La foto que abre este post no es un montaje. La tomé hace
unas semanas en la iglesia de Pals, uno de los pueblos medievales mejor
conservados y más visitados de la Costa Brava.
Tuve que frotarme los ojos para confirmar que no era una broma: el cura ha instalado ¡una máquina expendedora (de vending, dicen ahora los modernos) que suministra velas! Y encima, en siete idiomas. ¡Toma ya, luego dicen que la iglesia no se moderniza!
Aunque bien pensado, si existen máquinas expendedoras para comprar de todo: desde condones a hamburguesas, pasando por zapatillas o sushi. ¿Por qué no iba a haber una con velas para las ofrendas? No me extrañaría que estén inventado ya otra para comprar absoluciones, ¿os imagináis?: “Para pecados veniales, pulse 54; para pecados mortales, pulse 83. Para café cortado, pulse 15. Esta máquina no devuelve cambio. No se olvide de recoger su penitencia, gracias” (¡si Lutero levantara la cabeza!)
El caso es que publiqué ayer la foto en Twitter y la sorpresa fue que no estaba solo: de repente mi TL se llenó de aportaciones de amigos que también habían visto cosas nuevas en iglesias viejas. ¡Renovarse o morir! (si hasta Benedicto XVI tiene cuenta en twitter).
Estas son algunas de las innovaciones más curiosas que me llegaron:






