Uno de los hoteles más originales en los que me he alojado en mi vida es este: la Casa Navegante del río Amacayacu, en el Amazonas colombiano.
La idea es de lo más singular: un casa construido a la manera tradicional pero que flota y navega por el río gracias a su motores fueraborda. Está pensada para seis personas y tiene un dormitorio principal, salón comedor, cocina, terraza y solarium. Y tripulación que la maneja, claro. El “carné de conductor de hoteles flotantes por el Amazonas” aún no se expide en las autoescuelas.
La gracia es que la alquilas con tu familia o grupo de amigos, en plan independiente, y cada día amaneces en un rincón diferente del Amazonas. Luego te vas de excursión con la barca auxiliar, pasas la jornada pescando, explorando las riberas o bañándote (te prometen que las pirañas están en otro lado) y al atardecer te sientas en la terraza-solarium y te crees morir de gozo viendo como el sol se acuesta sobre la canopia del Amazonas contigo allí, dentro de ese espectáculo, sin más sonidos que los propios de la selva. ¡Ah, y no hay cobertura para móvil! (un plus).
La Casa Navegante del río Amacayacu está a unas dos horas de navegación de Leticia, la capital de la parte amazónica de Colombia. Cuesta 589 €/día (hasta 6 personas), con tres tripulantes, desayuno y cena y excursiones en el buque auxiliar.
Más información en: Página oficial de turismo de Colombia y en esta otra web.
La misma empresa gestiona otra Casa Navegante a 35 minutos en lancha de Cartagena de Indias, en la Ciénaga de Cholón, en el costado occidental de la isla Barú. Es esta:
Más información en Aviatur.






