El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

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30 sep 2011

Pascua, la isla donde todo está lejos

Por: Paco Nadal

Pascua 1 Ya estoy por fin en Rapa Nui, en la isla de Pascua. Uno de esos destinos soñados por todo viajero desde que tiene uso de razón. Llego además con cierta cautela, porque estos destinos de nombre mítico suelen jugar malas pasadas. Samarcanda y Tombuctú lo son también, y la magia se acaba en cuanto los conoces.

¿Me sucederá igual con la isla de Pascua?

No, en absoluto. No decepciona. Y eso que el paisaje y los perfiles de la isla no son nada del otro jueves. Rapa Nui quedó totalmente deforestada hace siglos y los pocos árboles que se ven han sido reintroducidos: eucaliptos, guayabas, ficus... Un escenario que recuerda muy poco al de los Mares del Sur de los folletos turísticos. Tampoco es una isla de acantilados poderosos ni de kilométricas playas (solo tiene dos, pero ¡qué dos maravillas!; ya hablaré de ellas)

¿Qué tiene entonces la isla de Pascua que tanto enamora?

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Cosas Atacama 1
Los géiseres de Tatío
. Una de las excursiones clásicas. A los pies del volcán Tatío, a 4.300 metros de altitud y a unos 85 km de San Pedro, se despliega uno de los mayores campos de expresiones geotérmicas de los Andes: en total 80 géiseres, fumarolas, pozas de barro hirviendo, estanques burbujeantes y manantiales. Lo habitual es salir a las 5,30 o 6 de la mañana de San Pedro para hacer una hora y media de camino de tierra  (en buen estado) hasta Tatío. Hay que estar allí justo al amanecer, y no por capricho. A esa hora la temperatura es la más baja de todo el día (entre 10 y 15 bajo cero) y el frío condensa el vapor de agua de fumarolas y géiseres; de esta manera las columnas blancas de vapor se ven de lo más espectacular. El problema: hace un frío de tres bemoles (hay que ir bien abrigado, aunque solo hasta que sale el sol) y habrá docenas de turistas como tú viendo el fenómeno. Puedes acampar junto a la caseta de los guardas y disfrutar de una noche en soledad a esa altura, con el cielo tachonado de estrellas. Como decía Perico en un comentario del post anterior, si te esperas media hora a que se vayan los turistas disfrutarás tú solo del espectáculo y de la charca de aguas termales donde se baña la gente. Pero el inconveniente es que a la media hora de haber salido el sol, la altura y el volumen de las fumarolas de agua hirviendo y de vapor se reducen a la mínima expresión por el aumento de temperatura.

Cosas Atacama 2
Salar de Atacama.
Se trata del fondo de un viejo lago glaciar que ocupa más de 100 kilómetros de la llanura atacameña; está a 45 minutos de San Pedro. Es el tercer salar más grande del mundo y se calcula que puede tener una profundidad de más de kilómetro y medio de sal. Es un salar todavía en evolución, por lo que su superficie no es la típica capa lisa y pulida de costra salina (como el de Uyuni, en Bolivia), sino que parece la piel rugosa de un pedregal, pero blanco. Entre la capa de haluros quedan aún lagunas de aguas salobres. Lo normal es ir a bañarse a las lagunas Cejar, donde flotas como en el Mar Muerto, y luego disfrutar de un atardecer en las lagunas Chaxa, las mayores del salar, donde anidan flamencos y donde en verdad se escenifica un ocaso de cuento (por supuesto, compartido con otras docenas de turistas). ¡Ah!, si váis y os encontráis una cámara Lumix, es mía; me la dejé olvidada encima de una piedra. ¡Qué cabeza, Dios!

Cosas Atacama 4
Ascensión al volcán Laskar. Si queréis hacer trekking de altura, ésta es la opción más sencilla para empezar. El Laskar está aún activo y tiene una laguna en el cráter. La cima alcanza los 5.600 metros de altitud pero te llevan en coche hasta los 4.900 metros por lo que madrugando se puede hacer cumbre en una mañana y volver a eso de las 18 horas a San Pedro.

Toconao. Pueblito agrícola junto a la quebrada Jeres, que recoge el agua del deshielo del altiplano; está a unos 30 minutos de San Pedro de Atacama, camino de las lagunas Chaxa. El pueblo no tiene mayor interés, pero sí la iglesia y su viejo campanario, hecho solo con materiales autóctonos: adobe, cuerdas y travesaños de madera de cardón.

Senderismo por libre. Existe un montón de posibilidades para hacer senderismo por tu cuenta en paisajes que quitan el hipo. Preguntando en la oficina de Turismo o en los hoteles puedes conseguir información para hacer, por ejemplo, la quebrada de Kari, en la Cordillera de la Sal (dos horas); la quebrada del Diablo (3,5 horas) o la quebrada del Guatín hasta Puritama (3,5 horas). También puedes alquilar una bicicleta de montaña (varias empresas lo ofrecen en San Pedro de Atacama) y hacer recorridos sobre dos ruedas. 

Cosas Atacama 3

Todas las fotos © paco nadal

 

San Pedro 2
San Pedro de Atacama, la localidad del norte de  Chile en torno a la cual se centraliza todo el turismo del desierto homónimo, es un encantador pueblo de adobe con planimetría cuadriculada, calles sin asfaltar y casitas de planta baja construidas todas con barro y paja o pintadas de tal color.

Una genuina aldea-oasis del desierto, con una iglesia colonial de un blanco refulgente y una plaza de Armas con grandes árboles y bancos en la que la vida discurre al mismo ritmo cansino y silente que impone la altura y los rigores climáticos del desierto. Todo presidido por la omnipresente silueta del volcán Licancábur, un volcán perfecto, el que un niño dibujaría en su cuaderno escolar: un cono estilizado que se eleva solitario sobre el altiplano hasta los 5.920 metros

Pero claro, todo no puede ser perfecto. A este idílico montaje llegó el turismo. Y lo que antes era un pueblo minero y agrícola perdido en la inmensidad del altiplano se ha convertido ahora en una especie de parque temático de acceso al desierto de Atacama. La calle Caracoles, la principal y casi única del pueblo, es una sucesión de hostales, restaurantes, agencias de excursiones, cibercafés y tiendas de artesanía y souvenir para una demanda turística que no para de crecer. Casi toda la economía de San Pedro gira ya en torno al turismo, así que quien llegue en busca de la inocencia y la autenticidad, que se vaya olvidando.

San Pedro 1
Aunque hay que reconocer que, pese a ese empuje del atilaturismo, las ordenanzas municipales han logrado que no se construya un solo edificio disonante y que el pueblo conserve intacta su antigua imagen de aldea de adobe precolombina en mitad de la ruta entre el altiplano y la costa.

Pero esta no es la única curiosidad que el viajero encontrará en San Pedro de Atacama. Mientras subía a Tatío en busca de los géiseres (mañana hablaré de ellos) mi guía me confesó que está prohibido bailar en el pueblo.

“¿Cómo que no se puede bailar?”, le pregunté, perplejo.

“Si, está prohibido. Solo se puede bailar en los locales que tengan licencia de cabaré (carísima y difícil de conseguir). Y no hay ninguno en el pueblo”.

“Y si estoy en un bar con mi novia y nos ponemos a contonearnos llevados por la música, ¿quién me lo va a prohibir?”, insistí.

“Pues si te ven los carabineros, multan al dueño del local”, fue la respuesta.

Y no solo está prohibido el baile. A la noche, me senté en el bar de la plaza y pedí una cerveza. La sorpresa fue mayúscula: solo se puede pedir alcohol en los bares si es acompañado de comida, aunque sea una ración de patatas fritas. 

¿Ha vuelto al ley seca a San Pedro de Atacama?

No. La explicación me la dio el mismo camarero: San Pedro fue un punto de encuentro de hippies, aventureros, mochileros y perroflautas desde la década de los 60, cuando lo de hacer turismo en el desierto era aún cosa de chalados. Con el tiempo, se convirtió en un destino famoso de gente joven en busca de marcha y de colgados de todo pelaje que llegaban atraídos por las fiestas, la bebida y la juerga. Por lo que me cuentan, las fiestas, el alcohol (y otro tipo de sustancias menos legales, por supuesto), las borracheras y las peleas callejeras estaban a la orden del día. Hasta que el Ayuntamiento, asustado porque el turismo convencional (es decir, el que deja pasta) empezaba a escasear y porque aquello parecía Sodoma y Gomorra, cortó por lo sano a golpe de ordenanza municipal.

Pero bueno, no os asustéis. San Pedro no es el Vaticano. Hay marcha y ambiente de sobra (aunque los bares cierran a las 12 en laborables y a la una de la madrugada en fin de semana), buen rollito de gente joven y un montón de turistas en busca de excursiones a los fabulosos parajes desértico que rodean el pueblo. Que en definitiva es lo que la gente viene buscando aquí.

Quien quiera bailar, siempre le quedará Ibiza.

San Pedro 3

Aquí os dejo algunos datos prácticos para dormir, comer y contratar excursiones en San Pedro de Atacama:

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26 sep 2011

Atacama, el desierto más poético

Por: Paco Nadal

Atacama 2
Chile
es un país tan alargado que tiene una región llamada Norte Chico y otra, más arriba y alejada aún de la capital, conocida como Norte Grande. Y en ese norte grande, remoto y despoblado existe un desierto de piedra, sal y nieve donde las montañas son conos perfectos y humeantes, los topónimos resultan tan poéticos como Valle de la Luna o Quebrada del Diablo y durante la noche el cielo enciende una verbena de luces tan cercanas que podrías estirar la mano y atrapar una estrella. Se llama desierto de Atacama, el lugar más árido del planeta.

No descubro nada nuevo si digo que el desierto de Atacama es uno de los más bellos del mundo. Solo que yo no lo conocía aún y he quedado más colgado de lo que imaginaba con estos paisajes. Toda la magia de los grandes espacios vacíos, el minimalismo de los lugares yermos que trasmiten paz y sosiego al hombre concurren en Atacama, un desierto de altiplano pedregoso, con volcanes de más de 5.000 metros, lagunas saladas donde anidan flamencos y mesetas infinitas en las que la vista se pierde en la grandiosidad del paisaje, donde ramonean las vicuñas y los ñandúes en busca de paja brava.

Por eso he hecho una escala aquí antes de seguir a la isla de Pascua. Y os lo recomiendo como lugar imprescindible si planeáis un viaje a Chile.  

El punto clásico de acceso al desierto es San Pedro de Atacama, un pueblecito de adobe que parece sacado de una película de mineros (en el post de mañana hablaré más de él). Desde aquí parten todas las excursiones a los principales puntos de interés. Atacama es un lugar muy extenso y complejo, con altitudes que van desde 2.400 hasta más de 5.000 metros de altitud y con un clima extremo: mediodías tórridos y noches gélidas, sobre todo en altura. La mayoría de carreteras son de vichufita, como llaman aquí a un pavimento hecho con arcilla, sal y agua. Por lo tanto, aunque podéis llegar a muchos lugares con vuestro coche particular, lo mejor y por lo que opta la mayoría de viajeros es por contratar una excursión con guías en alguna de la docenas de agencias que hay en el pueblo.

Atacama 5

Una de las excursiones clásicas, por su cercanía a San Pedro, pero que realmente vale la pena aunque estuviera en el quinto pino, es al valle de la Luna, una porción de la Cordillera de la Sal, donde la erosión del agua que cae cada siete u ocho años (por el fenómeno del Niño o la Niña) ha tallado formas increíbles.

Si vais, hacedlo al amanecer (antes de las 9) o al atardecer, que es cuando la luz oblicua dramatiza los relieves y pinta un paisaje sacado de otro satélite. El desierto es un lugar monótono y plano a mediodía. En este caso la referencia lunar no hace alusión a las formas, sino al color. Cuando llueve, el agua disuelve la sal de la cordillera y la arrastra por escorrentía; cuando ese agua se evapora por la fuerte radiación solar, la sal queda en la superficie cubriendo el valle con un manto blanco y lunar. De todas formas, hoy el valle se parecía más a Marte (por el color marrón) que a la Luna porque hace mucho tiempo que no llueve en Atacama.

Uno de los mejores lugares para ver atardecer en este valle de la Luna es la cima de la Duna Mayor, una montaña de negra arena en una de las porciones más secas, inhóspitas y carentes de vida de Atacama.

Mañana continúo....

Atacama 1

todas las fotos © paco nadal

23 sep 2011

El español es la polla

Por: Paco Nadal

Polla 1 Acabo de llegar a Santiago de Chile y mientras espero un vuelo que me lleve a San Pedro de Atacama, en el lejano norte, salgo a deambular un poco por el centro. Santiago es una ciudad que conozco bien y he tenido la suerte de visitar en varias ocasiones. Es moderna, funcional, con buena arquitectuta contemporánea, excelentes restaurantes y algunos barrios muy pijos (posh) con tiendas y galerías de arte por el centro, como por ejemplo el de Alonso de Córdova. Pero no es un destino típico para un turista clásico, más aún en un país con tanta y tan brutal naturaleza. Aún así siempre es agradable dar un paseo por la Plaza de Armas, cenar en Bellavista o subir a ver atardecer desde el cerro San Cristóbal.

Estos días las calles del centro están tomadas por los estudiantes, que protestan contra un sistema educativo clasista e injusto en el que la enseñanza pública y gratuita es cada vez más mala y ahonda su brecha con la privada, que es cada vez mejor... y más cara (¿os suena de algo? es lo que se nos avecina a nosotros en España con ciertas políticas neocons agazapadas tras una piel de cordero hasta que les voten)

El caso es que paseando hacia la plaza de Armas me encontré con este letrero. Y no pude por menos que exclamar: ¡qué grande y variado es el español!

Allá exclamaríamos, ¡el español es la polla! Aquí dirían ¡hay harta gente que habla español en el mundo! 

Y si nos tocara la polla... nos iríamos todos de fiesta a beber pisco sour.

N del T: polla en Chile significa lotería

Polla 2

22 sep 2011

¿Te apetece conocer la isla de Pascua?

Por: Paco Nadal

Siempre he dicho que lo peor de esta profesión de periodista de viajes es que a veces no te queda más remedio que sentarte a escribir lo ya vivido. Llevo mes y medio pegado a la silla escribiendo y estoy que me subo por las paredes.

Pero todo tiene su fin. ¡Vuelvo a la carretera! O al avión, para ser más precisos. Inicio ahora mismo uno de mis viajes soñados, a uno de esos sitios míticos que todos hemos deseado conocer alguna vez.

Me voy a la isla de Pascua.

Iba a hacer la típica porra de "¿Dónde estoy?", pero como me hacía tanta ilusión este viaje lo he dicho ya antes en twitter y en un montón de sitios, así que iba a ser fácil adivinarlo. De todas formas desde que existe Google las porras y las adivinanzas ya no son lo que eran.

Lo dicho, me voy al fin del mundo. A una de las islas más remota y perdidas de la tierra. Me esperan los moais, aunque antes pasaré unos días en el desierto de Atacama, en el norte de Chile. Lo iré contando a diario, casi en directo, aquí, en el blog. Será un honor para mi contar con vuestra presencia.

Para quien no sepa dónde diablos está la isla de Pascua, aquí os dejo un mapa de situación.  

LocationEasterisland

Google_viajes La comunidad viajera anda revolucionada estos meses por la irrupción de Google en dos sectores en los que hasta el momento no había puesto su poderosa zarpa. En julio presentó Google Hotel Finder, un buscador de hoteles. Y ahora acaba de presentar Google Flights, un servicio de búsqueda de vuelos en el que ya ha anunciado que puenteará a las agencias de viajes online que se dedicaban a este menester, llevando al cliente directamente a la página de las aerolíneas. Es el colofón de una operación que empezó el año pasado con la compra de ITA Software, empresa que controla el 65% de la venta de pasajes en internet. La noticia desgranada y al completo podéis verla en esta interesante nota de Hosteltur. De momento el servicio está disponible solo en inglés y para EE.UU. Pero previsiblemente llegará al resto del mundo en breve.

¿El fin de las agencias online y de los buscadores de hoteles, viajes combinados y vuelos?

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Botellas, futbol 

 La vida de un viajero profesional está llena de ratos muertos acodado en la barra de un bar cualquiera de carretera, esperando a que el camarero parta con escoplo y cincel una ración de esa tortilla de patatas amarilla y dura como el pedernal que te ha guiñado un ojo tras la vitrina o te sirva el menú del día en el que invariablemente habrá paella (si es jueves) o macarrones ahogados en toneladas de salsa de tomate barata si es cualquier otro día de la semana.

Y allí estás tú, cansado de hacer kilómetros, sentado en el taburete, la cabeza apoyada entre las manos, aburrido y con la mirada ausente... hasta que de repente tus ojos se clavan, cual dardo en pub irlandés, en las botellas llenas de polvo y grasa de la estantería y das un respingo como si hubieras visto al mismo Andy Warhol vestido de lagarterana:

¡Ostis! ¿Quién ha sido capaz de diseñar "ESO"?

Botellas con forma de gallo, de vaca lechera, de racimos de uvas, de torero, de pierna de futbolista o de puñal nepalí. Las estanterías de los bares españoles son una elegía al kitsch, diseños imposibles que no imaginarías ni en la peor de tus borracheras, botellas que llevan décadas allí, viendo pasar viajeros y viajeros, desde que el 1430 Supermirafiori era el ferrari de las nacionales españolas y lo más heavy que sonaba en los radiocassettes extraíbles era Pablo Abraira.

Joder, ¡qué botellas! ¡que ingenio! ¿Quien se beberá eso? ¿Habrá pedido alguien alguna vez una copa de esa botella con forma de gallo? ¿Qué podrá contener la pantorilla de Messi?

Hace tiempo que me dio por fotografiarlas. Los camareros se suelen quedar perplejos cuando las pido para inmortalizarlas. Y más de uno me ha confesado que gracias a mi acción ha sido la primera vez que la ha movido de su sitio desde que Velázquez pintó Las Meninas.

Aquí van algunas de las más memorables. ¿Tenéis fotos de botellas raras? O lo que es peor, ¿tenéis botellas raras en casa? (tranquilos, todos tenemos siempre algún secreto inconfesable debajo de la alfombra). MÁNDA TUS FOTOS. Y las publicaremos en el bog.

Ya sabes, como siempre a: paconadalsl@gmail.com

El reino del kitsch te lo agradecerá.

Botellas. puñal
¿Qué tiene que ver un puñal de los gurkas nepalíes con el ron? El diseño no conoce fronteras

Botellas, gallo
Una de mis favoritas. Un gallo relleno de nadie sabe qué licor (tampoco encontré a nadie dispuesto a probarlo para identificarlo). Impagable.

Botellas, cafetera
 A veces los diseñadores se complican la vida innecesariamente. Si vendes licor de café, pues envásalo en una cafetera. Elemental, querido Watson.

Botellas, mexicano
Otro ejemplo de simplificación para que lo entienda el pueblo llano. Si contiene tequila, no le vas a poner un sombrero cordobés. 

Botellas, turbante
Este igual habría servido para un anís que para un perfume de Coco Chanel.

Botellas, caballito
Si no puedes tener un Ferarri, siempre puedes comprar este otro cavalino rampante

Botellas, elefante
Este lo pones en el salón de casa y no vuelves a recibir una visita en tu vida.

  Botellas, vaca

Un clásico de las estanterías de los bares patrios. El tolón-tolón de la leche merenguada.

Botellas, pera
Esta está hecha para dinamizar el cerebelo de los parroquianos y hacerles pensar: ¿qué fue primero, la pera o la botella?

Botellas, pisco
 El kitsch viajó en las naos de Colón y se lo contagiamos a los incas. Ellos, en venganza, nos retornaron esta botella de pisco andino. 

Todas las fotos © Paco Nadal

15 sep 2011

¿Puede este país tener 52 aeropuertos?

Por: Paco Nadal

Incheon_international_air

Air Nostrum, la compañía filial de Iberia para vuelos regionales, acaba de anunciar que a partir del 1 de octubre suspende sus vuelos desde el aeropuerto de Albacete por falta de pasajeros. Era el último vuelo regular que operaba desde el aeródromo manchego por lo que el aeropuerto de Albacete se queda sin vuelos.

Otro más.

¿Hasta cuando durará la paranoia de nuestro políticos locales por poner una aeropuerto en cada ciudad de más de 50.000 habitantes? La reseca de aquella década en que todos éramos ricos sigue dejando cadáveres en la cuneta, y el sector del transporte es una alegoría ejemplar de aquella histeria derrochadora.

El aeropuerto de Ciudad Real es una ruina sin apenas pasajeros (se inauguró hace dos años pero apenas tiene uso; Vueling lo abandona en octubre y sus gestores están pensando en un cierre temporal). En Murcia, una comunidad casi en bancarrota, se construye con un aval de 200 millones de euros del gobierno regional, un nuevo aeropuerto internacional privado con lo que en un radio de 80 kilómetros habrá ¡tres aeropuertos! (uno de ellos, el internacional de Alicante recién ampliado). El aeropuerto de Castellón (a mitad de camino entre los de Barcelona y Valencia) es de risa y no sabe aún cómo es un avión. El de Huesca lleva sin vuelos regulares desde el año pasado. El de Lleida no encuentra líneas aéreas que quieran volar allí.

Y no hablemos de los que funcionan porque la Comunidad Autónoma correspondiente subvenciona con millones de euros a Ryanair para que mantenga sus conexiones (quitándolos de la educación o la sanidad, supongo). 

Según las cuentas que hacía esta web, vigilar un aeropuerto sin vuelos, como el de Castellón, cuesta 3.600 euros diarios. 

Fomentar el turismo requiere de buenas infraestructuras, si. Pero engañar a los turistas diciéndoles que van a Madrid-Sur, cuando en realidad van a aterrizar en Ciudad Real, en mitad de la nada, no es fomentar, es engañar. Y eso a la larga, se paga.

Alguien debería decirles a nuestros gobernantes que en este país cada capital de provincia no puede tener un aeropuerto, ni un campus universitario (esa es otra, el exceso de universidades en España es clamoroso, pero bueno, esto es un blog de viajes y no haré sangre por aquí), ni una estación de AVE, ni un Camino de Santiago.

¡Un poquito de sentido común, caballeros! Luego viene Espeaguirre y dice que la culpa del derroche es de los profesores, que tienen dos meses de vacaciones.

¡Hay que joderse!

 

Corrección de última hora: desde la web Prensa sin corazón me llega una rectificación de última hora. Esta información que doy es completamente errónea. SI ha llegado ya un vuelo al aeropuerto de Castellón. Y ellos pudieron incluso fotografiarlo. Como rectificar es de sabios, aquí va el documento gráfico que recoge el aterrizaje del primer avión en el aeródromo de papa Fabra.

Aeropuerto-castellon 2

 

Real de Catorce 5
Hacía tiempo que no traía al blog la sección de viajes a lugares de película. Y hoy es un buen momento para retomarla. ¿Recordáis una película infumable, mala hasta decir basta, que protagonizaban Julia Roberts y Brad Pitt con el título original de The mexican, y estrenada en España como El Mexicano

No me extrañaría que la respuesta fuera no, porque la peli era para olvidar. El típico subproducto sin guión ni cerebro que trataba de explotar el tirón de las dos megaestrellas de Hollywood juntas. Lo mejor eran lo exteriores en un pequeño y típico pueblo mexicano. Tan típico que muchos creyeron que se trataba de un decorado. Pues no. Ese pueblo existe tal cual se ve en la película y se llama Real de Catorce. Uno de mis lugares favoritos en México y que recomiendo vivamente a todo aquel que quiera conocer otro México más allá de los folletos.

Real de Catorce 7

Real de Minas de Nuestra Señora de la Concepción de Guadalupe de los Álamos de los Catorce, más conocido como Real de Catorce, fue uno de los grandes centros mineros de San Luis de Potosí y de toda la Nueva España. Su fundación puede situarse entre 1772 y 1778, cuando se descubrieron en estas abruptas y despobladas montañas del estado de San Luis de Potosí unas importantes vetas de plata. El mineral atrajo enseguida a todo tipo de personajes y en poco más de un siglo y gracias a la abundancia de mineral Real llegó a ser uno de los pueblos más ricos y prósperos de todo México.

Pero la plata se acabó y Real de Catorce cayó en el olvido. Tanto  que no hay ni una sola nueva construcción que haya alterado el espíritu y el urbanismo original del pueblo minero del siglo XVIII. Aquí no es que el tiempo se detuviera, es que no ha existido durante los últimos 150 años

Los vecinos de Real de Catorce se acuerdan muy bien del rodaje. A Brad Pitt le llamaban Brad "Trip", porque siempre estaba "de viaje" fumando mota (maría). Y de la Roberts recuerdan la mala leche que tenía, lo diva e inaccesible que era y que exigió que instalaran un jacuzzi (hubo que usar un helicóptero) en el único hotel de un pueblo en donde el agua es ya tan escasa como la plata.

Real de Catorce es un sitio que impacta. Insisto, si váis a México no dejéis de visitarlo. Para empezar, el autobús que lo une con Matehuala accede al pueblo a través del túnel de una vieja mina. Cuando apareces al otro lado te crees que has cambiado de siglo en vez de de ladera.

Pero por lo que suele ir la gente a Real no es solo por el decorado de The mexican. Es por el peyote. Los desiertos que rodean esta montaña son abundantes en este cactus alucinógenos, que los indios huicholes utilizan en sus ceremonias religiosas. La narración del colocón a peyote que pillé cuando estuve allí es imposible de meter en este exiguo post. Pero lo cuento en mi último libro, Pedro Páramo ya no vive aquí (RBA), por si alguién está interesado en reírse con las desventuras de este pobre viajero que se marea con un Ducados (perdón por la autopromo).

Si no podéis ir a Real de Catorce, al menos recreaos la vista con los escenarios "reales" de El mexicano. Aunque puestos a elegir películas rodadas en este pueblo mágico, me quedo con El tesoro de Sierra Madre, con Humphrey Bogart delante de la cámara y John Huston detrás de ella, que también se rodó aquí. 

Real de Catorce 4

Y aquí va le trailer de la película, que en realidad se debía de haber traducido como La mexicana, porque se refiere a la pistola antigua que Pitt tiene que recuperar por encargo de un jefe mafioso. Pero ya se sabe, en España perpetramos los títulos de los filmes extranjeros hasta cuando no hay necesidad de hacerlo

 

Más datos y localización de Real de catorce, aquí

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