El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

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31 ago 2009

A bordo del Crystal Symphony

Por: EL PAÍS

 

Hola. Estoy de vuelta. Por fin. Ya empezaba a sentir "mono" de blog, lo reconozco. Gracias a todos los que con vuestros comentarios habéis mantenido viva esta página durante estas dos semanas. Yo también os he echado de menos, no sabéis cuanto.  

 

También reconozco que antes de irme de vacaciones mentí, un poquito. O más bien no conté toda la verdad, que es otra forma de enfocarlo. Me explico. Es cierto que me tomé esas dos semanas de descanso, pero antes todavía me quedaba otro viaje de trabajo, casi seguido con el de Tahití.

 

Esta vez se trataba de un crucero a bordo del Crystal Symphony , un barco de alto standing de la naviera norteamericana Crystal Cruises . Pero como sé por experiencia que desde altamar es imposible conectarse a internet (imposible a precios razonables; a 100 dólares la hora, el tiempo que quieras) preferí dejarlo para la vuelta y contarlo en diferido.

 

Así que... me fui de crucero por el Báltico: Copenhague, Tallinn (Estonia), San Petersburgo y Estocolmo. Ok. Suena bien. Pero si hace unos años me dicen que yo me iba a montar en un crucero, me parto de risa. Bien es verdad que cuando uno es joven suele ser muy dogmático e intransigente.

 

Reconozco que la serie "Vacaciones en el mar" le hizo tanto daño a los cruceros como "Tiburón" a los tiburones. Un crucero es presa fácil para el cachondeo literario. Algunas de las crónicas de viajes más desternillantes que he leído en mi vida giraban en torno a este tipo de viaje.

 

Mi opinión empezó a cambiar hace 5 años, cuando tras una temporada muy loca de viajes profesionales me planteé con mi pareja qué hacer ese verano. Me apetecía viajar con ella, pero estaba muy cansado como para volver de mochilero a una pista sahariana. Así que decidimos tirarnos a la piscina y nos apuntamos a un crucero por el Mediterráneo. Un crucero de garrafón, de a 1.200 euros la tirada con todo incluido. El decorado perfecto para recrear un capítulo de la terrorífica serie.

 

Y resultó un viaje inolvidable. No es que me convirtiera en un crucerista confeso, pero entendí que hay gente a la que le gusta esa forma de hacer vacaciones. Y que es tan respetable como cualquier otra.

 

Para empezar descubrí que un crucero es la única manera de ver cinco ciudades sin hacer y deshacer cinco veces las maletas ni repetir cinco veces el ritual del taxi a la estación y de la estación al taxi. En un crucero, el que se mueve es el armario, no tu.

 

Descubrí más cosas, pero como este post se está haciendo muy largo (tenía "mono" de blog, ya os lo dije), os las cuento mañana.

 

 

 

 

04 ago 2009

Perú, el primer reportaje (II)

Por: EL PAÍS

Aquel reportaje sobre los quechuas de Perú se fraguó gracias a un encuentro casual. La casualidad está detrás de muchas buenas historias. Uno de mis amigos llevaba un paquete que su familia enviaba a un misionero murciano que llevaba toda la vida trabajando con comunidades campesinas en las montañas cercanas a Cusco. Se llamaba Quino Meseguer.
Me fui con mi amigo a buscar al misionero y aquel encuentro cambió muchas cosas. Cambió mi percepción sobre el mundo duro y cruel de los desheredados de la tierra, sobre aquellos campesinos quechuas que malviven en una de las tierras más inhóspitas del planeta, a 4000 metros de altitud. Cambió mi percepción sobre algunos miembros de la iglesia católica, como Quino Meseguer, que sí que dan su vida por los demás (y no por una poltrona como Rouco Varela).
Y cambió mi relación con aquel misionero menudo, nervioso, vivaracho y dinámico que más que a rezar a lo que enseñaba a sus niños de Huasampata era a lavarse las manos antes de comer para no coger infecciones, a canalizar el agua potable, a que los maridos no bebieran y no le pegaran sus mujeres, a que los niños estudiaran: al final emparentamos. Resultó que en el grupo de viajeros venía mi hermana; al final del viaje Quino nos entregó otro paquete para llevarlo a su familia en Murcia. Mi hermana fue la encargada de cumplir el mandando. Fue entonces cuando conoció al sobrino de Quino Meseguer, se enamoraron y se casaron.
Moraleja: el destino es así de canalla.

04 ago 2009

Perú, el primer reportaje

Por: EL PAÍS

Revisando el archivo encontré las fotos que hice en Perú en 1986. Es el reportaje al que más cariñó le tengo porque fue el primero que publiqué. Me fui aquel verano a Perú con unos amigos, muy poco dinero y una enorme cámara Zenza Brónica SQ de negativo 6x6 que había comprado ese invierno empeñando los ahorros de mi vida pasada y venidera. Yo entonces acababa de empezar a trabajar como químico.
A la vuelta, aprovechando un viaje de trabajo a Barcelona, hice un hueco entre compromiso y compromiso y me planté con mis fotos de Perú bajo el brazo en la redacción de la revista Integral, que por aquel entonces estaba en el Passeig Maragall. La única publicación de la que, a través de contactos, había conseguido enterarme del nombre del redactor jefe. A la hora de presentarte por la cara en una redacción es importante, al menos, saber por quién tienes que preguntar. Y hacerlo de manera decidida, como si fueras el mejor fotógrafo del National Geographic, y no un pringao de provincias con ínfulas de reportero.
Me recibió el redactor jefe, Pep Verdú. Le conté mi milonga, le enseñé mis fotos, le dije todas las tonterias que un novato suele decir en un encuentro como ese. Pep se quedó la fotos y me dijo que las estudiarian.
Salí a la calle extasiado. ¡Al menos se las habían quedado! Tan extasiado que dos manzanas después advertí que con los nervios no le había dejado ni mi teléfono ni mi nombre ni ningún contacto. A paso ligero volví a la redacción y pregunté a la señorita de recepción de nuevo por Pep. Pero cuando bajó, fue él el que habló: ¡Hombre, que casualidad! Acabo de enseñarle las fotos al editor gráfico y le ha encantado tu trabajo. Te las vamos a publicar, ¿eres capaz de escribirnos también un texto?
Bajé llorando hasta más allá de la Plaça Real. De pura alegría.
(Desde entoces he seguido trabajando con Pep Verdú en todas las publicaciones por las que ha pasado; ahora está en Altaïr. Pep conoce esta anécdota. Y que mi agradecimiento hacia él será eterno)

04 ago 2009

Digresión sobre buen y mal periodismo

Por: EL PAÍS

?Mire: el periodismo es una profesión. Yo mismo no era un buen periodista de investigación los primeros años. Lo único que hacía era intentar explicar al lector el quién, el qué, el cuándo y el dónde de una noticia, y quizá a veces el cómo. Pero tuve que patearme las calles durante cuatro años para conseguir mis primeras fuentes y, sobre todo, para entender los asuntos a los que me dedicaba y ser así capaz de explicar a los lectores el porqué de las noticias. Por qué hay una guerra entre bandas de distribución de droga. Por qué aumenta la violencia en Baltimore y la policía no puede hacer nada. Por qué mueren cada vez más policías. El porqué es lo que convierte al periodismo en un juego de adultos, y la única manera de explicar el porqué es mediante periodistas absoluta y enteramente comprometidos con la cobertura de un asunto determinado o una institución. Y para tener ese tipo de periodistas en plantilla, los periódicos tienen que pagarles lo suficiente. Por eso no tengo absolutamente ninguna fe en eso que se llama periodismo ciudadano, o lo que hacen la mayoría de los bloggers. Lo que hacen ellos es comentar las noticias, y a veces lo hacen de manera original, tanto que a veces lo que escriben puede ser interesante. Pero eso es comentar, y comentar no es hacer periodismo. El periodismo no es un hobby, es una profesión?.
David Simon, ex-periodista de "The Baltimore Sun" y guionista de "The Wire", en una entrevista de Javier del Pino publicada en El País.

Permitidme que entre viaje y viaje, traiga aquí un tema que me quita el sueño. A mi y a todos los que estamos en este oficio. ¿Ha muerto el periodismo impreso? El tema lo he encontrado en el blog de Rosa J.C., mi guia espiritual-consejera-gurú-y resuelve-dudas en esto de la blogosfera y también lo comenta en su blog Ramón Lobo, amigo y periodista de El País.
Cuando yo empecé a trabajar en este oficio, estabas obligado a presentar a tu jefe continuamente buenos temas. La conversación, cada lunes, era más o menos así:
Periodista: Hola, creo que tengo un buen tema. Se trata de tal y tal...
Redactor jefe: Ummmm. Vale. Te lo compro. Di en fotografía que te asignen un fotógrafo. Pasa por caja y diles cuanto dinero necesitas, pero ojo, no gastes mucho...
Ahora, la conversación es esta:

Periodista: Hola, creo que tengo un buen tema. Se trata de tal y tal...
Redactor jefe: Uhhh. Imposible. No hay dinero. Ya sabes, la crisis. Si nos invitan a ir todo a gastos pagados, a lo mejor podemos hacerlo; si no, nada. ¿Y las fotos? ¿nos las dan de gratis? Ya sabes que no hay presupuesto para fotos. La crisis... Y por cierto, aunque no hemos tenido la delicadeza de decírtelo antes, hemos reducido tus honorarios a la mitad. Ya sabes, la crisis...
¿Qué está en cuestión: el periodismo impreso o simplemente el buen periodismo? Desde que los grandes grupos de comunicación son holding que cotizan en bolsa, lo único que al final importa es la cuenta de resultados. Pero para hacer periodismo se necesita dinero. Para que un reportero sea el mejor en su especialidad, conozca todas las fuentes de su negocio y todas las teclas donde tocar para explicar el por qué de las cosas, como dice Simon en la entrevista, hace falta tiempo. Y pagarle en condiciones. Lo de menos es el soporte donde se va a publicar. Una mala crónica es igual de mala en papel couché que en Facebook.
Pues se queda encerrado en casa. Y además no escribe una línea ni toma una foto. Siempre he pensado que las vacaciones solo son terapéuticas cuando las dedicas a hacer lo contrario de lo que has hecho el resto del año.
Me tomo un par de semanas de vacaciones. Incluso del blog. Este año lo necesito. Ha sido un año muy intenso, con demasiados viajes y lo confieso... se me acaba la gasolina. Me voy un par de semanas a mi lugar favorito, a ese al que siempre anhelas volver. A mi casa frente al mar en esa laguna mágica que es el Mar Menor (en verano es menos mágica; se llena de veranenates y de sobrinos, pero nada es perfecto).
Vuelvo el 1 de septiembre. Si para entonces no habéis borrado el link de este blog en vuestros favoritos y aún os apetece viajar conmigo, preparar las maletas. Nos vamos a Rusia.


PD: Adios es una pequeña localidad de Navarra. La foto pertenece a la colección "España cañí"

04 ago 2009

Perú, el primer reportaje (III)

Por: EL PAÍS

Acompañamos a Quino Meseguer durante varios días por las aldeas quechuas en las que trataba de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Pueblos de adobe y bostas de llama míseros como la tierra que los rodeaba. Una tierra dura como una costra, ajada como la piel de un anciano, en una altiplanicie barrida por los vientos de los Andes de la que a duras penas se sacaban un par de cosechas de patata . Y unos campesinos de rostro curtido, mirada huidiza y olor a sudor y cansancio cuya vida había mejorado muy poco en los últimos 500 años. Vidas golpeadas por los conquistadres, por sus propios gobernantes, por su propia desidia, por una mala cosecha, por un año de sequía, por Sendero Luminoso, por... por quien quiera que pasara por allí.
Un día hicimos arroz hervido con carne para todos los niños de una escuela. Los sentamos en una mesa alargada y les fuimos sirviendo cuanto quisieron comer. Uno de ellos no dejaba de llorar mientras miraba su escudilla de arroz a medio acabar... me acerqué, pensado que no quería más. "No", me dijo", es que ya no me cabe más. Y no se cuando volveré a comer así".

03 ago 2009

Bucear en Tahití y sus islas

Por: EL PAÍS

Con 118 islas y una extensión tan grande como toda Europa, pero de agua, era raro que no hablara de buceo en Tahití, ¿no? Pues me desquito: SI, por supuesto que bucee en Tahití, faltaba más. Uno es esclavo de sus vicios (y de sus palabras, pero esta es otra historia).
De hecho la Polinesia Francesa es uno de los destinos de buceo más apreciados en el top ten de los aficionados submarinistas. Hay muy buenos fondos de coral, sobre todo coral duro; inmersiones para todos los niveles, ya que tienes las lagunas interiores de los atolones para los buceos tranquilos y las paredes oceánicas de fuera para los más cañeros. Y mucha fauna: está prohibida la pesca con red en amplias zonas y solo se autorizan las artes tradicionales, mucho menos dañinas.
Bucee en la isla de Huahine (interesante) y me sumergí también en la que todos dicen que tiene los mejores fondos: el atolón de Rangiroa. Aquí hay dos sitios míticos: el paso de Tiputa y el paso de Avatoru, dos de los canales que conectan la laguna interior con el océano. Suele haber unas corrientes de dos pares de bemoles (hay veces que el canal parece un río de alta monaña en vez de un mar); pero gracias a eso se concentran en la salida del paso, a la espera de comida, todos los grandes depredadores del mar: muchos tiburones (grandes grises, puntas blancas, puntas negras, algún tigre), delfines, bancos de atunes, barracudas, grandes carángidos? Hay también numerosas mantas (que se te acercan a curiosear), tortugas, rayas? En fin, un sitio excelente para ver corales en buen estado de conservación y grandes animales.
PD: Ya estoy de vuelta en casa. Con un jet-lag de espanto (12 horas de diferencia horaria son un trago lento de digerir), pero de vuelta a casa. Me he encomendado a San Orfidal para que me ayude a restablecer el equilibrio horario. Le rezo una pastilla todas las noches.
Quiero daros las gracias a todos los que me seguís en estas disgresiones viajeras. A algunos, los que dejais un link, ya he podido hacerlo personalmente. A los que no dejais link, como Lia (que me sigue desde México), Karramarro, Beatriz, mi amigo Tono el murciano, Marina (desde Brasil), Vane, Carmen Linares, Javier, Leticia, Fabiola, Lauris... y otros muchos que seguro olvido. A todos, GRACIAS POR VIAJAR CONMIGO.
Otra PD: en Tahití TAMPOCO está permitido fumar en lugares públicos (y la gente lo respeta)
?

El País

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