No es que estemos cerca de las elecciones catalanas, no, es que nos damos de bruces con ellas. Ayer el artista invitado a este guateque, a esta heroica kermés, fue el ministro Cristóbal Montoro, bien jaleado por la portada de El Mundo. Que el máximo responsable fiscal de España se desprenda de las ropas ministeriales, se vista de corneta y se enfangue en una acusación contra los dirigentes catalanes del calibre de achacarles cuentas no declaradas en Suiza es verdaderamente pasmoso. Porque si el señor ministro no tiene pruebas, ¿cómo es posible que haga unas declaraciones así de indecentes a cuatro días de las elecciones? Y si su departamento las tiene, ¿a qué espera para cumplir con su deber y actuar contra el defraudador? Así que o el ministro es un bocazas o es un prevaricador. Entre el clavel y la rosa, la reina escoja.
Consejillos que hoy se llevan gratis si leen este Ojo: jamás mamen el odio en los pechos maternos . Y tampoco coman ajos. Y nunca jamás mamen los pechos maternos si huelen a ajo. Cortesía de Isabel San Sebastián con la colaboración culinaria de Salvador Sostres.



