11 abr 2012

Dime cómo comes y te diré cómo viajas

Por: Paco Nadal

Comida Simpsons
Estoy en un restaurante cualquiera, de un país cualquiera. Cenando solo, como otra noche cualquiera.

La mesa de al lado la ocupa una pareja de mediana edad con un niño de unos 10 años. El padre pasa toda la cena trasteando su teléfono móvil, sin dirigirle apenas la palabra a la mujer y al niño. Incluso cuando le sirven el plato, él sigue comiendo y jugando con la pantallita. La mama mira ausente al techo mientras el niño se entretiene pintando en un cuaderno.

“No sé donde hay más soledad”, pienso. “Si en mi mesa o en la de ellos”. Y se me ocurre tomar mi cuaderno de notas para repasar situaciones típicas que se suelo ver en los restaurante. Me salen estas, pero seguro que vosotros sabéis más:

-La pareja mayor que pasa toda la velada sin hablarse ni mirarse. A lo sumo un “Pásame la sal”. Supongo que una década de matrimonio hace mella... pero ¿qué desperdicio, no? Para estar así mejor quedarse en casa y ahorrar dinero.

-El bar de carretera un mediodía cualquiera. Una treintena de comensales solitarios: camioneros, viajantes, hombre y mujeres de negocio, viajeros profesionales... todos en una mesa individual, mirando la tele, la mirada perdida en cualquier punto para no tener que cruzarla con otra mirada solitaria. A veces me dan ganas de levantarme y chilar: “¡Señores, señoras, juntemos las mesas y contemos algo, aunque sean chistes de Lepe; que tanta soledad no puede ser buena!

-La comida de negocios. Señores (en menor medidad, señoras) encorbatados en donde detectas enseguida al que quiere vender (es el que no para de hablar) y el posible comprador (el que aguanta estoico la perorata). En la mesa siempre hay jamón del bueno y gambón fresco; paga la empresa.

-El grupo de veinte-treintañeros más pendiente cada uno de su teléfono móvil que de compartir conversación con los demás (a veces me pregunto si se pedirán la sal por Whatsapp). Suelen enterarse de qué han visto en el viaje repasando los Instagram y fotos colgadas en su muro de FB.

-El maleducado que come atragantándose y con la boca abierta y que te obliga a cerrar el plano visual hacia aquella zona si no quieres que te amargue la cena.

-La pareja de enamorados que pasan la cena comiéndose con los ojos y con las caricias. Suelen pedir aperitivos, dos platos y postres (¡los estrógenos y los andrógenos dan mucha hambre!). Podría caerse el techo y ellos ni se inmutarían.

-El restaurante donde se comparte mesa. En España sería inaceptable, pero en muchos países es normal sentar a los comensales rellenando mesas ya ocupadas. La cara de póker que se nos suele quedar a los españolitos la primera vez que nos sientan en una pequeña mesa con desconocidos es de foto.

-El periodista de viajes, cenando solo langosta y vino francés, invitado en el mejor restaurante de la localidad, añorando una tortilla francesa en casa con la mujer que ama.

 

¿Se te ocurren más?

Hay 39 Comentarios

Buenísima catalogación. Me encantan tus últimos post, donde vas más allá del viaje y te pierdes en la psicología de las personas, los pensamientos metafísicos en medio de un avión....cosa que nos pasa a todos los que viajamos mucho! El estar solo contigo mismo da para muchas buenas reflexiones.
Sobre el tema de hoy, otra tipología son las comidas o cenas de amigas, mujeres en los treintaytantos, todas guapas, "trendy", exitosas, y con poca comida en la mesa (todo platos para compartir), coca cola light de aperitivo y copa de vino....
Y un tipo de mesa que me divierte menos es la familia con niños que gatean por el suelo, corretean y gritan por el restaurante, molestando a todo el mundo, mientras los adultos siguen a lo suyo sin inmutarse....si encima me pasa en un restaurante bueno, de los que vas a disfrutar, es que me muero....
http://viajocomprando.wordpress.com/

Buenísima catalogación. Me encantan tus últimos post, donde vas más allá del viaje y te pierdes en la psicología de las personas, los pensamientos metafísicos en medio de un avión....cosa que nos pasa a todos los que viajamos mucho! El estar solo contigo mismo da para muchas buenas reflexiones.
Sobre el tema de hoy, otra tipología son las comidas o cenas de amigas, mujeres en los treintaytantos, todas guapas, "trendy", exitosas, y con poca comida en la mesa (todo platos para compartir), coca cola light de aperitivo y copa de vino....
Y un tipo de mesa que me divierte menos es la familia con niños que gatean por el suelo, corretean y gritan por el restaurante, molestando a todo el mundo, mientras los adultos siguen a lo suyo sin inmutarse....si encima me pasa en un restaurante bueno, de los que vas a disfrutar, es que me muero....
http://viajocomprando.wordpress.com/

Me has engañado con el título, pensé que la cosa iba de que según como comas, a diario, es ese viaje del día a día del que no somos muy conscientes, así será como te montes tus viajes de salirte de lo cotidiano.
Pero no, la cosa va de comer mientras andas por los caminos. En fin, cosas del periodismo especializado, seguramente.
Soy de las que contemplan y se lo pasan bien imaginando las vidas de los que tienen alrededor, me encanta compartir mesa y mantel y suelo ofrecer sitio en la mía cuando se tercia la ocasión, alguna vez, hasta he hecho amigos con ese sistema. Hace poco han venido desde Canadá a visitarme unos a los que ofrecí mi mesa en Praga.
Pero, yendo al título, buen título, contesto a la pregunta: como despacio y así es como me gusta viajar.
Besos.

Como Guía de una Agencia de Viajes especializada en turismo activo y aventuras tengo muchísimas anécdotas con /de mis clientes... . La última, hace sólo unos días. La agencia y yo mismo me había encargado de organizar una cena en Xauen, población del norte de Marruecos. La realizamos, como siempre, en un bonito y agradable restaurante situado en un palacio Riad de la Medina con un menú excelente y por supuesto poco especiado: Harira, Tajine de carne con ciruelas y almendras, Cuscus Real..., es verdad que a muchos viajeros les encantó pero los comentarios de otros/as (casi todos pasados de kilos) te hieren y te demuestran qué hay personas que mejor se podrían quedar en su casa: "Guía!!!..., mejor que nos pongan unos huevos con chorizo, o unas gambitas... Cuánto añora el Guía, a veces, comer solo.

Comparto tus sensaciones, pero no hace falta viajar muy lejos. En nuestra propia ciudad lo podemos ver.
Lo de comer solo cuando vas de viaje, sobre todo si es exótico, no lo comparto, siempre encuentras alguien interesante para compartir una buena tertulia... Te puedo contar muchas aventuras al rededor de una mesa.
Bon Appetit !!!

-El que suelta a los nenes y te mira con cara de perdonavidas si no le ries la gracia a la criatura, aunque alborote y moleste.
-Parejas de mayores haciendose arrumacos, y jóvenes mirando con cara de asco.
Tutear al camarero y silvarle o llamarlo a palmas.
-El "experto en vinos" que no hace mas que meter la pata.
- El que se rasca, se despereza y etc como en una cuadra.
- El que retiene al camarero para hacerse fotos.
-La parejita que atiborra al hijo a patatas fritas para tenerlo ocupado.

je, je muy bueno el del padre separado, yo ya me he fijado también se les nota de lejos, el hombre está sentado mirando a las tías que pasan o al móvil y el chiquillo con cara de circunstancias si es pequeño y de mosqueo si es adolescente, tomándose la hamburguesa y la tercera fanta, está claro algunos de esos hombres no saben qué hacer con el crío cuando les toca
Tambien veo a veces un grupo de gente alrededor de 40, tomados ya, hablando a voces, y el resto del restaurante aguantando su verborrea y a los chiquillos que campan libres de restricciones

Como te supongo el del último supuesto pues....... ¿te estas haciendo mayor?.
Como yo soy de 'picoteo' no voy a ponerte un ejemplo.
Bueno, si. En mis viajes, para mí la cena es un acto social, es una manera de ocupar el tiempo. En medio de la soledad del sitio y el país, me da por observar a la gente que llega, que sale, que se ríe,.... En la cena reivindico mi soledad y la publicito sin quererlo.
¡Me encanta!.
¡Vamos a ver como nos sale la nuestra!.
Un abrazo [¿unos días estático?].

3 mas: Las mesas de amigas (solas) o amigos (solo varones) con jarra de cerveza o botella de vino en el centro y que se inflan a hablar y a reir de sus historietas juntos y ponen a parir a los jefes.

Las mesas con 2 o 3 niños pequeños donde el ketchup acaba hasta en la esquina de mas alla de la mesa y los helado de frigo pie y el de mickey mouse son el momento culmen de panico :)

La mesa (normalmente en terraza) de una amiga y un amigo gay que toman un plato y bebida (cafe en otra terraza) que amenizan su comida con comentarios sobre la gente que pasa por la calle!!

Paco, tu ultimo parrafo es para quitarse el sombrero! Que disfrutes de tu tortilla francesa y las zapatillas de estar por casa!!!!! :)

The first singing.

Somewhere
the soft wind
becomes an
experience
that calls
the desire of
an inner
intention.

Francesco Sinibaldi sends a regard to redaction.

Le son palpitant.

Dans le
murmure de la
nuit, dans le
son qui revient
comme la
douce atmosphère
qui chante le
matin.....

Francesco Sinibaldi

Buena categorización, Paco. Nada me pone más nerviosa que la gente que está todo el día pendiente de su móvil, salvo que estés comiendo sol@, no entiendo a la gente que no logra desconectar ni siquiera para disfrutar de la comida y la compañía.
La has clavado con el tema de las mesas para compartir y los españoles, lo hemos vivido en carne propia en un sitio de Barcelona: http://www.losbonvivant.com/2012/02/14/taranna-calidad-y-calidez-en-sant-antoni/

los estrógenos para ellas y para ellos... ¡la testosterona! (que no los andrógenos!)

El padre separado que lleva al hijo el sábado o domingo que está con él a comer a un italiano. Es fácil que la conversación se acabe pronto y si es adolescente, peor aún.

Hombre, Paco, siempre que comparten mesa suelen pedir permiso antes, a poco que sepas idiomas, te enteras de lo que pretenden ;)
La viajante de negocios se parece un poco al periodista de viajes solo que no levanta la vista del plato, no vaya a confundirla la mirada (los tiempos cambian, pero una companyera mia de unos cincuenta anyos dice que a ella le soltaban las llaves del cuarto hombres solos, porque se pensaban que era lo que no era... yo desde que escuche esa historia miro arrobadamente a mi plato).
Un supersaludo

Por cierto, Pepa, nosotros también tenemos experiencia en regañar, limpiar derrames,... y el café bebido. Últimamente buscamos restaurantes con zona de juegos para niños. Hay pocos, pero si sales que sea para disfrutar. En plan casa rural hay una en Colle (León) que está estupenda para ir con críos (La casona de Boñar).

En Madrid, cerca de Ascao, hay un bar con restaurante (creo que se llama "Los Segovianos"). Allí las mesas eran corridas y te sentabas al lado de quien te tocase. Un día pegamos mangas con la pareja de al lado y terminamos 8 personas discutiendo sobre la existencia de la Atlántida.

Pues sí, se me ocurren unas cuantas más:

-Nuestro caso, por ejemplo: pareja con niños, que charlan y se ríen tranquilamente, aunque, a decir verdad, de vez en cuando haya que corregir a los enanos: "usa la servilleta", "siéntate bien", etc.

-Pareja de cuarentones que sí se hablan, sin discutir. Que se nota que disfrutan de una noche de intimidad cada muuuucho tiempo. Aunque en realidad, acaban hablando, sobre todo, de los hijos.

-Pareja mayor que no para de hablar y hacerse caricias. La vimos en nuestras últimas vacaciones en Lisboa. Ninguno de los dos tenía menos de 80 años y era una maravilla verlos cómo se acariciaban la mano, se reían y se daban besos. Yo, de mayor, quiero ser como ellos.

Paco, que si cenas solo es porque quieres. Yo estoy dispuesta a cenar contigo una noche.

Las comidas de la cuadrilla que empiezan con el vermut, comida en el restaurante- menú-, la hora del café, cervecitas a media tarde, tomar unos pintxos para cenar y el café de después y alguna copa o cerveza. Al final has salido de casa a las 13:00 horas y llegas a las 4 de la mañana perjudicado y con 50 euros menos. Al día siguiente, muerto pero feliz. Cada 3 meses lo hacemos, son las mejores quedadas y las mejores comidas.

No entiendo que hace este articulo en tu Blog. Paco te estas dejando... Toma nota!!!

Yo, como Montalbano, si como no hablo y si hablo, no como. Me encantan las sobremesas de café, copa y puro (aunque no fumo) ¡es el momento de hablar!

Tengo mil y una anecdotas para contar sobre las actitudes de la gente en los restaurantes. Muchas más como profesional de la hostelería -camarero- que como cliente.


Yo como tál y como llanero solitario que soy, me gusta más la barra, no sólo para picotear, sin incluso para comer. Es más abierta, puedes alternar más fácilmente con el propio camarero y con los demás clientes, que, sin conocerlos de nada puedes entablar conversación sobre cualquier tema. Ha habido veces que me puse en un extremo de ella y, poco a poco he acabado en el otro. Sólo ocupo una mesa para momentos que requieren más intimidad: en pareja o con la familia.


El tema del móvil es algo que me repatea especialmente tanto desde el punto de vista profesional como en el personal. En el profesional porque mucha gente parece que tiene el móvil para alardear y presumir de él dejándolo en la mesa, con lo cual falta espacio para servir los platos, aparte de que se puede producir un accidente como derramarse sobre él algún líguido. En el personal leí un artículo buenísimo de Elvira Lindo en El País hace unos meses llamado No me quieras tanto.


La actitud de los matrimonios que describes -tanto con hijos como sin ellos- es muy muy frecuente y común. Pero los hombres casados que llevan a comer a su querida o amante a un restaurante cambian radicalmente de actitud: se comportan como la parejita de enamorados adolescentes, haciendo manistas y mimitos, por contra tratando a los camareros con cierta chulería, prepotencia y falta de educación.


Lo de compartir mesa era más frecuente antes en nuestro país en las casas de comidas. Recuerdo una en Málaga, cerca del mercado central, que ponían un menú a precio populares para trabajadores y gente de bajo poder adquisitivo que doblaba, triplicaba y cuatriplicaba mesas incluso compartidas. Yo, que soy de pueblo y que comía allí cuando iba a la ciudad a hacer cualquier gestión, nunca me molestó tal cosa, ni percibía que molestara a nadie. Claro que eso era en los 70 y primera mitad de la década de los 80; ahora no sé cómo funcionará o si esa casa de comida aún existe

Hay una tipología reciente, cada vez más habitual por la crisis económica, y es la de los "chollos" via letsbonus, grupalia y demás. Ves a una pareja o grupo de amigos en un restaurante de lujo de los que antes no bajaban de 100 euracos, incómodos con tanto camarero, maitre y soumellier pupulando tomando un menú degustación por 20€ y sin atreverse a pedir nada que no esté en el cupón porque si no les crujen.

Yo suelo comer fuera los viernes,con mis hijos y nietos,mi hija que es directora de un Cole de 650 niños,solemos encontrarnos con parejas con "niños"esos de 8 a 12 mas o menos que ni comen ni dejan,saltan corren gritan.....ect. Y los padres "tam panchos"y si dices algo sales poco menos que eres malcriada......lo bueno es comer en el campo,aunque sea una buena Tortilla,saludos desde Fuerteventura.

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Paco Nadal estudió Ciencias Químicas, aunque lo que más le gustaba desde pequeñito era recorrer el mundo y contarlo. Al final lo consiguió y ahora le pagan por viajar. Periodista especializado en viajes, escritor y fotógrafo, colabora con la Ser y con El Viajero, además de presentar series documentales en Canal Viajar.

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