El ministro de Exteriores de España da parcialmente la razón a Rabat en su rechazo de Christopher Ross como mediador en el conflicto
Los gobiernos del Partido Popular siempre han sido más cautos, a la hora de pronunciarse sobre el Sáhara Occidental, que los del PSOE que a partir de 2007 manifestaron veladamente sus simpatías hacia la oferta de Marruecos de conceder una autonomía a esa antigua colonia española que renunciaría así a la independencia.
En su primer viaje a Rabat, el miércoles pasado, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quebró esa prudencia. Criticó abiertamente al diplomático estadounidense Christopher Ross, enviado personal del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para el Sáhara desde 2009.
“Sería bueno que avanzase en el dosier más rápido y se centrase en los temas centrales de ese dosier en vez de perderse en temas accesorios”, declaró García-Margallo en una rueda de prensa con su homólogo marroquí Saaedin el Othmani. El ministro español aludía a que el mediador Ross ha convocado reuniones informales entre delegaciones de Marruecos y del Frente Polisario e intentó prioritariamente que ambas partes apliquen medidas de confianza antes de entrar de lleno en la negociación.