?



