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Paco Nadal >> El Viajero

09 jul 2012

La increíble historia del alemán que circunvala Europa con 0€

Por: Paco Nadal

Ayer me tropecé de forma casual con una de esas historias humanas que te hacen replantearte el sentido de los viajes, el sentido de la palabra viajero y hasta el sentido de la vida.

Estaba comiendo con unos amigos en su autocaravana, aparcada en la bocana del puerto de Cabo de Palos, en Murcia, cuando vimos entrar en la rada una extraña embarcación. Era una mezcla entre canoa y catamarán hecha a retales; un engendro de nave con unos mástiles muy enanos y un pequeño motor fueraborda.

Gabriel barco

Atracó justo delante de donde estábamos nosotros y vimos desembarcar a un tipo alto y delgado, cocido por el sol y con barba de no haberse afeitado en ocho meses. Hubiera sido el típico náufrago de no ser porque en vez de bajar de la extraña nave exclamando alabanzas y besando la tierra se sentó sonriente en el pantalán y encendió un cigarrillo con el deleite de quien se da así mismo una recompensa tras un largo día de faena.

Después se levantó y se acercó a nuestra autocaravana a pedirnos agua caliente para hacerse un té. Pero lo invitamos a entrar y le ofrecimos que comiera con nosotros. Ese rostro bruñido, esa barba rubia y rizada y esos ojos penetrantes anunciaban a gritos que detrás había una gran historia. Y así era. Su historia es ésta:

Se llama Andreas Gabriel, es alemán de Hamburgo, 43 años, dos hijos adolescentes y una exmujer. El 2 de mayo de 2011 se embarcó en un viaje iniciático para circunvalar toda Europa como navegante solitario en el cascarón que veis en la foto: dos kayaks de mar unidos por una estructura de aluminio fabricada por él mismo; como propulsión utiliza dos mástiles de Optimist y sus correspondientes velas más un pequeño motor fueraborda.

Partió de Hamburgo y costeó hasta Holanda: Allí remontó el río Rin, pasó luego al río Maine y de éste, al Danubio, que descendió hasta que salir por su desembocadura al Mar Negro, según el itinerario que veis marcado en rojo en el mapa que lleva para enseñarle a la gente lo que está haciendo (no habla más que inglés y alemán y en muchos sitios tiene problemas para entenderse con la gente local).

Gabriel mapaDel Mar Negro por el Bósforo y Estambul al Mediterráneo: Grecia, Italia, Francia, España... Hasta que yo me lo encontré ayer en las costas de Murcia llevaba navegadas 5.000 millas náuticas en solitario.

Pero lo que hace diferente su viaje es que además va sin un euro. Decidió de forma voluntaria no llevar dinero ni tarjetas de crédito. Vive de lo que la gente le da.

Mientras devora una tortilla de patatas y varias lonchas de jamón serrano en el exiguo comedor de la autocaravana de mis amigos lo miro con detenimiento. No me extraña que de momento no haya pasado hambre. Andreas es el tipo de gente que incita a la bondad. Tiene unos ojillos pequeños y chispeantes, sonrisa perenne y ademanes sinceros. Con esa barba naranja de náufrago podría ser un Papa Noel de litoral o un rudo marinero de una novela de Patrick O'Brian.

Le pregunto qué le llevó a viajar sin dinero. “Cuando eres turista normal solo ves restaurantes, hoteles y monumentos. Cuando viajas sin dinero necesitas a la gente, es la mejor manera de conocerla y hablar con ellos. Tienes que sonreír, ser amable, tienes que ser agradecido. Es mágico. La gente es parte de tu aventura, es parte del juego”. Todo comenzó, según me cuenta, en 2008 cuando con un triciclo de su invención movido por una vela cruzó desde Dinamarca a Marsella. Se dio cuenta de que al viajar de una manera tan rara y ecológica, la gente se ofrecía a ayudarle y no necesitaba el dinero.

Gabriel retrato

Confiesa que el peor momento del viaje lo sufrió entre las islas griegas de Icaria y Mikonos: “Me sorprendió una tormenta con olas de cuatro metros. Los dos cascos de kayak se llenaron de agua y apenas podía avanzar a dos nudos a la hora”. ¿Los mejores momentos? Cuando arribó a Estambul; llegó con miedo porque solo había grandes ferrys y barcos mercantes en el Bósforo que amenazaban con mandarlo a pique sin enterarse siquiera y además le habían advertido que tenía que pagar una tasa de 125 euros para navegar por la costa turca. Pero la casualidad quiso que atracara su catamarán casero en la zona rica de Estambul, junto al chalé del embajador de Egipto. En un día había reunido los 125 euros de la tasa, le ofrecían comida y bebida de sobra y una señora mayor, presidenta de una gran fundación internacional, lo adoptó como un hijo durante toda una semana.

“Solo una vez tuve que pedir para comprar gasolina y dos veces para comprar comida; en todo este año nunca me ha faltado de nada. La gente que encuentras es maravillosa” me dice mientras me enseña su casa flotante: lleva dos petates estancos con toda su ropa, un saco de dormir y una tienda de campaña. El equipo incluye también un I-pod, placas solares para recargar las baterías del GPS, una pequeña cámara de fotos resistente al agua y un ordenador portátil con el que se conecta en los wi-fi gratuitos de los bares para chequear el parte del tiempo y para escribir la web en la que narra en directo su aventura (www.der-mit-dem-wind-faehrt.de; en alemán e inglés)

Y en la borda de la nave, pintado en negro, una leyenda: “Sailing for good thoughts” (Navegando por los buenos pensamientos).

“¿Y este lema?”, le pregunto. “Porque solo si tienes buenos pensamientos puedes dar algo a los demás”, es su respuesta.

Yo vivo de viajar, he viajado toda mi vida, he visitado más de medio mundo. Pero al lado de este tipo me siento enano.

Pienso en la eterna discusión, ¿eres viajero o turista? (ya tratada antes en este blog). Después de conocer a Andreas lo tengo más claro aún: yo soy un mindundi, un vulgar turista.

Viajero auténtico y de verdad es él (y cada uno que se defina como quiera, no voy a entra en esa guerra).

Hay 49 Comentarios

Increible historia de vida, dejar a sus hijos para encontrarse a si mismo a traves del conocimiento de la gente.Salir sin un Euro, una enseñanza grandiosa para sus hijos, donde en la adolescencia solo reciben la cultura del bolsillo lleno y la tarjeta de credito imprescindible. Un verdadero viajero, y un ejemplo de vida.

No sé si me han gustado más los comentarios anteriores que el propio Andrea y ese minicatamarán en el que viaja y vive.
Vivir es pura aventura, por modesta o anodina que nos pueda parecer la vida que vivimos, no deja de ser una aventura. Siempre y cuando tengamos la facultad de saber apreciarlo.

interesante la historia de este personaje no me imagino como seria la cosa si fuera un negrito

Ni ángel o demonio. desde luego muy particular. Está clase de aventuras me gustaban y me siguen gustando, pero lo cierto es que la aventura que elegí fue la de tener y cuidar una familia y creedme ¡es una verdadera aventura, con mayúsculas!, diría que más compleja. En mi opinión las habilidades que se ponen en juego en estas experiencias, las dificultades y los gozos, son, finalmente los mismos que requiere y acompañan a la vida en si. Son una metáfora y cada cual la construye cómo un reflejo de si mismo.

Andreas llegó a Laredo el lunes, su artilugio estaba debajo de casa y el trabajando en el, decidi bajar y pedirle permiso para sacar unas fotos, sólo dije Buenos dias y el con una sonrisa respondió "Buenos dias" después todo fluyó, le pregunté me contestó y decidí que era buena gente que la vida es menos complicada de lo que la hacemos.
Lo invité a estar en casa, el mal tiempo lo está reteniendo aqui, y al dia siguiente le pedi que contará su historia para los laredanos, que contará porque "Sailing for Thoughts" yo, ya lo se, pero será estupendo ver las caras de los oyentes.
Se que habrá escepticismo, criticas, pero también envidia y admiración. ¿quienes somos para enjuiciar los actos de los demás? si te parece egoista, no des.
Un placer haberlo conocido

Hoy ha llegado a Santander. Para los que no le conocen y le han criticado, mi indiferencia. Para los demás:
Es un tipo que merece la pena. Desprende bondad y lo único que ha pedido ha sido poder recargar su iPod para poder hablar con su madre. Por supuesto, ha cenado invitado por nosotros, envidiosos de no poder ser tan queridos como lo es él, aunque no le conozcas de nada.
Desde Santander, un abrazo fuerte, Andreas.

es muy facil decir q tiene "responsabilidades" cuando no te dejan hacerte cargo de las mismas, te arrebatan todo lo q tienes y encima opinan sin conocerle, a mi me paso algo parecido, y hay q pasarlo para poder opinar y saber como se siente uno, le pone los cuernos, le quita la casa, se queda con el sueldo y pa rematar, no le deja ver a "sus" hijos, venga ya bonita!!!!, no tienes ni idea. andreas es un ser, MARAVILLOSO.

A la que ha escrito que es un egoista:
Su mujer le engaño con un compañero de trabajo, le pidió el divorcio, se quedó con la casa y con el 80% de su sueldo y no le deja ver a sus hijos. Después él se quedó sin trabajo.
¿Quién es el egoista ahora?
No puedes criticarlo si no sabes nada de esa persona.
Saludos.

A mi me parece una aventura maravillosa, pero si rascas un poco me parece un puro EGOÍSTA. Tiene hijos, que seguro están con su madre porque él no está para ocuparse de ellos. Seguro que su exmujer no podría hacer este viaje y ningún otro aunque quisiera porque tiene RESPONSABILIDADES. Si ella se hubiera ido sería una mala madre para la sociedad.

Es muy bonito ser bohemio, pero dejando a tu familia abandonada y viviendo de los pobres países del sur de Europa, que seguro es donde mejor le tratan, pues como que en mi pueblo se llama ser "un jetas".

Seguro que en Alemania no son tan solidarios con él.

Es digno de admirar. Lo conocí la semana pasada en Sancti Petri (Chiclana) y lo primero que se me vino a la cabeza es que no hace falta nada para ser feliz.

Conoci a Andreas en Garrucha ALmeria creo recordar que fue el dia 9 de julio o quizas el dia 10. Me parecio una persona fantastica , me hizo una foto, cambiamos correo y por supuesto ,le invite a un bocata de jamon y una cerveza. Le desee feliz viaje y me quede envidiandolo con mi rutina veraniega.

Tengo un amigo Checo que hizo un viaje en bicicleta por todo el mundo con 0 €. Después del viaje saco dos libros y la verdad es que me da mucha envidia.

Bravo por Andreas Gabriel, el viajero alemán...Además, para mí tiene otro mérito añadido y es el viajar en solitario.
Él ha encontrado solidaridad y comprensión, pero en aventuras tan prolongadas creo que es mejor trabajar temporadas en el trayecto para autofinanciarse. Conozco a varios que lo han hecho así.
No importan las etiquetas, como dice Gus, lo que importa es como se vive y se siente el viaje, y la gente de cada lugar es parte importante del viaje, claro.
Un abrazo, viajero-recolector de historias.

Mi yerno y mi hija, Raphael Fellmer y Nieves Palmer, hicieron un viaje de más de 32.000km de Holanda a México en autostop y barcotop sin usar ni aceptar dinero con el objetivo de promover la conciencia ambiental. Aqui les dejo un artículo sobre el viaje. Actualmente viven en Berlín y continúan en "huelga de dinero".


http://imagenzac.com.mx/noticias/index.php?14m74ge8n=69gqNwENxvbqtHTH8WGQzA==&titulo=Viajeros%20ecol%C3%83%C2%B3gicos

para más información: www.forwardtherevolution.net

Pronto esto no será noticia, habrá más de 6 millones de españoles haciendo lo mismo

Fantastica historia. Me parece extraordinario que puede viajar sin dinero por tanto tiempo. Me gustaria hacer algo asi, pero no solo, sino bien acompanado.

¿y si sus hijos le necesitan? ¿que pasara entonces? esta muy bien ser aventurero, pero si quieres serlo no tengas familia.
Pero reconozco que el tipo los tienes bien puestos.

Desde luego tiene que ser una experiencia increíble y enriquecedora pero yo no podría con semejante aventura

Me ha entrado ansiedad al leer este post: ¿Y si se pone enfermo? ¿Y si tiene que volver con urgencia a Hamburgo porque sus hijos tienen problemas? Conclusión: soy una agonías. Menos mal que hay gente como este señor que viven con más valores que miedos y nos ayudan a aprender cosas de la vida!

Me viene a la mente un fragmento del libro Los caminos perdidos de África, de Javier Reverte, que refleja la esencia de estas historias:
" Así son las cosas en los viajes..., amigos que haces y luego pierdes para siempre, afectos que crecen y se desvanecen al poco. Quizá es la mejor manera de sentir la amistad, porque en el camino, cuando nos encontramos con otros viajeros por unos pocos días, damos lo mejor de nosotros mismos y nadie pone sus rencores y sus angustias sobre la mesa. Eso lo dejamos para la vida cotidiana y puede que esa sea una de las más hondas razones por la que nos gusta viajar: Para escapar de cuanto hay en nosotros de mezquino y doloroso"
Una historia que merece ser contada. Gracias por compartirla.
http://siulerviajesyfotos.blogspot.com

La verdad es que es una gran historia, como dicen por aquí carretera y manta versión acuática :-)
Un saludo
http://www.vietnamitasenmadrid.com

Buenos pensamientos ,totalmente de acuerdo ,gran personaje,que los vientos nos sean propicios ,y que consigamos elaborar en todo momento buenos pensamientos en nuestra travesia.
Gracias.Un abrazo.

¿Viajero o turista? Ni lo uno ni lo otro. Este señor es un aventurero (que no viajero). No le interesa la gente (sí lo que la gente pueda darle), ni la cultura, no se involucra en la vida local...es un viaje "a la alemana" : con una meta y aprovechándose (y demostrando) la supuesta humanidad de la gente (en este caso, del sur). Es un estudio sociológico.

Bonito.
De verdad, muy bonito...
Pero yo no podría aunque quisiera. (Lazos familiares y demás).
¿Y si todos nos fuéramos por ahí a circunvalar o cómo se diga?
Pero todos...Todos...

Bonito.
De verdad, muy bonito...
Pero yo no podría aunque quisiera. (Lazos familiares y demás).
¿Y si todos nos fuéramos por ahí a circunvalar o cómo se diga?
Pero todos...Todos...

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

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