Mercamadrid en las primeras horas de huelga. / Alberto Martín (EFE)
Casi, casi, monográfico: la convocatoria de huelga. Ya saben ustedes que a nuestros amigos de la verbena de la paloma los sindicatos les ponen enfermos. Es, más o menos, como la alergia al polen, a los ácaros o a los gatos. Les lloran las meninges, se les irritan las neuronas y les salen cosas tremebundas de los orificios habituales. Luego las escriben. Y sale lo que sale, que con mucho gusto y exquisito cuidado aquí se lo hace llegar su catavenenos, siempre a su disposición. Lo bueno de que hoy la cojan con los sindicatos es que nos libramos de Artur Mas. Por un día. O dos. Que mañana será el balance de la huelga. Y ya verán, ya.
Les cuento al final que Amaya Egaña –balcón, Barakaldo- no había avalado a su hermano. ¿Recuerdan la columna de ayer de García-Abadillo en El Mundo? Pues era mentira. El autor se disculpa.



