Termino esta serie sobre mi viaje a Guatemala en Antigua, que como su nombre indica fue la antigua capital de Guatemala. Una bonita ciudad colonial que figura entre los imprescindibles de cualquier recorrido por el país.
¿Por qué dejó de ser la capital del país? Pues una vez más por los terremotos, el factor que condiciona la vida en esta región centroamericana. Los conquistadores españoles colocaron la principal ciudad de su Capitanía General de Guatemala en una fértil llanura al sur del país, a los pies del volcán de Fuego y el volcán de Agua. Pero los temblores la tenían siempre en jaque hasta que en 1773 el célebre y destructivo terremoto de Santa Marta la terminó de destruir casi en su totalidad.
Hartos de reconstruirla, los españoles decidieron levantar una nueva ciudad en otra zona más segura, lo que hoy es la actual Ciudad de Guatemala. Antigua, que en realidad se llamaba Santiago de los Caballeros de Guatemala, quedó prácticamente abandonada. Años más tarde, con el auge de las plantaciones de café, los guatemaltecos fueron volviendo poco a poco a la ciudad, que recuperó parte de su esplendor, pero no la capitalidad.
Si he de ser sincero, me gustó Antigua, pero no es tan espectacular como me habían dicho. Es una visita recomendable, desde luego, una agradable ciudad colonial, llena de fachadas renacentistas y ejemplos del barroco del Nuevo Mundo, con buen ambiente, rodeada de un soberbio paisaje de volcanes y con muchos hoteles boutique y restaurantes con encanto pensados para un turismo de poder adquisitivo. Pero no tiene la monumentalidad de La Habana, de Cartagena de Indias o de San Juan de Puerto Rico. Cuando se repobló, se reutilizaron materiales para construir casas sencillas para el pueblo llano que vino a trabajar en los cafetales. Antigua no cuenta con los grandes palacios, las plazas monumentales o los templos barrocos de otras ciudades coloniales célebres. De las 50 iglesias que había en pie aquel fatídico 29 de julio de 1773 solo seis están rehabilitadas y en uso. El resto son ruinas simbólicas que jalonan la planimetría urbana como fantasmas del pasado.
Que nadie me malinterprete. Antigua merece la pena. Diría que si visitas Guatemala tienes que ir a Antigua. Pero no recomendaría ir a Guatemala solo por ver Antigua. Es un complemento más en todo recorrido por el país. Pero me habían hablado tanto de ella, que me esperaba mucho más. Solo eso.






