El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida. /Javier Lizón (EFE)
Lo mismo ustedes pensaban que Josep Antoni Duran i Lleida, sesenta años, presidente de UDC, portavoz del Grupo Parlamentario Catalán en el Congreso de los Diputados era una persona a la que aquí en la Corte se la apreciaba por su bonhomía. ¿Cuántas veces ha sonado su nombre para ministro de Asuntos Exteriores de España? Le querían hasta en Abc y Anson le ha dedicado durante años glosas vergonzantes. Pues hoy se le cae el pelo. En el caso de que lo tuviera. Y es que aquí nuestros amigos de las trincheras disparan a todo lo que se menea que diga escolti. O castellet, si nos ponemos rigurosos. Lean a Tertsch y ya verán. Y así hasta el domingo. El caso es que después del domingo, ya lo verán, será peor. ¿A qué habíamos venido a este mundo? Pues eso.
Al menos no somos niños de Gaza. Aquí, en nuestro país, un editorialista de los de siempre escribe que “Israel debe completar su misión, aplicar a Hamás el durísimo correctivo que se merece”. Ya van más de 100 muertos palestinos, decenas de ellos niños. Que siga, pues, el justo correctivo.



