Se ha estirado el Gobierno y ha tomado ciertas medidas para frenar algunos desahucios. Bien está a quien le toque. Que no será a muchas familias porque las condiciones son en extremo cicateras. Se supone que el PSOE no ha firmado finalmente por eso: por rácanas. Que a quienes pueden aplicarse esas normas han rebasado ya el nivel medio de la desgracia, que tienen que ser no ya pobres, sino auténticos émulos de los parias de la India. Reunir tantos infortunios en una sola familia ya es tener mala suerte en la vida: estar en paro y sin prestación por desempleo, ser familia numerosa, contar con hijos pequeños o tener a su cargo a personas con discapacidad, enfermedad crónica o dependencia. Las hay, claro que las hay y bienvenida sea esta paralización por dos años, que poco soluciona pero algo alivia.
Sigue el recuelo de la huelga y a lo mejor va a resultar que Rajoy no es masón. Con la ilusión que nos hacía verle con su mandil y su collar…



