Uno de los estrenos cinematrográficos del verano ha sido Brave, la película de animación de Disney-Pixar que cuenta una historia de amor filial, rebeldía y superación de una joven princesa de rojos cabellos ambientada en Escocia.
Sin ser una superproducción como las que nos tiene acostumbrados Pixar, la peli es un buen producto de entretenimiento para los amantes del género, pero es sobre todo una gran operación de marketing turístico. Uno de los patrocinadores es VisitScotland, el turismo escocés y el film “vende” Escocia desde la primera secuencia a la última.
Escocia me gusta tanto, me parece un sitio tan maravilloso y tan recomendable que no me importa entrar un poco en el juego de la promoción para enseñaos cómo son los maravillosos paisajes de la Highlands que aparecen en Brave.






