El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal estudió Ciencias Químicas, aunque lo que más le gustaba desde pequeñito era recorrer el mundo y contarlo. Al final lo consiguió y ahora le pagan por viajar. Periodista especializado en viajes, escritor y fotógrafo, colabora con la Ser y con El Viajero, además de presentar series documentales en Canal Viajar.

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Último libro

Si hoy es jueves, esto es Tombuctú

Si hoy es jueves, esto es Tombuctú

El alocado diario de un periodista de viajes recoge una selección de las entradas de este blog publicadas desde sus inicios en 2008. Unas crónicas que retratan con humor los avatares de una profesión absorbente pero maravillosa -la de periodista de viajes digital- en la que hay días en que no sabes si hoy es jueves o si esto es Tombuctú

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31 may 2009

Escala en Reykjavik

Por: EL PAÍS

Acabo de llegar a Reykjavik, la capital de Islandia. Desde la ventanilla del avión, Islandia se ve negra y tétrica. Un mundo de oscura roca volcánica. Cuando tomamos tierra son las dos de la madrugada, hora local (las 4 de la mañana en España), sin embargo está amaneciendo y una luz gris y espectral envuelve la quietud de los campos de lava. En verano, en esta latitud tan septentrional el día dura 24 horas y todos los seres vivos han de adaptarse a esta anomalía lumínica. Luego, en invierno, tendrán que hacerlo a una noche de 24 horas que dura varios meses.
Da la casualidad que nuestro hotel está en pleno centro, justo en la zona de marcha juvenil. La vida nocturna de Reyjkavik es famosa en todo el hemisferio norte por lo que antes de irnos a la cama decidimos dar una vuelta para comprobarlo (sufridos viajeros que somos, oye).
Conclusiones:
A. Los/las adolescentes islandeses hacen lo mismo un sábado por la noche que los adolescentes de cualquier otro lugar del mundo: se emborrachan. B. Al menos los/las adolescentes islandeses visten más elegante que los de Liverpool (lo cuento en este post). C. Las adolescentes islandesas son muy guapas (de los chicos no puedo hablar porque mi heterosexualidad me incapacita para reconocer a un tío bueno; pero supongo que los habrá en la misma proporción).
Después nos fuimos a dormir (lo poco que te dejan dormir unas ventanas sin cortinas en un país con 24 horas de luz) y esta mañana hemos alquilado un coche para empezar a recorrer la isla. La primera visita es obligada: Bláa Lónid (el lago azul), los famosos baños de aguas termales cerca de Grindavik. Se trata de una laguna de agua caliente que emana del fondo de la tierra con un color azul blanquecino muy peculiar. La rodean conos volcánicos y grandes coladas de lava negra moteada por el verde de los líquenes. Al fondo hay una central térmica que aprovecha la energía geotermal para producir electricidad. Sus columnas de vapor de agua, sus chimeneas y sus tubos de aluminio ponen una nota espectral en un escenario ya de por si espectral. Bláa Lónid es uno de los sitios más fotogénicos de Islandia. Y ahora sé por qué. Además de uno de los más relajantes. Hemos pasado cuatro horas a remojo, como garbanzos, gozando del placer del dolce far niente. Ya nos tocará sufrir cuando nos metamos en los hielos de Groenlandia.

Organizar una travesía polar de este tipo es un poco estresante porque no te puedes olvidar nada. Una tontería que te dejes en casa.. y se puede estropear todo. Por eso llevo más listas hechas estos días que un corredor de apuestas: que si tornillos de hielo, que si GPS, que si ropa térmica, que si la navaja, que si... Y mi madre que me llama todos los días: "Hijo, y la bufanda, no te olvides de una buena bufanda". ¡Pero mamá, has visto a algún explorador con bufanda!
El peso: es la madre de todas las batallas. Como no llevamos medios mecánicos ni perros nórdicos todo lo tenemos que arrastras nosotros tirando cada uno de su pulka. Hay que echar comida y combustible para unos 20 días, equipo de escalada (que pesa lo suyo), tienda, saco de dormir, ropa... Calculamos que con suerte quedará en unos 50 kilos por cabeza.
Grietas: es la palabra temible. El mayor peligro al atravesar un glaciar son las grietas, las que se ven y (peor todavía) las que no se ven. Por eso tenemos que ir siempre los cuatro encordados y llevamos material técnico específico para rescatar al que se caiga dentro de una.
Baterias: hoy todo va con baterías. GPS, cámara de foto, vídeo, el MP3... Por eso han inventado placas solares portatiles de diversos tamaños para recargar baterias en expediciones de este tipo. Llevamos cuatro.
¿Cómo voy a postear? La pregunta del millón (Olmo, siempre tan sagaz). Llevo un teléfono satélite Iridium. Por desgracia, el sistema de datos para transmitir fotos con esta tecnología es muy lento e impreciso en esta zona del planeta y los técnicos no me aseguraban que pudiera transmitir imágenes. Por lo tanto, pasaré a diario las crónicas vía telefónica a Jordi y Nieves, de la redacción de El Viajero.com, y ellos se encargarán de colocarlas en el blog. Como sigo creyendo que una imagen vale más que mil palabas, le he pedido a mi amigo Ramón Larramendi me dejara fotos suyas de expediciones similares por Groenlandia. Se irán colocando en los post para que por lo menos podías ir viendo cómo es el territorio que atravieso. Prometo empezar a colgar las mías de la expedición tan pronto como recupere una conexión a internet, a la vuelta.
Pues nada... ¡allá vamos!

28 may 2009

De Murcia a Groenlandia

Por: EL PAÍS

Por fin llegó el día. Mañana parto para Groenlandia, un viaje que llevo preparando desde hace más de un año. Y, lo confieso, el que ha conseguido que volviera a ilusionarme tanto como la primera vez que viajé al extranjero.
Voy con tres viejos amigos montañeros de Murcia, de ahí el nombre de la expedición. Pretendemos viajar de forma autónoma, es decir, con esquís, arrastrando una pulka (trineo) con todo el equipo necesario y sin apoyo externo. La idea es desembarcar al sur de la isla, subir al plateau del Inlandsis, el glaciar que cubre casi toda Groenlandia con hielos perpetuos, y progresar con los esquís unos 200 kilómetros hacia el interior de la isla. Si todo sale bien, llegaremos a un nunatak, montaña piramidal de piedra que surge en medio de la llanura helada, a la que nunca nadie ha subido hasta la fecha (al menos, según todas nuestras investigaciones). Es más, no sabemos ni como es esa montaña, ni qué nos vamos a encontrar allí. No hay fotos ni mapas. Solo tenemos la referencia de gente que la ha visto desde un helicóptero. Trataremos de hacer cumbre, pero si no lo logramos, seguro que el solo hecho de llegar hasta allí ya será una gran recompensa. No es ninguna heroicidad; un viaje así lo puede organizar cualquiera... cualquiera con ganas de sufrir un poco, me refiero, porque me huelo que vamos a penar mas que los galeotes. Pero sarna con gusto no pica.
No hay vuelos directos a Groenlandia, por lo que volamos vía Reijkavik. Como Islandia no pilla precisamente de camino para ningún lado y ninguno de los cuatro la conocemos, hemos decidido quedarnos allí unos días al principio para ver también algo de esta isla. Dos países árticos de la misma tacada. Mañana iré contando más cosas de los preparativos de la expedición.

27 may 2009

La tragedia de Camboya

Por: EL PAÍS

Uno de los momentos más duros que he pasado en toda mi vida viajera ocurrió cuando visité la antigua cárcel de los jemeres rojos de Toul Sleng, en Phnom Penh, la capital de Camboya.
Como sabeis, Camboya sufrió uno de los peores genocidios del siglo XX de manos de un lunático llamado Pol Pot y sus jemeres rojos, una guerrilla comunista que quiso imponer una útópica sociedad agraria. En esta página podéis leer más de aquella terrible historia.
Llevaba ya un par de semanas descendiendo el río Mekong con un equipo de TV para un documental cuando llegamos a Phnom Penh, bastante cansados y agotados por el húmedo calor tropical. Al día siguiente teniamos previsto grabar en una antigua escuela reconvertida en cárcel por los locos sanguinarios de Pol Pot en la que asesinaron en medio de tremendas crueldades a miles de compatriotas. El actual gobierno camboyano la ha convertido en una especie de memorial en su recuerdo. Fue más de lo que podía imaginar. La historia de los jemeres rojos me había impresionado desde que era un adolescente, pero estar allí, en el escenario real de aquellos crímenes, viendo las celdas, los instrumentos de tortura, los calaveras de los muertos... era superior a mis fuerzas. El shock me duro varios días y creo que se reflejó en el guión que luego escribí para esa parte del programa. Este es un fragmento:

26 may 2009

¿El vehículo más antiguo del mundo?

Por: EL PAÍS

Editando las fotos del último viaje al Cabo Norte me encontré con este fragmento de vídeo que grabé a bordo de un trineo de perros. Unos vehículos utilizados durante cientos de años por las tribus nómadas del Ártico, desde Siberia a Canadá, para sobrevivir en latitudes tan extremas. Fueron fundamentales por ejemplo para que Robert Peary alcanzara, supuestamente, el Polo Norte por primera vez en 1909.


¿Sufren los animales por este trabajo? Todo lo contrario. Estas razas de perros nórdicos están genéticamente adaptadas para vivir con temperaturas muy bajas y para correr durante horas tirando de un peso 10 veces superior a su menudo cuerpo. Basta con oírles ladrar como posesos cuando el musher está enganchando el tiro para entender que ellos lo que quieren es que les enganchen también, que cuenten con ellos, y que no les castiguen dejándolos en la perrera mientras los otros compañeros disfrutan de un día fantástico arrastrando la pulka por los lagos helados.

25 may 2009

No sin mi pasaporte

Por: EL PAÍS

El otro día me llamó un amigo angustiado desde el aeropuerto. Un amigo angustiado... y despistado. Se iba al extranjero y no se había dado cuenta de que tenía el pasaporte caducado. De hecho ni siquiera fue él el que se dio cuenta. Se lo hizo ver la chica del mostrador de facturación. "Así no puede volar", le dijo. "Lo siento mucho pero no puede embarcar".
Por desgracia es más frecuente de lo que creemos encontrarse con una situación como ésta. O con la de haber olvidado el pasaporte en casa. O peor, que te lo robé en un momento de descuido uno de los carteristas que actúan en los grandes aeropuertos (he visto ya un montón de casos). Afortunadamente, no por eso te tienes que quedar sin viaje.
Tanto en el aeropuerto de Madrid como en el de Barcelona, la Policía Nacional dispone de oficinas en las que se puede expedir un pasaporte provisional en cuestión de minutos.
En Barajas está en la T-4. En el Prats de Barcelona, en la T-1. Solo los pueden expedir el mismo día de la salida de tu vuelo y hay que presentar el DNI y la tarjeta de embarque. Su validez es justo hasta el día del vuelo de vuelta... Pero al menos menos, te salvan las vacaciones.

22 may 2009

Hacia rutas salvajes

Por: EL PAÍS

No había escrito nada aún en el blog de literatura de viajes. Y eso que el tema daría para un blog específico. Pero hoy me he decidido a traeros un libro que me impresionó.
A veces los mejores libros de viajes no son libros de viajes. Y un buen ejemplo de ellos es "Viajes con mi tía", de Graham Green. Este "Hacia rutas salvajes" tampoco es, si nos atenemos a la ortodoxia, un libro de viajes. Es un sensacional reportaje del montañero, periodista y escritor norteamericano Jon Krakauer sobre un hecho real. La huida y muerte de un joven de 24 años, Chris McCandless, cuyo cadáver aparecio en un remoto lugar de Alaska en 1992.
Mccandless era un joven normal, buen estudiante, de una familia normal que un buen día decidió dejarlo todo y lanzarse a recorrer los EEUU en plan vagabundo. Durante dos años recorrió el país en un periplo que recuerda mucho al "on the road" de Kerouac, solo que en los 90. Hasta que por desgracia murió de hambre en Alaska.
Krakauer recrea de manera tan magistral el viaje a ninguna parte de Chris que la historia te atrapa desde el primer momento. No puedes dejar de pasar páginas. Y te entran ganas de reproducir ese viaje. No solo por la aventuras que le ocurren en su peregrinar sino por la minuciosidad del trabajo periodístico de Krakauer (mi ídolo desde que escribió "Into thin air", en español publicado como "Mal de altura", por Desnivel, 2008), que no deja un cabo sin atar, un testigo que entrevistar, un dato que aportar. ¡Un excelente trabajo de investigación perodística!
La convicción en sus principios y el planteamiento de vida de Chris McCandless es el otro pilar sobre el que se sustenta el interés del libro. Un chico anónimo que murio de forma anónima sin ninguna pretensión de trascendencia, plantea unos retos al lector que te dejan pensado durante semanas. Esto es por ejemplo lo que le escribió a un amigo poco antes de desaparecer en Alaska:
?Deberías cambiar radicalmente de estilo de vida y empezar a hacer cosas que antes ni siquiera imaginabas o que nunca te habías atrevido a hacer. Se audaz. Son demasiadas las personas que se sienten infelices y que no toman la iniciativa de cambiar su situación porque se las ha condicionado para que acepten una vida basada en la estabilidad, las convenciones y el conformismo. Tal vez parezca que todo eso nos proporciona serenidad, pero en realidad no hay nada más perjudicial para el espíritu aventurero del hombre que la idea de un futuro estable. El núcleo esencial del alma humana es la pasión por la aventura. La dicha de vivir proviene de nuestros encuentros con experiencias nuevas y de ahí que no haya mejor dicha que vivir con unos horizontes que cambian sin cesar, con un sol que es nuevo y distinto cada día. Si quieres obtener más de la vida , Ron, debes renunciar a una existencia y monótona?.
"Hacia rutas salvajes", publicado por Zeta Bolsillo, 2008. Sean Penn hizo una película basada en el libro.
"

21 may 2009

Viajar lento (llegan los slow travel)

Por: EL PAÍS

Hoy he estado con un amigo, zorro viejo en esto de los viajes, cofundador de una de las agencias de viajes pioneras en España del turismo alternativo y de aventura. Me quería contar su nueva aventura. Ha dejado la empresa que fundó (ya no le llena lo que allí se vende) para crear otra nueva especializada en los slow travel, es decir en viajar lento, sin prisas.
Por eso la ha llamado Con Calma Viajes.
Para quienes no conozcan nada del movimiento slow: nació en Italia en 1989 como respuesta a la moda de los fast food. En principio era un pequeño grupo de gente que reivindicaba la vuelta a los orígenes culinarios y a la comida tradicional, en respuesta a la dictadura de la hamburguesa y el pollo frito. Pero poco a poco ese sentimiento de que la vida se saborea y se vive mejor a cámara lenta fue calando en otros ámbitos. El escritor Carl Honoré se convirtió en el gurú de este movimiento con su obra ?Elogio de la lentitud?.
¿Qué significa viajar lento? Pues según mi amigo y la filosofía de su nueva agencia: profundizar más en el conocimiento de lugares y gentes, de sabores y olores, de culturas y tradiciones, permaneciendo más tiempo en el mismo sitio y visitando solo aquello que queda cerca.
Solo ofertan viajes individuales, en medios de transporte clásicos (tren, barco, coche de alquiler), con estancias más largas de lo habitual y en hoteles agradables y confortables (no necesariamente caros). Para que cuando vuelvas a casa no necesites otra semana de vacaciones para recuperarte de tu viaje de vacaciones. Y que cuando veas las fotos no te preguntes, ¿si este día era martes, era esto Bélgica?.
Esta es la web en español del movimiento slow. ¿Quién se apunta?

21 may 2009

FOTOS ESPECIAL EASTERN & ORIENTAL EXPRESS

Por: EL PAÍS

Aquí van más fotos que no se publicaron en su día del viaje en el Eastern & Oriental Express, el tren de lujo que une todas las semanas Bangkok y Singapur en ambos sentidos a través de los arrozales de la península malaya. Las últimas imágenes son de Kho Tao y Kho Nang Yuan, dos islas tropicales en el golfo de Tailandia.







20 may 2009

De vuelta a casa

Por: EL PAÍS

Ya estoy de vuelta en Madrid. Me hubiera gustado recorrer los 600 kilómetros de carriles-bici del Loira (he hecho solo unos 200), pero por desgracia en esta profesión se viaja mucho... pero siempre muy rápido.
Me ha gustado el Loira para hacer cicloturismo; como ya comenté no todo el recorrido discurre por carriles exclusivos para ciclistas (el 70% aprovecha pequeñas carreteras locales con poco tráfico), pero aún así está muy bien equipado y señalizado y hay todo tipo de facilidades para los ciclistas. En total disponen ya de unos 600 kilómetros señalizados entre Orleans y la desembocadura, en St. Nazaire (plano completo, aquí), y sé que están en proyecto otros 200 kilómetros más por la cuenca alta del río, que se abrirán en breve. Pero no hay que hacerlos todos. Se pueden plantear recorridos intermedios o excursiones incluso de un día.
Y como siempre, la velocidad de la bicicleta es perfecta para descubrir territorios. Más aún sin son tan espectaculares como éste.
Voy a estar casi dos semanas seguidas en mi casa (esto si que es una noticia). El próximo viaje es complejo, aventurero y... apasionante. Y necesito tiempo para prepararlo. Ya os iré contando.

El País

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